Vitoria siguió deslizándose hacia la Navidad hasta el último día de ella y literal, gracias al manto blanco de nieve con que se despertó la ciudad en la festividad de Reyes, que fue más tupido con el paso de las horas, lo que hizo que no pocos gasteiztarras se animaran a bajar sus trineos a la calle. Unos copos que dejaron temblando también a los dueños de las grandes atracciones y de los puestos de las ferias de estas fechas.

Ya no solo por el frío de tener que trabajar a la intemperie, en una jornada en la que solo hacía un grado al mediodía, sino por las dudas de saber si su espesor les iba a dejar hacerlo con normalidad o, incluso, restar compradores, como así sucedió en la mayoría de los casos.

Hasta ayer estuvieron abiertos puestos de mercados navideños como los de La Florida, plaza de la Provincia y el de Celedones de Oro.

Dándole vueltas

Fernando, por ejemplo, responsable de la noria instalada en la Virgen Blanca a las diez y media de la mañana no sabía si iba a poder hacerla girar, para sumar otra jornada redonda más, tal y como así había tenido desde que la puso en marcha en este céntrico espacio de la capital. “Estamos muy contentos y muy agradecidos con la respuesta que nos ha dado Vitoria”, explicaba en el balance a DNA de esta atracción en esta Navidad vitoriana que trajo desde Sevilla en tres camiones, mientras no dejaba de darle vueltas a la idea de si finalmente sería un día al uso o no.

Las ferias se ‘congelan’ en su último día

Y es que aunque su intención era abrir hasta las diez de la noche, no paraba de actualizar el parte meteorológico desde su teléfono móvil, y las noticias no eran esperanzadoras para él porque la alerta por nieve se amplió en el momento de esa conversación hasta las seis de la tarde, cuando, en principio, iba a ser hasta las dos de la tarde. “Ahora mismo son dos cuestiones las que nos preocupan. La primera, quitar la nieve de la entrada, para que no haya problemas a la hora de subirse, y la segunda que no se cristalice en esa rueda negra que hay allí –decía señalando a la misma– porque si se pone hielo, patina y no puede funcionar la noria”.

Las ferias se ‘congelan’ en su último día

Y si seguía precipitando así también podían desmoronarse sus planes de desmontaje. “Nuestra intención era mañana (por hoy) desmontarla. Vamos a intentarlo, a ver si nos deja la nieve”, deseaba.

Las ferias se ‘congelan’ en su último día

“¡Hola! ¿Se puede subir?”, preguntaba Iñaki Landa a uno de los trabajadores de esta atracción, mientras éste retiraba la nieve acumulada en su acceso con una escoba. “Hemos aprovechado para venir hoy, porque, al final, en Navidad, siempre se acumulan muchas cenas y comidas y pensamos que seguro que el último día no había tanta gente”.

Y, efectivamente, menos viajeros ese día y a esas horas, imposible, añadía con una sonrisa.

Bolas de nieve

Pero sabido es que nunca ‘llueve’ a gusto de todos, y a Izel (13) y a Olek, (10), les vino muy bien que los Reyes Magos les obsequiaran con estos copos. “Es muy bonito porque al final siempre quieres que este día nieve. ¿Podemos coger algo de nieve para tirarnos unas bolas?”, preguntaban a uno de los empleados de la noria. Tras su respuesta afirmativa, así lo hicieron. Una misma escena que se repitió en el parque de La Florida, donde también familias y amigos aprovecharon para jugar con ella y para hacer muñecos de nieve.

Mientras tanto, en el mercado de Navidad de Aenkomer, de su paseo, desde el puesto de repostería de Mañeko, llegado de Mañabia (Bizkaia), uno en los que más colas se ha visto estos días en busca de sus rosquillas, nada más abrirlo, Roberto, su responsable, pensaba que esos copos les iban a dejar “dos opciones: que atraiga a más gente por la nieve y compren o que se vayan a otro sitio a disfrutar de la misma”.

Pese a ello, esta Navidad no ha sido tan buena en ventas, “porque este año esperábamos más. Ha ido peor que el pasado”. Frente a él, el de K. Ilustra, con Ruth, llegada de Ilarraza (Álava), valoraba que “pese al frío ha venido gente. Estoy contenta. He vendido, aunque es el primer año que estoy en este mercado”.

Sus tazas con diseños de mininos, han sido su bestseller. “Predominan estos animales porque la recaudación también va para los gatos de la calle y de mi colonia, en Ilarraza”, detallaba. Hasta ese momento, sus clientes lo hacían como regalo para Olentzero y Reyes, “y hoy, esperemos que para ‘autorregalos’”.

Y en el mercado de la calle Independiencia y Celedones de Oro, en el puesto de Creaciones Lupita, para Lupe, “algunos días han ido mejor que otros, pero, en general, no me puedo quejar. Con los tiempos que corren, estoy agradecida”, destacaba, mientras colocaba en él guantes, “lo que más he vendido y hoy (por ayer) seguro que también”, aunque “calculo que la gente entrará tarde aquí, porque nadie madruga en días como el de Reyes”.