La hija de Maialen Mazón, la mujer presuntamente asesinada por su marido Jaime R., en Vitoria en 2023, sufre "un trauma severo" por la pérdida de su madre y por haber estado presente en el momento en que se cometió el crimen.

Así lo han declarado en el juicio por estos hechos las tres responsables de la Unidad Forense de Valoración Integral que elaboraron el informe sobre el estado de la niña, que tenía dos años y medio en el momento del asesinato, y sobre el estado del padre de la víctima.

Jaime R. se enfrenta a una petición de cárcel de 25 años por asesinato con alevosía y ensañamiento, con las agravantes de parentesco y género; 8 años por cada uno de los dos delitos de aborto y 4 por abandono de menor. La defensa pide la absolución por trastorno mental transitorio.

El crimen se cometió en la tarde del 27 de mayo de 2023 en un apartahotel de la capital alavesa pero no fue descubierto hasta el día siguiente. La hija de la pareja permaneció sola durante 18 horas junto al cadáver de su madre, que estaba embarazada de gemelos.

Cuando la niña fue rescatada y llevada a Urgencias "en estado de shock y asustada", parecía "un animal perdido" y mostraba miedo, temor, ansiedad por separación e hipersensibilidad al ruido. Este último síntoma es frecuente entre quienes han vivido un episodio traumático, han relatado las expertas.

En el futuro, han asegurado, la menor mostrará "una afectación psicológica" cuyo alcance dependerá del tratamiento psicológica al que se someta.

Ese trauma "latente" podría manifestarse en trastornos de personalidad, en consumos o en rupturas de vínculos, ya que haber pasado "tantas horas abandonada" le generará "una dificultad en el vínculo y con la seguridad con las personas", que se traducirán en "dificultades para socializar", algo que ya se ha notado en el entorno escolar de la niña.

Todo ello unido se unirá al "estigma" de entender en el futuro que su padre mató a su madre y que el crimen tuvo una gran repercusión mediática, lo que es "claramente una secuela social", han señalado.

En cuanto al padre de Maialen, han relatado que cuando lo evaluaron mostraba un gran enfado -que es "un mecanismo de defensa"- principalmente por tener que repetir su declaración de manera constante. Ese sentimiento dio pasó después paso a la rabia, la impotencia y a un cuadro subdepresivo.

FORENSE

En la sesión de hoy también han declarado dos médicos que evaluaron a Jaime en la prisión de Zaballa, donde estuvo 18 días de manera preventiva, hasta su traslado ya en régimen de prisión provisional a una cárcel de la Comunidad Valenciana, de donde es natural y donde residía la pareja hasta pocos días antes del crimen.

Ambos han coincidido en que el procesado estaba coherente y tranquilo y en que no percibieron en él signos de trastorno mental, depresión o ideas suicidas, ni tampoco síntomas psicopáticos, es decir, que "estaba en contacto con la realidad".

También ha declarado la médico responsable de la autopsia de Maialen, que recibió 13 puñaladas aunque solo una -a la altura del pecho- fue mortal. La víctima presentaba heridas defensivas en los brazos, algo que la forense ha atribuido a un "gesto instintivo". "No se defendió, se escondió", ha afirmado la experta.