El 13% de las 30 incidencias que Ikusgune registró en su último informe anual fueron contra personas racializadas.
Además, alrededor del 16% de quienes a día de hoy tocan las puertas del Observatorio contra la LGTBI+fobia de Gasteiz para pedir ayuda, sea o no después de haber sufrido un episodio violento, se encuentran en situación de protección internacional en el Estado español, pero en bastantes casos sin acceso a recursos básicos, incluso durmiendo en la calle, y con el temor lógico a ser víctimas de una agresión.
Dos simples datos estadísticos sirven para poner de relieve cómo los ataques hacia el colectivo LGTBIQ+ local interseccionan en no pocas ocasiones con otras formas de violencia como el racismo, la aporofobia, la gordofobia o el edadismo, incluso con varias de ellas a la vez.
“Detrás del insulto o de la agresión suele estar el componente racista”, certifica Amets Martínez de Heredita, coordinador del Observatorio, aludiendo también a la utilización del padrón local como “medida de chantaje” para vulnerar el derecho a la identidad de las personas trans.
Más allá de registros estadísticos, de lo meramente cuantitativo, Nayua Jatri Aduh, activista decolonial e integrante del colectivo Gasteiz Antirrazista, alude también a una “necesaria” y “vital” perspectiva interseccional a la hora de analizar esta realidad.
No en vano, Jatri Aduh enfatiza que en la propia ciudad “se está intentando desligar ciertas violencias de otras, cuando todo acaba siendo parte de una dinámica estructural” hacia un grupo de población muy concreto.
Avalar deportaciones
La regularización extraordinaria aprobada recientemente por el gobierno central ha abierto en la capital alavesa, de hecho, una ola de violencia racista, generalmente verbal y con las redes sociales como canal predilecto, en la que confluyen otros componentes como la propia LGBTI+fobia o la aporofobia. En palabras de la activista gasteiztarra, en este contexto “se están avalando deportaciones de personas que también podrían ser beneficiarias” de este proceso, cuyo punto de partida fue, cabe recordar, una Iniciativa Legislativa Popular.
“Se está intentando desligar ciertas violencias de otras, cuando todo acaba siendo parte de una dinámica estructural”
Prácticamente a las puertas del 28-J, un Día del Orgullo LGTBIQ+ que desde el activismo local tendrá muy presente estas reivindicaciones, acompaña a Martínez de Heredita y Jatri Aduh en su encuentro con NOTICIAS DE ÁLAVA Ibai Atutxa, profesor de la EHU, escritor, investigador y teórico de la cultura, quien tomando como base distintas reivindicaciones sociales y el pensamiento crítico plantea que la interseccionalidad “debería verse no tanto desde la perspectiva de cómo se cruzan las identidades, sino las propias luchas”. Una propuesta que en su día formuló la histórica activista por los derechos civiles y filósofa Angela Davis.
Atutxa, al igual que Martínez de Heredita y Jatri Aduh, coincide en apuntar a que las violencias contra el colectivo “son estructurales” y, por ende, “no son casuales y no se arreglarán” por mucho que haya más tolerancia o convivencia. No en vano, “el modelo de sociedad en el que vivimos se construye a través de estas mismas violencias”.
Y exige, en palabras de Atutxa, “hacer frente de manera conjunta a todas ellas”, no a cada una por separado “mientras el resto sigue en marcha”. Las cinco matrices de dominación y poder frente a los que las citadas luchas se oponen serían el cisheteropatriarcal, el capitalista, el colonial, el imperialista y el ecocida.
La “pulsión” de la calle en Gasteiz
El panorama, teniendo en cuenta además la ola reaccionaria que se cierne sobre medio planeta, puede parecer sombrío, pero Atutxa pone en valor la “pulsión de los movimientos sociales” que, tanto a nivel local como en el conjunto de Euskal Herria, “están ocupando las calles en contra de las diferentes violencias”.
“El monstruo LGTBI+fóbico es racista, machista y va a operar contra el euskera y los derechos de los pueblos”
Entretanto, el coordinador de Ikusgune abunda en la idea de que el actual “monstruo LGTBI+fóbico” es también “racista, machista” y, además, “va a operar contra el euskera y los derechos de los pueblos”. Y en que, por estos motivos, “la lucha antirracista y contra la LGTBI+fobia son indivisibles, van de la mano”.
Pese a ello, Martínez de Heredita alerta sobre la “muy patente utilización” del propio colectivo “para vulnerar los derechos de otros”, por ejemplo esas personas migradas o en situación de asilo político sobre las que igualmente se ejerce “una violencia institucional”.
Las violencias interseccionales contra la comunidad LGTBI+ van a protagonizar en buena medida justo dentro de una semana la manifestación del 28-J en Gasteiz, cuya convocatoria comparten en esta ocasión seis colectivos distintos: se trata de Lumagorri ZAT, Global Sumud Flotilla Euskal Herria, Euskal Herrian Euskaraz, Gasteiz Antirrazista, el Movimiento Feminista de Gasteiz y Eginaren Eginez, que se movilizarán el próximo domingo por las calles del centro de la capital alavesa bajo el lema Autoritarismo arrazistaren aurrean, kuir antolakuntza. Como ha sido habitual siempre que ha caído en fin de semana, la marcha del Orgullo será también este año matinal. Partirá, en concreto, a mediodía desde la Virgen Blanca.
“Existe un discurso, también en Gasteiz, de que hay personas migradas que van a ir en contra de las personas LGTBI, como si estas no pudieran ser parte del colectivo”, recalca el coordinador del Observatorio, quien apunta a la necesidad de que los servicios sociales también “incorporen una visión LGTBI”.
“Todas esas violencias que se naturalizan hacen que se construya una sociedad en nombre de una cosa llamada democracia que hoy en día no tengo muy claro qué es”
“Todas esas violencias que se naturalizan hacen que se construya una sociedad en nombre de una cosa llamada democracia que hoy en día no tengo muy claro qué es”, enfatiza, por su parte, Atutxa. Martínez de Heredita, en este punto, apostilla que es “inaceptable” la utilización de “la lucha transbollomarica o los derechos que pueden ser conquistados para arrojarlos contra otros colectivos”.
Jatri Aduh alude aquí tanto a la “interesada” difusión de la nacionalidad de las tres personas que agredieron a una pareja de chicos el pasado marzo en Aldabe como a los “intentos de movilizarse” contra las personas migradas que malviven en las fábricas de Urssa y Ega impulsados por “ciertas vecinas”.