Decenas de escolares, familiares y afectados se han concentrado esta mañana en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria-Gasteiz para arropar el arranque del 'CaMinus, Reto por la Investigación 2026', una travesía de más de 400 kilómetros en silla de ruedas eléctrica con destino a Getafe. A las 10.00 horas, y con un ambiente cargado de emoción, los participantes han iniciado el recorrido que durante once jornadas les llevará por el corazón de la meseta castellana.
La iniciativa la impulsa CaMinus, asociación alavesa sin ánimo de lucro integrada por personas que conviven con la distrofia muscular, una enfermedad minoritaria que limita progresivamente la movilidad. El objetivo del reto es triple: dar visibilidad a las enfermedades raras, promover la movilidad accesible y recaudar fondos destinados a la investigación. Un propósito que cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que estas patologías afectan a 70 millones de personas en todo el mundo.
Con el apoyo de Fundación Vital, los participantes cubrirán hoy la primera etapa de 40 kilómetros desde la capital alavesa hasta Miranda de Ebro, pasando por el parque de El Prado y Nanclares. El trayecto completo está diseñado en once etapas que se desarrollarán entre el 1 y el 11 de junio, con distancias que oscilan entre los 20 kilómetros del tramo final hasta Getafe y los 63 kilómetros de la novena etapa, entre Segovia y San Lorenzo de El Escorial, la más exigente del recorrido.
Once etapas, once días de lucha
El itinerario completo discurre por localidades como Briviesca, Burgos, Lerma, Aranda de Duero, Ayllón y Segovia antes de aproximarse a la capital madrileña. Un trazado que suma kilómetro a kilómetro el esfuerzo físico y el mensaje solidario que la asociación quiere trasladar a toda la sociedad.
La primera etapa ha sido también la del apoyo más multitudinario. La asociación había pedido a la ciudadanía que acompañase a los participantes durante el primer kilómetro, desde la Virgen Blanca hasta El Prado, y la respuesta ha superado las expectativas. Colegios, familias y vecinos han secundado el gesto simbólico con el que CaMinus recuerda que la investigación de las enfermedades minoritarias necesita más recursos, más visibilidad y, sobre todo, más voluntad colectiva.