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El sueño de Fake Truths no tiene límites

La marca de ropa de Markel Urquiza, Ibai Espino, Lukas Palacios y Ander Villarreal llega con un salto de calidad en su propuesta veraniega

El sueño de Fake Truths no tiene límitesAlex Larretxi

Crear camisetas sencillas, pero con identidad propia. Esa es la inspiración de Fake Truths, la firma alavesa puesta en marcha hace tres años por Markel Urquiza y a la que se han unido sus amigos Ibai Espino, Ander Villarreal y Lukas Palacios.

Markel, creador de la firma, recuerda que la marca surgió de una forma “bastante espontánea”. En concreto, se remonta al verano de 2023, cuando “estaba aburrido y me dio por diseñar una camiseta”, tal y como rememora. Ese primer diseño se lo enseñó a un amigo y entre ambos lo fueron puliendo hasta que dieron con el diseño definitivo.

A partir de ahí decidieron lanzar bajo demanda unas primeras camisetas en blanco y negro, además de unas sudaderas negras. “No esperábamos mucho, pero acabamos vendiendo más de 50 camisetas y sudaderas en total”, recuerda satisfecho Urquiza. Fue en ese momento cuando vieron que la marca tenía recorrido y empezaron a trabajar en los diseños con más seriedad.

Markel Urquiza, Ibai Espino, Ander Villarreal y Lukas Palacios, los jóvenes emprendedores de Fake Truths.

En los inicios, Fake Truths la dirigían entre Markel e Ibai. “Yo me encargaba más de diseñar la parte creativa e Ibai se centraba en venderlas y moverlas entre la gente”, rememora Urquiza. Pero hace poco más de medio año todo cambió, ya que al proyecto se unieron Ander y Lukas, dos amigos más. “A partir de ahí empezamos a tomárselo mucho más en serio y a organizarnos mejor”, afirman. “Hemos sacado adelante las nuevas camisetas, que son, con diferencia, las mejores que hemos hecho hasta ahora en cuanto a calidad”, aseguran.

Y eso que el proceso de diseñar una camiseta, desde que surge la idea hasta que está en las manos de los clientes, no es corto. Todo arranca con una idea, y a partir de ahí diseñan la prenda, realizan varias pruebas –a menudo más de tres versiones distintas de un mismo concepto– y deciden posteriormente cuál es la que más les convence. “Una vez que tenemos el diseño final, contactamos con nuestro proveedor, negociamos cantidades y precios, pero siempre pedimos una muestra para ver cómo queda en la vida real y corregir fallos”, explica Urquiza.

Así, cuando están satisfechos con el resultado, cierran la oferta final, realizan el pedido completo y, cuando llegan las camisetas, las revisan una a una para asegurarse de que todo está correcto antes de ponerlas en circulación. “Trabajamos con una paleta de colores bastante concreta, como el gris oscuro, el blanco o el rosa clarito, que encajan con ese estilo limpio y veraniego que buscamos”, señalan los creadores de la firma.

“Están apoyando a un grupo de chavales del propio barrio que están intentando emprender y sacar adelante su marca”

La mayoría de las camisetas gira en torno al logo de la marca, que adaptan con distintas tipografías, a veces más veraniegas o con un toque diferente, pero manteniendo siempre la esencia de Fake Truths. Normalmente, el logo aparece en grande en la espalda junto al lema de la marca, mientras que en la parte delantera colocan una versión más pequeña, ya sea en el centro o en el lateral, para reforzar la identidad de marca.

Lo que distingue Fake Truths de otras marcas es la relación entre la calidad y el precio, además de la cercanía del proyecto. Intentan mantener precios accesibles de alrededor de 20 euros, aunque en algunos puntos de venta bajan hasta los 15. Sin embargo, el factor más determinante es el hecho de conocer a las personas que están detrás del proyecto. “Están apoyando a un grupo de chavales del propio barrio que están intentando emprender y sacar adelante su marca”, considera Markel Urquiza, el ideólogo de la marca.

