Imanol López (Zumaia, 1984) tiene seis txapelas del Mundial de Parejas, dos del Individual, la de la Liga de Naciones, dos Jai Alai League... En total, son 78. El guipuzcoano se retira este lunes de la cesta punta profesional ante su gente en la final del Master Series de Zumaia, a partir de las 18.00 horas. Mezcla con Aritz Erkiaga ante Olharan-Lekerika.

Se va un referente con 23 años de éxito rotundo en su carrera profesional.

 

 

¿Cuál ha sido el frontón en el que más ha disfrutado?

—Voy a decir dos. El primero es el Odieta de Zumaia, que es donde crecí. Soy el pelotari que soy gracias a él. Me he curtido en un frontón de 40 metros, donde jugábamos a todo. Es parte de mí. Después, sin entrar en otros que me gusten más o menos, voy a decantarme por el que más me ha desarrollado en lo personal: el de Miami Jai Alai. 

¿Un delantero con el que más a gusto se ha encontrado?

—Iñaki Osa Goikoetxea. Siempre hemos tenido química y nos entendíamos con la mirada. Ha sido muy fácil jugar con él. 

Dos gallos en un mismo corral...

—Al contrario, lo veo como los equipos de trabajo: cuanto más gallos, mejor. Iñaki es muy inteligente y en la cancha tiene grandes herramientas. Ha sido muy fácil decidir cómo jugar y qué pelotas elegir, por ejemplo. Nunca hemos sido egoístas o celosos. El beneficio era común. 

El espejo de Irastorza

¿Y si le pregunto por el rival más incómodo?

—Eric Irastorza. Ha sido mi referente. Pasar del campo aficionado a profesionales y enfrentarme a él fue increíble; tener la ambición de jugarle de tú a tú fue muy interesante. 

La memoria de Imanol López

¿Le costó ganarle?

—Siento un gran respeto por él. Ha sido un grande que nos ha enseñado mucho tanto dentro del frontón como fuera. Fue uno de los pioneros a la hora de compaginar la cesta con trabajos fuera y el desarrollo de su marca personal. 

¿Tiene un partido en la memoria?

—Entre partidos y quinielas no sé mis números. Me hubiera gustado tener esas estadísticas. Si tengo que pensar en uno, diría un Goikoetxea-Félix contra Pipertxu Alberdi y yo. Les ganamos en el Guante de Oro de Biarritz. 

Uranga, Oaia, Johan, Elaia, Imanol López, Erkiaga, Frida, Urreisti, Helena y Lekerika en la presentación del Master Series de Zumaia. Arnaitz Rubio

Las txapelas

 

¿Y los títulos?

—El otro día le entró la melancolía a aita y empezó a revisar el tema de las txapelas; yo no sabía ni las que tenía. Yo juego un campeonato, lo gano y me lleno durante unos minutos, pero de inmediato lo olvido. Mi padre, un gran caballero, es un fanático y las contó el otro día: hay 76 txapelas en su casa y yo tengo otras dos en la mía. En total, 78. Mis padres son los encargados de guardarlas. 

¿Hay algún cetro con el que se queda de todos los conquistados?

—Los Mundiales de antes. He ganado siete de parejas, contando el de Euskal Selekzioa, pero todos con diferentes delanteros. Eso me llena mucho. Además, en Miami con los gallos, Goiko, Irastorza, Rekalde, tuve la regularidad de llevarme el Most Wins –el que más quinielas ganaba del cuadro– y el mejor zaguero, quedando segundo en las Singles, que ganaba Iñaki siempre, desde 2007 a 2015. Nunca pude sacar una Triple Corona estando él. 

Se retira, pero a nivel estelar. 

—Las limitaciones físicas se van incrementando a pasos agigantados. Quería irme sintiéndome bien, con buenos resultados. Lo he logrado. Tengo la espinita del Winter Series, para el que me había preparado. Me tomo el Master Series de Zumaia para disfrutar. Llega el día y toca pasar página.