Atravesado el Cabo de Hornos del Parejas, todo resulta más pesado y ojeroso. En un campeonato unido umbilicalmente a la resistencia y al maratón, donde conviene gestionarse no solo dentro de los partidos, en los que se disputan microrrelatos, también se antoja imprescindible elevar la mirada y otear el horizonte para entender lo que trasciende.

Cada punto, que en la primera vuelta parece reversible, adquiere mayor rango según se acortan las fechas. Da la sensación, equivocada, que los días son muy largos, pero en realidad los años son muy cortos.

Esa certeza de que todo parece lejano hasta que uno lo tiene ante sus ojos, con la mirada por las distancias, prevalece en un campeonato que cambia a cada pelotazo.

En ese hábitat, tan comprimida la clasificación, Jaka e Iztueta mordieron oxígeno y felicidad en su duelo ante Larrazabal y Mariezkurrena II en el Beotibar de Tolosa, que festejó la victoria de Iztueta, el zaguero del pueblo.

Se impuso la pareja guipuzcoana con una estupenda remontada y una tacada de once tantos para reponerse del 15-10 en contra y vencer por 22-17 en un pleito chispeante.

El delantero alavés y el zaguero navarro, dos artilleros repletos de dinamita en las manos, tuvieron que plegarse ante el incisivo Jaka y el consistente Iztueta, recuperados de la dolorosa derrota de la anterior jornada. Desplegaron su ambición con un remonte fulgurante.

De esa manera, con un triunfo más en las alforjas, alcanzaron el cuarto laurel en el torneo e igualaron a Iker Larrazabal y Jon Mariezkurrena –si bien el cómputo de tantos favorece al alavés y al navarro– incapaces de obtener la regularidad necesaria para establecer su jerarquía a pesar de contar ambos con pegada de pesos pesados.

Jaka-Iztueta 22

Larrazabal-Mariezkurrena II 17

Duración: 50 minutos.

Saques: 1 de Larrazabal.

Pelotazos: Se cruzaron 347 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 9 de Jaka, 6 de Larrazabal, 3 de Iztueta y 4 de Mariezkurrena II.

Errores: 2 de Jaka, 4 de Larrazabal, 4 de Iztueta y 6 de Mariezkurrena II.

Incidencias: Partido correspondiente a la liguilla del Parejas disputado en el Beotibar de Tolosa, que registró un lleno. En el primer duelo del festival, Egiguren V y Aldabe se impusieron por 22-15 a Bakaikoa y Erostarbe.

Sucede que en la pelota no solo la potencia valida la victoria. Se necesitan más habilidades. En la tarde que acompañaba la cabalgata de los Reyes Magos, Jaka e Iztueta se regalaron una victoria formidable para rearmar la moral y achicar aún más las distancias en una torneo en el que salvo Laso y Albisu, líderes destacados, el resto, incluso los descosidos Peio Etxeberria y Rezusta, se mecen en cuestión de centímetros.

El filo de Jaka al remate

El Parejas se apelmaza en el territorio de la incertidumbre y saber navegar en esas procelosas aguas es una bendición. En Tolosa, Jaka mostró su mejor versión, la de fino estilista para superar en los cuadros alegres a Larrazabal, que tiene más pegada, pero no dispone del filo del guipuzcoano.

Además de anotarse nueve remates, la gran mayoría de aire, Jaka apenas cometió errores. En el Parejas se aplauden los tantos, pero son los fallos los que determinan en buena medida la salud de cada pareja.

Larrazabal acumuló cuatro y Mariezkurrena II, que no pudo abrumar a Iztueta, cómodo en su casa, en el frontón que es su hogar, se anotó otra tarjeta con media docena de errores aunque sumó cuatro tantos para su causa. La balanza fue negativa para el zaguero navarro.

Esa acumulación de errores y la incapacidad de responder el ataque total de sus adversarios, les penalizó ante un inspirado Jaka en un duelo veloz, urgente y de escaso peloteo que se aceleró como en un despegue.

El ecosistema ideal para un rematador como el de Lizartza, amante del saque-remate y de no conceder segundas oportunidades cuando se lanza a por la pelota y las musas le acompañan en la búsqueda de los ángulos. Victoriosos, Jaka e Iztueta toman aire.