Vitoria-Gasteiz da un nuevo paso en la protección de su entorno natural. La Comisión de Limpieza y Medio Ambiente ha acogido la presentación de la II Estrategia para la Conservación de la Biodiversidad del municipio, un plan decenal que responde a tres grandes amenazas identificadas por la Unidad del Anillo Verde y Biodiversidad. Estas son la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la contaminación. Tres factores que, según recoge el informe de esta unidad, “amenazan nuestro bienestar”.
El objetivo central de la estrategia es detener la pérdida de biodiversidad y lograr un estado de conservación favorable para los hábitats y las especies del municipio, promoviendo al mismo tiempo el reconocimiento de sus valores y funciones para la sociedad.
Antes de presentar la información, la propia Unidad del Anillo Verde y Biodiversidad ofreció un balance de lo realizado hasta la fecha. “Hemos avanzado, pero el esfuerzo ha sido insuficiente para detener la pérdida de biodiversidad”, reconocieron. El grado de cumplimiento de la primera estrategia alcanza el 41,1 %, y solo el 14 % de las acciones previstas se ha completado en su totalidad.
Pese a ello, la primera etapa dejó hitos reseñables como la mejora del saneamiento, la erradicación del visón americano –especie invasora que amenazaba la fauna local–, actuaciones en favor de otras especies amenazadas, la desclasificación de suelo urbanizable, la consolidación del centro de interpretación Ataria y la mejora del diagnóstico del estado de la fauna y la flora del municipio, entre otros.
La segunda estrategia nace con plena conciencia de lo que quedó sin hacer. Sus impulsores distinguen tres capas de trabajo. En primer lugar hacer frente a los retos heredados, es decir, las acciones de la primera estrategia incompletas o con avances insuficientes; después superar las nuevas amenazas como presiones que han surgido o se han intensificado en la última década y los nuevos compromisos, que exigen alinearse con normativas europeas como el Reglamento de Restauración de la Naturaleza.
Un centenar de acciones
Para afrontar todo ello, el plan articula 124 acciones distribuidas en ocho ámbitos de actuación. Entre las más ambiciosas destacan ampliar la superficie de espacios naturales protegidos hasta alcanzar el 30 % del territorio municipal y conectar entre sí todas las áreas naturales de interés. El plan contempla también impulsar mecanismos de protección y ordenación del territorio, adoptar medidas para que el río Zadorra y sus afluentes alcancen un buen estado ecológico, aumentar la superficie forestal autóctona, recuperar y conectar variedades y razas locales, y reducir la contaminación lumínica y acústica.
La presentación del plan abrió el turno de intervenciones de los grupos políticos, que coincidieron en valorar positivamente el trabajo realizado, aunque con matices distintos. Elkarrekin reconoció los avances de la última década, pero señaló una carencia de fondo: “nos falta que tenga un calendario y una financiación adecuada para tener una valoración continua de un plan tan importante”. EAJ-PNV puso en valor la importancia del territorio, recordando que Araba es “el de mayor riqueza en biodiversidad de Euskadi”, y llamó a seguir actuando “de manera sostenible y conjunta con nuestra economía”.
El PP felicitó los logros alcanzados y expresó su deseo de que el plan “sea efectivo y sirva de guía para todos los departamentos del ayuntamiento”, mientras que Bildu reclamó un “compromiso real” y pidió al gobierno municipal que sitúe el plan de biodiversidad en el centro de su hoja de ruta.
Desde el gobierno municipal, Pascual Borja tomó la palabra para defender la labor de la Unidad del Anillo Verde y pedir que no se relativicen los hitos conseguidos. Subrayó que los planes de este tipo “son marcos de trabajo diseñados a largo plazo” y que no deben medirse únicamente por su grado de cumplimiento, sino “por el impacto de cada una de las acciones, que pueden ser más o menos prioritarias”.