La gimnasia también puede ser un lugar para todas las personas. Ese es el mensaje que lleva años defendiendo Nerea Corres, gimnasta, entrenadora y fundadora del Club Belesar, un proyecto pionero en Vitoria-Gasteiz que apuesta por una gimnasia verdaderamente inclusiva, donde niños y niñas entrenan juntos sin importar sus capacidades o características personales.

La iniciativa nació de una experiencia muy concreta. Corres recuerda cómo, cuando entrenaba en Hegoalde, un niño con necesidades especiales acudía cada día a mirar desde las gradas. “Un día le dije que entrenara con nosotras, se extrañó muchísimo de que le invitáramos a participar”, rememora.

Aquella escena marcó el inicio de todo. La entrenadora comenzó a investigar y descubrió que apenas existían espacios deportivos donde convivieran menores con y sin discapacidad. “Todos los grupos eran o para personas sin ningún tipo de condición o solo gimnasia adaptada. No se mezclaban nunca”, señala.

Nerea Corres enseñando a los niños y niñas una coreografia en uno de sus entrenamientos en el colegio Los Herran Jorge Muñoz

Ese vacío terminó convirtiéndose en su Trabajo de Fin de Grado y, más tarde, en el nacimiento de Belesar. “La idea es que en este proyecto todo el mundo pueda participar sin ningún tipo de condición”, resume.

Actualmente, el club cuenta con alrededor de 60 niños y niñas y un equipo de siete monitoras. Entrenan en grupos repartidos entre Los Herrán e Iparralde, aunque el crecimiento del proyecto ya les obliga a pensar en ampliar horarios y espacios.

Más que deporte

Pero el objetivo del Belesar va mucho más allá de la competición. “Lo que más intentamos enseñar es el sentimiento de pertenencia a un grupo, que todo el mundo se sienta bienvenido, valorado, respetado y escuchado”, argumenta Corres.

La entrenadora insiste en que la gimnasia inclusiva no busca “dar la talla” ni responder a estándares externos. “Aquí no hay notas como en el colegio. Esta soy yo y esto es lo que sé hacer y lo que puedo ofrecer”.

El club Belesar en un entrenamineto en el colegio Los Herran Jorge Muñoz

En Belesar, los grupos son heterogéneos y se constituyen desde la convivencia. “No mezclamos a las personas por tener el mismo trastorno o las mismas características. Hay gente que tiene algo y gente que no tiene nada”, enfatiza Nerea.

El camino, sin embargo, no ha sido sencillo. Corres reconoce que al principio muchas familias no entendían el proyecto. “Costó que comprendieran que el objetivo no es quedar primeras en una competición, sino visibilizar que todo el mundo puede trabajar en equipo y que hay un sitio para todas”.

La propia dinámica del Belesar es diferente a la de otros espacios deportivos. “El ritmo y la intensidad del entrenamiento son otros porque el objetivo es otro”, afirma.

“El ritmo y la intensidad del entrenamiento son otros porque el objetivo es otro”

Nerea Corres - Entreandora del Club Belesar

Aun así, poco a poco han ido derribando toda clase de prejuicios. Uno de los momentos más importantes para el club se produjo el año pasado, cuando participaron por primera vez “en igualdad de condiciones” en un campeonato de España.

“Fuimos con una coreografía individual y este año ya hemos ido con coreografías grupales. De hecho, nos hemos llevado una medalla”, cuenta Nerea visiblemente emocionada.

Hace apenas unas semanas, el Belesar logró un tercer puesto en un campeonato celebrado en Valencia con un grupo inclusivo. “Las niñas pensaban que no iban a ser capaces de conseguir nada por el tipo de grupo, pero han visto que es posible. No por hacer equipo con una persona diferente a ti, el equipo va a ir mal. Hay que trabajar más o de diferente manera”, destaca Corres.

“No por hacer equipo con una persona diferente a ti, el equipo va a ir mal”

Nerea Corres - Entrenadora del Club Belesar

Derecho a participar

El lema del club resume perfectamente su filosofía: “todo el mundo tiene algo que le hace brillar”. Una idea que Corres intenta trasladar tanto a las gimnastas como a sus familias.

“Las familias tienen miedo muchas veces a exponer a sus hijos o hijas, y lo entiendo completamente, pero aquí intentamos ver qué tiene de especial cada persona”, subraya. 

Además, la monitora resalta el papel fundamental de las familias en el crecimiento del proyecto. “Sin las familias nosotras no estaríamos aquí. Están muy orgullosas del trabajo que se está consiguiendo y siempre dispuestas a colaborar”, afirma con un tono de orgullo y cariño hacia las familias. 

El próximo domingo 7 de junio, el Belesar celebrará la segunda edición de su torneo nacional de gimnasia inclusiva, un evento pionero que reunirá a participantes de diferentes puntos de España.

“Las familias son una parte importante del club; sin ellas no estaríamos aquí ahora”

Nerea Corres - Entrenadora del Club Belesar

La competición nació con la intención de dar visibilidad tanto a la inclusión como a disciplinas menos mediáticas, en este caso la gimnasia aeróbica. Con el paso del tiempo, el torneo ha ido abriéndose a otras modalidades y deportes.

Pueden participar gimnastas de rítmica, artística, trampolín, patinaje artístico… Este año incluso viene un grupo de ballet y otro de hip-hop”, desvela Corres.

El crecimiento también se percibe en los números. “El año pasado tuvimos unas 55 actuaciones y este año hemos subido hasta 78”, señala. A juicio de Corres, ese aumento refleja un cambio progresivo de mentalidad. “Cada vez hay más gente concienciada con el proyecto”.

Cuando se le pregunta qué le gustaría que representara Belesar dentro de unos años, Corres no lo duda. “Para mí, representa el derecho a estar, el derecho a participar, el derecho a que te vean y a no tener que dar explicaciones”, afirma rotunda.

“Belesar representa el derecho a estar, el derecho a participar, el no tener que dar explicaciones”

Nerea Corres - Entrenadora del Club Belesar

Nerea concluye con una idea que resume el espíritu del club: “Todo el mundo tiene derecho a hacer deporte, a tener amigos y a intentarlo con el resto de personas”.