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“Hay oportunidades en el medio rural, pero falta población para aprovecharlas”

El nuevo presidente de la Asociación de Concejos de Álava afronta los retos de la legislatura marcada por el reto de sostener la vida en los pueblos

“Hay oportunidades en el medio rural, pero falta población para aprovecharlas”Cedida

Julen Ibarrolaes el nuevo presidente de la Asociación de Concejos de Álava. Con 285 concejos asociados, la entidad centra su labor en el acompañamiento administrativo a las juntas, la mejora de servicios y la defensa de oportunidades en el medio rural. 

¿Cuáles son los principales retos que se le presentan en esta nueva legislatura como presidente de la Asociación de Concejos de Álava?

Lo que nos va a llevar el día a día es ayudar a nuestros concejos asociados. Son 333 concejos los que hay en Álava, 285 son socios, y lo que más nos apremia es acompañarles en todas las tareas que tienen. Tienen un montón de competencias y son muy dependientes de las ayudas que van solicitando, sobre todo para hacer obras. ACOA lo que más hace es acompañarles en los trámites, porque al final una junta tiene tantas tareas casi como un ayuntamiento, pero no tiene personal administrativo. Desde la asociación se les dota de administrativos, asesoría fiscal, ingeniería, arquitectura y ahora también apoyo en redes sociales para que estén presentes si así lo desean. También se está trabajando la sede electrónica, que es algo a lo que no se le ha prestado atención hasta ahora, para que puedan tener el archivo ordenado y cumplir con esas obligaciones.

También forma parte de la Junta Administrativa de Izoria. ¿Cómo ve la situación general de los pueblos alaveses?

Yo soy de Izoria y regidor, y eso también me ha permitido optar a llegar hasta aquí. Creo que los pueblos tenemos herramientas para dotarnos de servicios básicos, que al final son los que hacen que sean atractivos para que la gente venga. Podemos hacer obras para tener parques infantiles, zonas de expansión, alumbrado público, abastecimiento de agua o calles, y para eso buscamos subvenciones que nos permiten tener medios y hacer los pueblos más amables. Pero nos falta población. Hay zonas, tanto de montaña como de llanada, donde hace falta que la gente se anime a venir. Si vienen, podrán participar en la vida del pueblo y en los órganos de gobierno, en la asamblea vecinal, y aportar lo que estimen conveniente. Lo que falta es que haya gente que dé el paso hacia pueblos que tienen muchas oportunidades y potencial.

¿Cómo se podría generar más actividad económica en estos núcleos rurales?

Nos falta gente que se atreva a saltar a la piscina. Nosotros podemos acompañarles y hay numerosos espacios públicos que, si hubiera gente interesada, se podrían facilitar. En los pueblos tenemos centros sociales y espacios que podrían destinarse a pequeño comercio local o tiendas. Además, siempre hemos contado con recursos como montes de utilidad pública, roturos o pastos comunales para el sector primario. Ahora bien, si viniera gente con ganas de vivir y emprender, hay viviendas y también ayudas para destinarlas a alquiler. Al final se trata de que todas esas oportunidades que tenemos en las juntas administrativas y concejos, junto con las ayudas existentes, vayan acompañadas de personas que se animen a dar el paso y desarrollar su proyecto de vida en el medio rural.

¿Qué piden a instituciones como la Diputación Foral de Álava?

El trato es constante y lo que les pedimos muchas veces es que escuchen a la población. Eso cada vez se hace más, con reuniones en las que pueden ver la realidad de los pueblos. Por ejemplo, en el ámbito de montes vemos importante seguir avanzando en medidas como que los desbroces puedan ser realizados por ganaderos de los pueblos, con ayudas que delimiten las zonas de pastoreo. En vivienda, es importante dar ayudas para recuperar viviendas en desuso y ponerlas a disposición de nuevos vecinos. Y también pedimos que el trato con otras instituciones, como carreteras o URA, sea más amable, porque a veces hay normas y trabas que dificultan llevar a cabo iniciativas que en el pueblo tienen sentido.

Reportaje de tractores trabajando

El sector agroganadero no atraviesa su mejor momento. ¿Cómo ve la situación?

Hace falta acompañarles, porque es un sector duro y que, con los tiempos que corren, resulta menos atractivo frente a trabajos con horarios fijos. Estar pendiente del ganado, del campo o del tiempo es complicado. Lo que vemos es que hay que darles facilidades. Igual que ocurre con los concejos, los trámites administrativos son muy pesados y muchas veces dificultan avanzar. También hay que mejorar sus condiciones con infraestructuras en los montes, como agua, buenas pistas o pasos adecuados para el ganado. Y es importante que haya comprensión social, porque su trabajo es fundamental: evitan incendios, dan vida a los pueblos y fijan población. Además, el desarrollo de las renovables no puede llevarse por delante al sector primario, porque es imprescindible.

“El desarrollo de energías renovables debe hacerse con sentido común, desde lo público y protegiendo al sector primario”

¿Cómo valora la proliferación de macroproyectos energéticos en el medio rural?

Hace falta que la administración se dote de herramientas para poner orden. En los pueblos nos sentimos abrumados por el anuncio de iniciativas privadas para desplegar renovables. Creemos que es más lógico que la administración pública lleve las riendas y que, si se tienen que hacer estos proyectos, se impulsen desde lo público. El desarrollo de renovables debe hacerse con sentido común, protegiendo al sector primario, el patrimonio cultural y la biodiversidad, y con una planificación adecuada.

¿Qué se puede hacer para retener a la población joven en los pueblos?

Tenemos que generar oportunidades para que la gente vea que es viable hacer su proyecto de vida en los pueblos. Para ello hay que equilibrar el territorio, porque ahora mismo la capital concentra más recursos. Es necesario que parte de esas posibilidades se trasladen al medio rural. Hay que mejorar servicios, transporte, carreteras, agua, alumbrado y condiciones generales de vida, para que la gente no perciba que hay más trabas que beneficios al vivir en un pueblo.