TRAYECTORIA

En estos tres años de andadura, Fake Truths ha atravesado todo tipo de situaciones. Una de las más difíciles llegó con la colección del invierno de 2024, en la que apostaron por una inversión más elevada de lo habitual con la intención de mejorar la calidad de las prendas, lo que provocó que el margen de beneficio fuera menor. También cambiaron el estilo de las camisetas respecto a lo que hacían antes, pasando de diseños más centrados en el logo en grande a propuestas más minimalistas. Pero sin duda lo más distintivo fue la utilización de colores como el caqui y el crema, “tonos más difíciles de vender porque no son tan llamativos o comerciales a primera vista”, tal y como explica Markel.

Como consecuencia, esas camisetas fueron más costosas de vender. “Tuvimos que recurrir a descuentos y promociones para poder dar salida al stock, y hubo un momento en el que incluso nos planteamos bajar el ritmo del proyecto”, reconoce Urquiza. Pero la llegada de Ander y Lukas supuso un cambio importante. “Pudimos aumentar el presupuesto, buscar mejores proveedores y mejorar la calidad de las prendas”, se muestra aliviado.

Al ser preguntados sobre cuál es la prenda de la que se sienten más orgullosos, apuntan a la colección para el verano de 2026. “Con las nuevas camisetas sentimos que hemos dado un paso más. Están mejor acabadas, con más calidad y detalles como el bordado en la parte delantera con las siglas ‘FT’ (Fake Truths) y el nombre y lema de la marca en la espalda. Además, también hemos cuidado toda la presentación del producto con bolsas personalizadas y pegatinas, lo que refuerza la identidad del proyecto”, apunta Urquiza.

“Desde el principio, nuestras familias nos han apoyado mucho en el proyecto, ayudándonos incluso en la venta de las camisetas y animándonos a seguir adelante”

Eso sí, algo que no ha fallado desde el inicio ha sido el apoyo de sus familiares y las personas más cercanas. “Desde el principio, nuestras familias nos han apoyado mucho en el proyecto, ayudándonos incluso en la venta de las camisetas y animándonos a seguir adelante”, aseguran. También están muy agradecidos “a la gente del barrio, que ha respondido bastante bien y nos ha comprado muchas prendas”.

En especial, destacan al barbero de su barrio, Adrián, “que ha sido muy importante para nosotros ya que, de forma totalmente desinteresada, nos ha permitido dejar camisetas en su barbería, lo que nos ha ayudado a darnos a conocer entre muchos chavales jóvenes que pasan por allí”.

Actualmente, compaginan Fake Truths con el instituto, y en su vida diaria no resulta especialmente complicado, ya que el tiempo que dedican al proyecto se centra sobre todo en la creación de contenido para Instagram. “De vez en cuando hacemos alguna sesión de fotos o grabamos vídeos, pero no es algo que nos ocupe demasiado tiempo en el día a día”, matizan. Normalmente trabajan en la marca en sus ratos libres y, aunque cada uno aporta su parte y hace una inversión tanto de dinero como de esfuerzo, consiguen repartirse las tareas y mantener un equilibrio con los estudios y el resto de sus hobbies.

No en vano, Urquiza asegura disfrutar mucho diseñando prendas, sacándolas adelante y, sobre todo, viendo a gente llevando sus camisetas, “algo que nos motiva mucho a seguir creando”. Aunque no lo ven necesariamente como algo que vaya a convertirse en un negocio a gran escala, sí le tienen mucha ilusión al proyecto, y una clara muestra de ello es la mejora en la calidad de las colecciones, la incorporación de detalles como bolsas personalizadas o pegatinas, e incluso la creación de una página web para esta última colección. “Todo eso nos hace mucha ilusión y nos motiva a seguir, pero creemos que Fake Truths se quedará como un proyecto que hacemos por pasión y por diversión, más que como algo profesional a largo plazo”, concluyen.