El tanto de ayer de Aymen Hussein, jugador de la selección nacional de Irak, certificó la clasificación de su país al Mundial de 2026. Cuatro décadas después de su única participación histórica en México 1986, los «Leones de Mesopotamia» sellaron el 48º y último billete para el torneo mundialista tras imponerse por 2-1 a Bolivia en el Estadio Monterrey. Un gol que no significa solamente una victoria deportiva, sino también una de vida.
Nacido en la castigada región de Kirkuk, conoció de primera mano la tragedia que asoló a Irak durante décadas. En el año 2008, su padre, un oficial del ejército iraquí, fue asesinado en acto de servicio durante un atentado perpetrado por la organización terrorista Al Qaeda. El horror no dio tregua a la familia: en 2014, cuando el autodenominado Estado Islámico (ISIS) tomó el control de la zona, su hermano mayor, que trabajaba como policía local, fue secuestrado por los yihadistas. Doce años después, su paradero sigue siendo una incógnita y se le da por desaparecido.
Ante el rápido avance del ISIS, un jovencísimo Aymen y su madre se vieron obligados a huir prácticamente con lo puesto, al igual que lo hicieron millones de desplazados internos dentro del país.
Una mentalidad de hierro
En medio de todo ello, un simple balón de fútbol se convirtió en la única tabla de salvación para el joven, ya que veía ahí una oportunidad para olvidar todo lo que estaba viviendo.
No obstante, tampoco tuvo un camino de rosas en su etapa futbolística. Durante sus primeras internacionalidades, su falta de acierto de cara a gol lo convirtió en la diana de las críticas más feroces por parte de su propia afición. Lejos de sucumbir a todos esos comentarios, hizo gala de una mentalidad de hierro. Trabajó en la sombra hasta destaparse como un goleador letal, clave en citas como la pasada Copa Asia y, ahora, erigiéndose como el héroe absoluto en la repesca mundialista.
Irak, con el billete ya para la próxima cita mundialística bajo el brazo, ha quedado encuadrado en el Grupo I, donde tendrá que medirse a selecciones de primer nivel como Francia, Senegal y Noruega.