El mercado del Deportivo Alavés avanza despacio. El único movimiento visible hasta la fecha ha sido la incorporación de Ville Koski, el zaguero finlandés que ha llegado del NK Istra, y que ha firmado hasta 2031, tras convencer en su cesión de la temporada pasada en Mendizorroza. Más allá de eso, silencio. Pero ese silencio no es pasividad: es, en buena medida, una espera calculada. El club babazorro sabe que el rumbo de este mercado lo van a marcar, antes que nada, tres nombres propios: Antonio Blanco, Antonio Sivera y Toni Martínez.

Los tres son los activos más cotizados de la plantilla, con varias escuadras al acecho. Y el futuro de cada uno de ellos condicionará de manera directa el margen de maniobra del Glorioso para moverse, elegir qué posiciones debe reforzar con urgencia y, en definitiva, cerrar qué equipo tendrá Quique Sánchez Flores para dar ese paso al frente sobre el que ha hablado en distintas ocasiones.

La situación más delicada la protagonizan Sivera y Blanco. Tanto el portero de Jávea como el mediocentro cordobés, junto a Ander Guevara, tienen contrato hasta 2027, lo que coloca al Alavés ante el dilema de siempre: si no consigue renovarlos, vender ahora o apostar por retenerlos con el riesgo de que, en enero, puedan negociar con otros clubes para salir libres en verano. Esto último no es lo ideal, pero permitiría contar con ellos a nivel deportivo, que no es poco.

En el caso de Sivera, su vinculación con Vitoria-Gasteiz y con el club invita a pensar que una renovación es posible. El alicantino ha crecido en Mendizorroza, se ha consolidado como titular indiscutible y su perfil no es el de alguien que busque salir a cualquier precio. Con Blanco, el escenario es más enredado. El andaluz ha dado un salto de calidad notable en los últimos años y está preparado para competir en un proyecto de mayor envergadura.

No hay que olvidar, eso sí, que el Real Madrid conserva un 50 % de los derechos de Blanco, lo que complica cualquier negociación y convierte su expediente en el más espinoso del despacho de Sergio Fernández. De momento, el nombre del Betis es el único que ha salido a la palestra como interesado en hacerse con sus servicios.

Por su parte, el vínculo de Toni Martínez con el Alavés se extiende hasta 2028, por lo que la urgencia es bastante menor. La cuestión, en su caso, es que los delanteros nunca pasan desapercibidos, y su pasada campaña fue para enmarcar: con 18 goles entre Liga y Copa y su aparición en la prelista de la selección española, ha acaparado muchas más miradas de las que se esperaban. La pregunta no es si habrá interés, sino cuánto serán capaz de poner sobre la mesa –el Oporto tiene su 45 %–.

PRECEDENTE DE PANICHELLI

Que las salidas condicionen las entradas no es nuevo en Vitoria-Gasteiz. El verano pasado lo dejó en evidencia de manera clara. La venta de Joaquín Panichelli al Estrasburgo por 16 millones de euros obligó al club a reaccionar con rapidez en el mercado, pero también le dio los recursos para hacerlo bien. Con ese dinero, el Glorioso pudo afrontar uno de los traspasos más caros de su historia y traer a Lucas Boyé, un delantero de garantías que respondió con creces sobre el césped, siendo clave para la permanencia.

Aquel movimiento demostró que el club del Paseo de Cervantes sabe gestionar ese tipo de situaciones: encajar una salida importante, reubicarse en el mercado y encontrar una solución de nivel. Si este verano se produce una operación similar –con Blanco, Sivera o Toni como protagonistas–, el precedente invita a cierto optimismo sobre la capacidad de respuesta del Alavés, aunque suponga un duro golpe perder a alguno de esos tres.

Boyé defiende un balón ante la presión de Balliu. Pilar Barco

Mientras tanto, el Alavés también debe ordenar el capítulo de los futbolistas que no entran en los planes de Sánchez Flores. Moussa Diarra, Nikola Maras y Mariano Díaz tienen contrato pero no cuentan, y su salida, aunque no genere los ingresos de una gran venta, aliviaría de forma notable la masa salarial y permitiría liberar espacio para nuevas incorporaciones. La gestión de esos casos forma parte también del trabajo que lleva meses haciendo Fernández en la sombra.