Síguenos en redes sociales:

Mesa de Redacción

Oscar San Martín

Malditos humos

Para los que no hemos encendido un pitillo en nuestra santa vida, todavía sigue siendo –aclaro que de vez en cuando– una pequeña pesadilla ir a la piscina/playa o tomarte una caña en una terraza. Seremos unos intransigentes, unos bichos raros y lo que ustedes quieran, pero resulta tremendamente desagradable estar al aire libre aguantando un calor de mil pares de narices y a la vez tener que tragarte el humo del fenómeno/a que se sienta al lado tuyo. Algunos tratan de que no nos llegue a los demás y se les aplaude porque entienden nuestra situación, pero otros pasan olímpicamente del tema por mucho que les mires. Es la pelea de casi siempre con un perdedor claro. Y todo ello por no hablar de lo asqueroso de las colillas en el césped/arena al lado de la toalla o en la suela de la zapatilla. Al final, no se trata solo de una cuestión de olores o de ropa que termina apestando a tabaco; es una falta de comodidad y un impacto directo en la salud de quienes hemos elegido no fumar, pero estamos obligados a convertirnos en fumadores pasivos en nuestros momentos de ocio. Las instituciones públicas disponen de diversas herramientas normativas y educativas para erradicar estas actitudes, pero hasta que realmente cojan el toro por los cuernos habrá que aguantar de manera estoica.