Lucía Chico, talento alavés rumbo a Estados Unidos
Tras años persiguiendo su sueño de jugar en Estados Unidos, la prometedora base de 18 años dará este verano el salto a la División 1 de la NCAA
Desde que era pequeña, Lucía Chico tenía una idea clara en la cabeza: poder estudiar y jugar al baloncesto en Estados Unidos. Hoy, tras años de entrenamientos, esfuerzo y constancia, ese sueño ya es una maravillosa realidad.
La joven base vitoriana, de 18 años, jugará y estudiará Ingeniería Biomédica en Long Beach State la próxima temporada, una oportunidad que ella misma define como “clave” para su futuro.
Rumbo a Estados Unidos
“Es algo por lo que llevo mucho tiempo luchando y que he soñado desde que era una cría. Que se haga realidad por fin hace que todo el trabajo que hay detrás haya merecido la pena. Estoy con ganas de empezar una vida nueva, totalmente distinta y enfocada en lo que realmente es mi sueño”, explica Lucía Chico a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.
Lucía es una base de 1,68 metros de altura formada en el CB Araba, con gran manejo de balón y buena visión de juego, capaz de encontrar las mejores opciones para sus compañeras. Aunque, si hay algo que ella misma destaca de su juego, es su “defensa, compañerismo, ganas de luchar por cada balón y no rendirse en ningún momento”.
Grandes cualidades que la han hecho destacar en el club de Divino Maestro, pero que no son únicamente fruto del talento. Años de esfuerzo, entrenamiento y una continua “vocación por querer mejorar y conseguir más” han convertido a Lucía en la jugadora que es ahora y le han brindado la oportunidad de dar el salto a Estados Unidos.
Una vida ligada al baloncesto
La relación de Lucía con el baloncesto tuvo su inicio antes incluso de que comenzase a practicarlo. “Empecé sobre todo porque en mi familia siempre se ha jugado a baloncesto. Iba a los partidos de mi hermano y de mi padre; fue como seguir la herencia familiar. Era todo un gusto verlos jugar y siempre los tomaba como ejemplo”, rememora.
La joven base vitoriana comenzó a jugar al baloncesto con apenas cinco años, como una actividad extraescolar en su colegio. Sin embargo, pronto empezó a ver el deporte de la canasta como “algo que quería tener en mi vida siempre”, una forma de entender el juego que la diferenciaba de sus amigas y compañeras.
De ahí nació su deseo de cambiar a “un club” y fue entonces cuando “surgió el CB Araba como opción”. Una decisión que terminaría siendo clave para su crecimiento deportivo porque el club de Divino Maestro le ha ofrecido las herramientas necesarias para cumplir su sueño.
Label alavés en el March Madness
“Desde que llegué, he mejorado bastante. Entré en el club siendo una jugadora más, pero con los entrenamientos fui creciendo”, explica la joven jugadora alavesa, que ha pasado por las manos de únicamente dos entrenadores (Ibon Sáenz de Lafuente y Eneko Fernández) para evolucionar como jugadora.
Ataviada con la elástica del CB Araba llegó a disputar cuatro campeonatos de España, uno como infantil, dos como cadete y otro como júnior. Un mérito incuestionable teniendo en cuenta las dificultades de los clubes alaveses para hacerse un hueco en esta clase de glamurosas citas.
Ibon Sáenz de Lafuente: “Es una oportunidad fantástica para ellas”
Su carácter competitivo se ha forjado, a su juicio, con las selecciones de Álava y Euskadi. “Las posibilidades que he tenido de ir con ambas me han permitido conocer nuevos métodos de juego y han hecho que mi juego evolucione tanto física como tácticamente”, reconoce.
El sueño americano
Con la idea de irse a jugar a Estados Unidos “desde muy pequeña”, en tercero de la ESO surgió una oportunidad que terminaría siendo fundamental para su futuro. “Me contactaron desde la agencia Elite Sports Academy, a quienes agradezco todo el camino que me han ayudado a hacer. Gracias a eso estoy donde estoy ahora mismo”, detalla Lucía Chico.
