no, si al final resulta que Lamar Odom encima tenía que jugar a baloncesto. La afición se quejó de que el club utilizara al superstar como reclamo para vender entradas en un debut ante el Valladolid que no se produjo, ante el Unicaja fueron apenas cinco minutos para saludar y para de contar. Entre una cosa y otra, el neoyorkino ha cumplido ya la mitad de su contrato basura y ahora se ha ido a por tabaco. Normal que la parroquia del Buesa Arena se mosquee. Josean Querejeta -fiel a su opacidad sobre las cuentas de la operación- se saca de la chistera un conejo para poner a Vitoria en el mapa mundi, darle una alegría a la tristura en la que ha caído el club, mercadear con el merchandising y hasta para dejar que Javier Maroto hiciera de Pepe Isbert en la plaza del pueblo, como alcalde nuestro que es, junto al americano. Se entiende que Sergio Scariolo no quiera un lastre sobre la cancha. Pero también que Querejeta quisiera rentabilizar a su estrella fugaz, aunque sea para sacarla de paseo, pues el Baskonia ya casi no se juega nada en esta temporada y qué le costaría a Sergio seguir un poco el juego. Me apena un chico que sólo buscaba rehacer su vida en Vitoria, cual El hombre tranquilo en Irlanda, y se encuentra con una jauría similar a la que dejó en Los Ángeles, pero en provinciana.
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