Melchor, Gaspar y Baltasar se esperaban en Vitoria para las once de la mañana, pero horas antes de que se apearan del tren de la estación de Dato, ya obraron su magia cuando aitas, amas, abuelos, tías y tíos, tuvieron que parpadear varias veces al ver que se hacía realidad otro milagro: el de que sus pequeños madrugaban por sí solos y no se les pegaban las sábanas un lunes.

Es más, hasta se fueron pronto a la cama la noche anterior para coger sitio al día siguiente en primera línea de la estación de tren, en la calle Dato, en la Plaza Nueva o en Villa Suso, los cuatro grandes puntos de su fantástica llegada a la ciudad durante la mañana. Primero, en ferrocarril, luego en los coches clásicos del Araba Classic Club y por la tarde, en carrozas. 

En Villa Suso

Algunos, hasta tuvieron la gran fortuna de entregarles a sus Altezas Reales de Oriente sus cartas en mano. Fueron, sobre todo, los que hicieron cola desde primera hora en Villa Suso para poder verles en persona y contarles sus regalos más deseados, que hace más de dos mil años dejaron de ser oro, incienso y mirra, sino dinosaurios, bicis y desde este año, el Pixicade, que convierte sus dibujos en videojuegos, el regalo estrella de esta Navidad.

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En imágenes: Recepción de los Reyes Magos en el Palacio de Villa Suso Pilar Barco

Este era el caso de Irati y Nahia, ambas de siete años, y de Aimar (12) e Iria (11), gracias al madrugón de Jorge, que llegó a este palacio del Casco Viejo a las cinco menos cuarto de la mañana, “con mantitas y caldo” para combatir los gélidos dos bajo cero con los que se despertó la capital.

“Y ahora estoy yo haciendo el relevo porque se ha ido a desayunar. También fue el primero en la cola de Olentzero”, contaba con orgullo Mikel, aita de Nahia e Iria, a las diez de la mañana, dos horas antes de que empezara esta recepción real, momento en que en la cola ya había un centenar de personas esperando, mientras sus amatxus estaban con los ‘peques’ en Dato. 

En Dato

Otros txikis, en cambio, dieron las misivas a sus pajes, cuando enfilaban una multitudinaria Dato, con ambas filas interminables de gente a un lado y a otro de esta calle, mientras se abrían paso, en este particular baño de masas, acompañados por carteros reales, un tractor cargado de regalos, una fanfarre y el espectáculo del grupo italiano de abanderados Sbandieratori de Fossano.

Si bien, lo más llamativo eran los ojillos expectantes de los menores que irradiaban una gran emoción porque los reyes de la casa lo eran también de una ilusión contagiosa, como esos chillidos, al más puro estilo fan, en cuanto sonó la bocina del tren que trajo a Melchor, Gaspar y Baltasar con puntualidad británica, a las once de la mañana, a los que dio la bienvenida la concejala de Cultura, Sonia Díaz de Corcuera.

“¡Que ya llegan!”, se escuchó decirles, y media ciudad puso sus miradas en ellos: “Melchooorrrr, aquí”, o mejor, dicho, “Baltasarrrr”, que es el rey que sigue coronándose como el más aclamado por todos los txikis y hasta por sus aitas: “¡Baltasar, Baltasar los patinetes!”, dijo más de uno, y también alguna que otra profesora de Infantil, sacando una sonrisa a los presentes.

POR LA TARDE

Tras la llegada a Vitoria-Gasteiz y el saludo desde el balcón de la Casa Consistorial y el posterior encuentro de los Reyes Magos con los niños y niñas en Villa-Suso, sus Majestades de Oriente protagonizarán la tradicional Cabalgata de Reyes Magos.


El desfile comenzará a las 19.00 horas en la plaza de Bilbao y discurrirá por las calles Francia, La Paz, Ortiz de Zarate, Florida, Ramón y Cajal, Micaela Portilla, Lascaray y la Avenida de Gasteiz. El final de la cabalgata será en el cruce de la Avenida de Gasteiz con Beato Tomás de Zumarraga.

Tras ello, el ambientazo en Dato empezó a llenarse de brazos y manos, moviéndose de izquierda a derecha, para que sus majestades les devolvieran el saludo. Algunos, todo hay que decirlo, con más posibilidades que otros, al estar desde el ‘palco’ especial de los hombros de sus familiares, que entronaba aún más, si cabe, a sus criaturas.

Y otros, con carteles con luces, con el lema: “Maite zaituztegu”. Este era el caso de las amigas Zuriñe y Mar, con sus hijos, Asier, hijo de la primera, y Zahia, de la segunda, de 6 años, compañeros de clase del Presentación de María. 

Mar, Zuriñe y sus hijos con el cartel DNA

“Verles llegar desde la estación es lo más bonito”, aclaraban ellas. Sus vástagos coincidieron en un mismo regalo: “Queremos el Tamagotchi de Stitch”.

¿Pero os habéis portado bien? “Siiii”, repondían al unísono. 

Plaza Nueva

Media hora después, los Reyes Magos llegaron a una Plaza Nueva hasta la bandera y donde desde las 9.45 horas, para verles saludar desde el balcón del Ayuntamiento, les esperaban Juncal, con sus hijos Erik (10) y Luna (2) y su cuñada Ainara con sus hijos Izan (6) y Sara (3).

“Siempre los vemos desde aquí porque en la estación hay mucha gente. Ainara ha tenido que ir a por unos guantes para Sara, del frío que hace”. “Yo me he pedido el Lego de Star Wars. Olentzero el es mejor porque se porta mejor que los Reyes. Me ha traído muchas cosas”, opinaba Erik.

Ya desde el balcón consistorial, los Reyes pidieron un deseo a los txikis: “Lo importante no es ser mejor que otros, sino mejor que ayer”, y les pusieron dos retos: que los pequeños “dejen de utilizar todo el tiempo las pantallas” y que ayuden en casa “pero sin que esta vez se lo tengan que decir los mayores”.

Hicieron reír al respetable cuando contaron que “Melchor está aprendiendo a tocar la guitarra, aunque a veces no lo hace muy bien porque se le olvida quitarse los guantes y hasta los camellos se tapan los oídos”.

Y cuando detallaron que los abuelos de Gasteiz, que “aquí están muy en forma” les han pedido “una pala de pádel y hasta unas mancuernas”.

El miércoles, tendrán el detallazo de regalarles a sus aitas, la vuelta al ‘cole’.