La citada agencia se encargó de darle visibilidad y de acercarla al baloncesto universitario estadounidense. “Hacen vídeos de tus partidos, lo que llaman highlights, y te ofrecen diferentes campus en verano a los que he acudido y que han sido muy útiles para mí”, explica.
Esos campus tuvieron una importancia vital, ya que el año pasado le dieron la oportunidad de visitar Estados Unidos por primera vez. “Fuimos a Chicago a visitar la ciudad, ver diferentes universidades y jugar el torneo de Kentucky (Louisville)”, recuerda Lucía, que califica aquella experiencia como “una oportunidad muy buena para darte a conocer y para que diferentes entrenadores vean tu juego y valoren tus posibilidades”.
La llamada de Long Beach
Gracias a su trabajo y a su evolución, la oportunidad soñada terminó llegando. En abril tuvo su primera toma de contacto con una universidad interesada como Merrimack College. Sin embargo, Lucía finalmente no recibió “ninguna propuesta” por parte de ellos, ya que el equipo “ya tenía jugadoras” en su posición.
Por fortuna, no tuvo que esperar mucho más para obtener una oferta concreta. “A finales de mayo es cuando me llegó la propuesta de Long Beach, hablando personalmente por videollamada con la entrenadora. Ahí surgió la oportunidad”, relata la vitoriana.
Long Beach State le ofrecía la posibilidad de jugar en la División I de la NCAA a través de “una beca completa” para estudiar, jugar y vivir en el campus. Un sueño cumplido, pero también un cambio drástico en su vida que afronta sin miedo.
Por ello, Lucía no tomó la decisión sola. La valoró junto a sus padres y con los guías de Elite Sports Academy, que también le ayudaron durante el proceso.
Ane Valle, orgullo del CB Araba
Además, buscó consejos en antiguas jugadoras del CB Araba que emprendieron en su día el mismo camino como Ane Valle. De esta última, que regresó recientemente a Divino Maestro junto a Nerea Hermosa para dar una charla a las jóvenes promesas del club, aprendió básicamente que “hay que darlo todo” yque, aunque algo parezca muy difícil, “no es imposible”.
Sus padres, David y Marta, también han sido fundamentales como inspiración, fuente de ánimo y apoyo constante en sus entrenamientos. “Cuando surgió la oportunidad me alegré tanto por mí como por ellos de haberlo conseguido, porque han estado conmigo durante todo el camino”, desvela Lucía.
Estudios y baloncesto
Además del baloncesto, Lucía compaginará el deporte con sus estudios de Ingeniería Biomédica, una carrera exigente que siempre había querido cursar. No obstante, rendir a buen nivel en ambos ámbitos es algo a lo que está acostumbrada desde hace años.
“Siempre he mantenido un buen ritmo escolar –ha conseguido matrícula de honor este curso– y he dado mi cien por cien en todos los entrenamientos sin saltarme ni una hora. Creo que es cuestión de constancia y sacrificio desde pequeña. Lo más importante es saber por qué lo haces y que todo el sacrificio al final va a merecer la pena. Eso pesa mucho más que el resto”, enfatiza.
Su intención ahora es “poder cumplir los cuatro años de universidad allí” y dar su “máximo nivel académico y deportivo”. Por ello, valora los estudios como “muy importantes”, más aún en una época en la que considera que “es muy difícil vivir del baloncesto”.
El CB Araba presume de cantera
Sin embargo, eso no le impide seguir soñando en grande. “Tengo mucha vocación por el baloncesto y por dedicarme profesionalmente a él, por muy difícil que parezca. Ojalá pueda hacerlo”, afirma Lucía, que no cierra la puerta a competir algún día al más alto nivel en la Liga Femenina.
Todavía sin fecha exacta para cruzar el charco, la base vitoriana emprenderá este verano una nueva etapa lejos de casa, pero con el mismo objetivo que la ha acompañado desde niña: seguir creciendo, dentro y fuera de la pista, hasta acercarse todo lo posible a aquello que siempre soñó siendo una niña.