Opinión ‘Reset’
Según pasa el tiempo, me reafirmo en mi convencimiento de que El Padrino debería ser materia de estudio obligatoria. Todo está ahí. Y si hablamos de política, es la jodida Piedra de Rosetta. Manejando con cierta soltura la trilogía de Coppola, El arte de la guerra de Sun Tzu y El Príncipe de Maquiavelo les aseguro que llegas a máster del universo. No recuerdo muy bien en qué momento de la primera película, cuando ya han tiroteado a Don Vito y Sonny ha perdido el control del sí mismo, creo que es Clemenza quien conversa con sus subalternos para preparar la guerra que se avecina, movilizar a las tropas, preparar los cuarteles... Porque en El Padrino, la mafia es el imperio romano -Tom Hagen se lo explicará después con meridiana claridad a Frank Pentangeli en prisión para recomendarle las bondades de un suicidio a tiempo-. Y alguien comenta que en el mundillo es necesaria una guerra que de vez en cuando limpie, reordene, destruya y refuerce. Una especie de expeditiva selección natural darwiniana de hampones. Pienso en el caso Pujol, no en el caso en sí mismo, sino en el porqué ahora, después de décadas y gobiernos, de aliados y enemigos políticos -a veces el mismo cambiando de condición-. El sistema de vez en cuando se resetea. El problema es que lo haga para volver a empezar.