Pilar Cancela, la Secretaria de Estado de Migraciones y Marisol Garmendia, la Delegada del Gobierno, han visitado esta mañana las obras del Centro de Acogida de Protección Internacional de Arana. Durante su comparecencia a los medios previa a la visita por el interior de las instalaciones, Garmendia ha declarado que "el centro de Arana está cerca de abrirse; queda poco para finalizar las labores, y a finales de otoño se inaugurará".

La Delegada del Gobierno considera que es una "oportunidad para que Vitoria-Gasteiz siga siendo una ciudad pionera en integración, acogida y servicios sociales". "Este gobierno está llevando a cabo políticas transversales de inmigración para no dejar a nadie en la cuneta ni en las playas", ha agregado.

Pilar Cancela, secretaria de Estado de Migraciones, ha trasladado su intención de mantener los contactos institucionales "necesarios", y durante la jornada de hoy se ha reunido con la alcaldesa Maider Etxebarria y parte de los grupos municipales de Vitoria. Respecto al centro de Arana, ha asegurado que se trata de un centro de protección internacional "destinado a personas refugiadas y solicitantes de asilo", pues son "los perfiles más vulnerables porque huyen de la guerra".

En un inicio serán 120 plazas con perfiles que "seguramente serán unidades familiares y, mayoritariamente, mujeres solas o con hijos"

En funcionamiento, en octubre

La recepción de la obra concluye el 30 de junio, aunque el centro no entrará en funcionamiento hasta octubre. Durante ese periodo se adecuarán los servicios. La capacidad inicial será de 350 plazas, si bien, según la secretaria de Estado, "no significa que se vayan a usar todas", sino las que sean acordadas entre las instituciones.

Edificio de la antigua Clínica Arana Alex Larretxi

En un inicio serán 120 plazas con perfiles que, según Cancela, "dialogaremos con el ayuntamiento y la sociedad de Vitoria; seguramente serán unidades familiares y, mayoritariamente, mujeres solas o con hijos".

Sobre la reunión con el gobierno municipal, la secretaria de Estado la ha calificado de "reunión con proactividad", en la que se ha adquirido "ese compromiso de transparencia y diálogo".

Ha destacado que, desde la Delegación del Gobierno, se han realizado visitas para conocer el CAPI, y ha subrayado que "el 80% de las personas acogidas se incorporan a la vida activa", a la ciudadanía y a la inserción laboral.

"Es el modelo diferenciado que tenemos; nos quedamos algo solos en Europa y en el mundo, pero es importante explicarlo", ha añadido.

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Plan de integración

Cancela también ha mencionado que mantiene frecuentes reuniones con la consejera Nerea Melgosa, y ha apuntado que el proceso de regularización "tiene que ir acompañado de un plan de integración".

Al ser preguntada sobre el número de plazas, ha explicado que "en principio partimos de ese número", pero están abiertos a "adecuar las instalaciones junto a la ciudadanía", compartir y habilitar algunas zonas con centros sociales y algún parque para niños y niñas.

Respecto a las personas de nacionalidad maliense, Cancela ha recordado que "las personas que llegan aquí ya están en nuestro sistema y han seguido un itinerario personalizado; son perfiles analizados".

Ha explicado que el año pasado, ante aquella situación, "se daban citas de una manera mucho más rápida" y que había personas de otras nacionalidades que, al pensar que irían a Francia y verse obligadas a regresar, debían reiniciar su proceso de asilo.

"Pusimos solución de manera inmediata con el Gobierno de Vitoria", derivando a centros de comunidades autónomas adyacentes. "Daremos respuesta inmediata a esa situación. Malí ha sufrido siete golpes de Estado seguidos, con inestabilidad política y terrorismo, provocando la huida de personas. Estamos valorando cómo establecer el proceso", ha señalado.

"En caso de que se diera algún incidente, se tomarían medidas para aplicar el régimen disciplinario. Nadie que huye de una guerra o un conflicto bélico tiene ganas de vivir en una situación conflictiva"

Su mensaje a la ciudadanía de Vitoria ha sido de "normalidad y tranquilidad", pues las personas que lleguen al centro de Arana estarán atendidas por "profesionales capacitados para llevar a cabo sus labores". Ha reiterado que "no supone peligro para nadie; no me parece un razonamiento lógico y alimenta el miedo en personas que sienten que se puede alterar la convivencia".

Ha añadido que "habrá personas destinadas a la seguridad, medidas disciplinarias, y horarios de entrada, salida y convivencia". "En caso de que se diera algún incidente, se tomarían medidas para aplicar el régimen disciplinario. Nadie que huye de una guerra o un conflicto bélico tiene ganas de vivir en una situación conflictiva".

Finalmente, Cancela ha recordado que "el centro tiene una capacidad de 350 plazas" y ha subrayado que, en este momento de inquietud social, "lo más importante es que las personas que vengan a este centro se sientan acogidas y no cuestionadas"; que sepan que llegan a un lugar donde van a estar cómodas después de todo lo que han vivido".

Ha concluido señalando que, si alguna instalación del centro pudiera servir como punto de encuentro para el barrio, "estará a disposición del ayuntamiento", y ha insistido en que "no tenemos ningún problema desde la Secretaría de Estado en adecuar las plazas en función de lo que sea necesario".