Poco a poco los coches van dejando de ser los dueños absolutos de buena parte de las ciudades, especialmente en sus centros históricos. Las peatonalizaciones, las restricciones de acceso (especialmente a los más contaminantes) y la reducción de la velocidad máxima son algunas de las medidas que se están tomando para devolver las calles a las personas.
Pero la convivencia entre conductores y viandantes sigue existiendo y converge en los pasos de peatones, también conocidos como pasos de cebra por sus anchas rayas blancas pintadas longitudinalmente en el asfalto para convertir el lugar por el que se cruza andando la carretera en más visible y, por tanto, más seguro.
Preferencia para los peatones
En ausencia de semáforos que regulen el tráfico, estos pasos otorgan preferencia al peatón, con lo que el conductor que va por la carretera (ya sea de coche, camión, autobús, moto, bici o patinete) debe frenar o incluso detener el coche para facilitar el cruce, aunque al volante muchos lo ven como algo opcional y no ceden el paso, lo que aumenta la inseguridad y el peligro de atropellos. Todo ello sin olvidar que también hay peatones que atraviesan la carretera por donde no toca.
No todo el que cruza es un peatón
Pero no todo el que cruza un paso de cebra es un peatón: hoy en día también hay ciclistas o usuarios de motocicletas y patinetes eléctricos, y muchos no tienen claro cómo deben atravesar esas zonas pintadas de blanco y lo hacen montados en sus vehículos, a veces importunando y poniendo en peligro a quienes caminan a pie. Ese desconocimiento puede acabar en una infracción según el Reglamento General de Circulación (RGC) y algunas normativas municipales que regulan el uso de las vías públicas, porque no conocer las normas no exime de cumplirlas.
Son los peatones los que tienen la preferencia para cruzar los pasos que llevan su nombre, y toda persona que vaya montada en cualquier tipo de vehículo no lo es. Por ello los usuarios de bicicletas, patinetes y el resto de vehículos de movilidad personal (VMP) tienen que poner pie a tierra y cruzar caminando y empujando su vehículo si quieren conservar la condición de peatones, la única que les permite tener la preferencia en un paso de cebra. Es decir, que el conductor de un coche no tiene por qué ceder el paso a un ciclista que quiera cruzar montado en la bici o a quien pretenda hacerlo montado en su patinete, aunque lo hagan en un paso de cebra, porque en ese momento no están actuando como peatones.
De lo contrario se les podría acusar de estar invadiendo una zona exclusiva para peatones, lo que podría conllevar una sanción económica importante, de hasta 200 euros, ya que sería considerado como una infracción grave.
Excepción con las bicicletas
Como con el resto de los vehículos, los ciclistas deberán bajarse de la bici y cruzar los pasos de cebra a pie si quieren gozar de la prioridad que establece el RGC, salvo que estén señalizados como pasos para ciclistas: es decir, que tengan las marcas viales específicas, que son cuadrados o líneas discontinuas en paralelo. De lo contrario, pierden la prioridad y pueden ser sancionados. Y algunos ayuntamientos han fijado importantes multas en sus ordenanzas municipales para esas situaciones.
¿Y las sillas de ruedas?
Los pasos de cebra sólo se pueden cruzar a pie, salvo en una excepción: quienes se desplazan montados en sillas de ruedas, con o sin motor, ya que son considerados peatones a todos los efectos legales, según el artículo 1.4 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad.