La calma. La emoción. El silencio en un escenario lleno de bullicio. Una mirada a ama, Miren. Otra arriba, para recordar a aita. Puños al aire en un torbellino. Jon Ander Albisu encuentra la paz en el frontón Navarra Arena de Iruñea con su primera txapela en el campo profesional, la del Parejas, con 35 años y una carrera de casi 16 temporadas en la élite manista. “La pelota no me debe nada. Soy yo el que debo todo a la pelota”, dijo a esta cabecera en los días previos a la cita por el cetro. Pues bien, el guipuzcoano dio un recital este domingo en una final en la que elevó a Unai Laso al Olimpo de la Triple Corona, donde compartirá comida hasta el fin de los días junto a Retegi, Arretxe, Martínez de Irujo, Olaizola II, Barriola, Urrutikoetxea, Bengoetxea VI y Jokin Altuna, derrotado en la cita navarra.
En un encuentro más duro que brillante, donde se cruzaron 791 pelotazos a buena en 79 minutos de juegi, los de Baiko Pilota sometieron a un bombardeo a un Joseba Ezkurdia que pudo poner ritmo con la volea. Albisu cruzó pelota al cuadro seis y medio para tratar de quebrar la zurda de un manista corajudo, físicamente muy bien preparado, pero sometido al fin y al cabo. Al contrario que en anteriores citas, el de Sakana no pudo apretar los dientes con la volea agresiva, con la que puede pasar de defender a atacar con un solo golpe.
Esas condiciones sacaron de foco a Jokin Altuna en una final de desgaste en un frontón pesado. El amezketarra, mágico siempre, no sacó la varita, casi sin opciones, reducido su remate a un trabajo inopinado, oscuro, hasta vaciarse sin premio. En su descargo queda que apenas hubo remates en los cuadros alegres y la mayoría de la cosecha llegó en la zaga.
Además, Baiko rompe el gafe del Parejas, que recupera el cetro después de nueve años sin catar la lana. Se cruzaron 791 pelotazos a buena en 79 minutos de juego.
Partido muy duro
El primer tanto fue una declaración de intenciones. Mucha pelea. Cerró el estreno Laso con un sotamano con la derecha. El partido se instaló en la batalla en los cuadros largos. Trabajo de resistencia. Los de Baiko Pilota continuaron con la pelota colorada, no demasiado viva, con la que no se le hacía mucho daño a Jon Ander Albisu, que encaraba fácil la pelota a pie quieto. Un error claro de Laso volvió el empate al luminoso, que rompió el ataundarra con un bonito derechazo a la zaga que no pudo contestar Ezkurdia de botivolea. Un saque de Unai, de llevar, amplió la distancia hacia el 1-3. El 2-3 fue un fallo de Albisu con la zurda tras un enorme sotamano de Ezkurdia. El guipuzcoano se repuso con un precioso derechazo tras 46 pelotazos.
Dominando los azules
Dominando los azules, Altuna III se activó con el nervio en el pelotazo a la zaga. Calcó el guion del precedente de Gasteiz, donde trabajó y amartilló la diestra, en vez de sacar el conejo de la chistera. Este domingo sucedió lo mismo, condicionado en gran medida por el Navarra Arena, donde cuesta poner el ritmo cerca del frontis. Maduró el amezketarra a Albisu y sacó oro. El 3-5 fue un fallo poco habitual de Joseba con la volea de derecha.
Fue entonces cuando los de Aspe, que parecían superados, se entonaron con los errores de sus rivales. El 6-5 fue el primer remate en los cuadros alegres, una preciosa parada al txoko de Altuna III.
Dos planteamientos. Dos puntos de vista. Albisu se colocó a bote. Ezkurdia tiró de la volea de aire. Partido duro. Partido de picar piedra. Partido de zagueros. Ante la duda, Ezkurdia lo tenía claro: paso adelante. Laso terminó con una volea al txoko para situar el equilibrio en el sexto cartón. Unai aprovechó un saque para poner la ventaja 6-7.
Atacar a Ezkurdia
Los de Baiko atacaron a Ezkurdia, que se defendió como un gato panza arriba, hasta que Laso, que brilló a la hora de desplazar la pelota, tiró el remate bajo chapa (7-7). No duró mucho la alegría en el bando colorado. Ezkurdia erró su segundo pelotazo, una botivolea que se le cayó, y Albisu cruzó un derechazo al seis y medio para secuestrar la zurda de Joseba.
Los errores complicaron la existencia de los azules (9-9), pero el bombardeo a Ezkurdia tuvo réditos. Los pegadores buscaron cruzar para romper al todoterreno de Sakana. Un derechazo de Laso rompió la igualada. El 9-11 fue un saque de llevar que tiró Joseba. El 9-12 fue el cuarto tanto de Albisu del partido, que llevaba la iniciativa de la final. Para el 9-13 se cruzaron 69 pelotazos, pero el cierre fue similar: Laso terminó atrás ante un Joseba forzado. Poder azul en el Arena. La diferencia del arbizuarra con respecto a los últimos encuentros era que sus voleas eran defensivas, nunca en ataque. Mal asunto para sus opciones, que pasaban por el enredo, la velocidad, la guerra relámpago. No hizo daño.
La tacada hasta el 10-18
Un regalo de Laso dio oxígeno a los colorados, pero la tendencia volvió al bando del errotarra. Con Albisu capitaneando, ni arte ni ensayo, puro músculo, expusieron hipertrofia, chispa, el navarro y el ataundarra. Ni siquiera el cambio de pelota devolvió la fe a los irreductibles Altuna III-Ezkurdia. El 10-15 lo puso un fallo de Jokin tras 51 pelotazos.
La tacada de los de Baiko continuó hasta el el 10-18. Unai y Jon Ander supieron cruzar la pelota para quebrar al delantero reconvertido a zaguero. Altuna III tuvo pocas opciones de entrar para cambiar la dinámica.
La única opción cabía por meter candela a la volea. Acertó el de Sakana para anotarse el 11-18. Un gancho lejano de Altuna y el sexto error de Laso del encuentro fueron firmaron el cartón trece de los colorados. Albisu, el mejor del partido, frenó la intención de remontada con un derechazo enorme. El 14-19 llevó la rúbrica de Ezkurdia, con un gancho con los pies en el cinco. La primera oportunidad de Altuna cerca del frontis acabó en una paradita al txoko para alcanzar el 15-19; sin embargo, después tiró una pelota a huevo en el uno que se estrelló en la chapa. Un error de Joseba puso a los rivales a un centímetro de la txapela.
Hubo agonía con un error de Laso con la derecha, el séptimo de su encuentro. El sueño de los de Baiko se cumplió con un tanto de 54 pelotazos, brutal, en el que Albisu dio un recital defensivo. Zanjó Unai con el enésimo pelotazo atrás, cruzado, que terminó de romper a Joseba.