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Mesa de Redacción Ellos, por Íñigo Muñoz

“La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos”. Así reza el punto 1 del artículo 57 del Título II De la Corona de la Constitución española de 1978. Esto es igualdad, sí señor. Queda claro que ni usted ni yo ni nadie de la cuadrilla podremos ser nunca Jefe del Estado español. Hay que ser un legítimo heredero de Juan Carlos, The Hunter. No parece muy democrático, pero en este país hay algunos partidos políticos a los que este detalle no les inquieta y prefieren ser vasallos a ciudadanos. Allá ellos, ridículos genuflexos, pero agradeceríamos a sus miembros que se ahorrasen las lecciones de democracia con que se les suele llenar la boca. Si no se puede elegir al Jefe del Estado y sólo cabe serlo en el laberinto de líneas, grados y sexos del texto constitucional, esto viene a ser como Corea del Norte: allí, dinastía Kim; aquí, ellos.