Mesa de Redacción Somos diversidad, por Julio Iturri
Después de un largo o corto verano -según le haya ido a cada cual la feria- este 1 de septiembre -con una suave transición hasta la romería de Olarizu- simboliza la vuelta a la normalidad. Y la vuelta a la normalidad en Vitoria bien puede ser, por qué no, encontrarse con un rinoceronte en plena calle -concretamente en el cantón de Santa María- como el mural de la escuela infantil Haurtzaro que ilustra este mes en el calendario DNA. A lo mejor -y nunca mejor dicha la expresión- la normalidad en Gasteiz ya no es sólo ser de aquí, hablar perfecto castellano, profesar el catolicismo y abrazar esa especie de ideología local que es el vitorianismo moderado. En la nueva Vitoria también se habla inglés, árabe, chino, rumano o hasta euskera. Conviven musulmanes, judíos, ateos o evangelistas y los nuevos gasteiztarras son ya en su mayor parte de origen eibarrés, extremeño, magrebí, navarro, andaluz o ecuatoriano. Y sobre ideologías no digamos; la historia de la ciudad nos habla de guevaristas, carlistas, republicanos, monárquicos, libertarios, aberrianos o toda suerte de mezclas, matices y derivados multicolor entre todas las tendencias. Y también un rinoceronte, que diría Eugène Ionesco. Porque este paquidermo representa nuestra diversidad.