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Mesa de Redacción Se abre la fiesta, por Julio Iturri

hoy a las doce del mediodía estallan las fiestas en Euskal Herria. El ritual mágico del txupinazo sanferminero sobre esa gran marea roja que inunda la Plaza Consistorial se convertirá en un poderoso big bang que simboliza que el país de los vascos se viste de fiesta hasta que la romería vitoriana de Olarizu nos devuelva a la normalidad, o para quienes quieran apurar un poco más, incluso hasta la feria de Agurain. A los Sanfermines les sigue La Blanca y la marea naranja que aclamará con energía al mítico Celedón paraguas en ristre, liberando así la presión del invierno siberiano. Así como los triunfantes brazos en alto de Mari Jaia o los cañonazos corsarios retumbando ante la bahía de la Concha. O las fiestas y festejos que, fieles a su cita, se propagarán por los más de 600 pueblos que se dispersan por las distintas tierras de Vasconia, de los más variopintos tamaños, colores y tradiciones. Y es que, en plena era de la globalización uniformizadora, de las nuevas tecnologías de la información y del frenético wassap, seguimos necesitando vernos y tocarnos, compartir un espacio -físico y emotivo- colectivo y sentirnos de fiesta. Cuando lean estas líneas, estaré rodeado de una veintena de adultos y txikis alborotados y emocionados -unos y otros- con un pañuelo rojo recién planchado.