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Balconada de políticos

Cosas de este trabajo, llevo años dando la bienvenida a Celedón desde la balconada de San Miguel. Un escaparate a la ciudad que políticos de todos los palos, en activo y en la sombra, utilizan para ver y ser vistos. Entre puros, cámaras e intercambio de pañuelos se dan la mano, coleguean en corrillos -de política, poco- y se fotografían unos con otros y al niño con Gorka. Más de 700 personas entre autoridades y apegados. No faltó nadie, que en unos meses hay elecciones. Cierto que también invitan a algún que otro actor, currela, empresario, médico o cantante en representación de lo que llaman la sociedad vitoriana. En definitiva, una cita un tanto casposa a la que se entra con pase.“¡Qué suerte!” -me comentan algunos conocidos- “Ya me gustaría a mí estar allí”, dicen convencidos de que es un privilegio ver la bajada desde esa gran ventana a la plaza. Y en cierto modo lo es. Lo que no tengo tan claro es si los de arriba aprovechan la oportunidad. Muchos ni se asoman a la barandilla, unos segundos tal vez para retratar elbullicio y de nuevo adentro, de espaldas a la gente. Sólo se pegan por la primera fila quienes saben que ya no pisarán más la balconada. No estaría de más abrirla cada año a un número de gasteiztarras no representantes de nada ni de nadie. ¿No quieren participación ciudadana?