Las matemáticas son claras: si el Deportivo Alavés gana los dos partidos que le quedan, ante el Real Oviedo y el Rayo Vallecano, será equipo de Primera División la próxima temporada. Ese derecho, el de depender de sí mismo, es el que se han ganado los babazorros tras tumbar al Barça, vigente campeón de LALIGA, en una noche para el recuerdo en Mendizorroza, donde la afición llevó en volandas a los de Quique Sánchez Flores.
Ahora bien, es posible que no haya que esperar hasta la última jornada para certificar la continuidad en la élite. Aunque no son muchos, sí que existen escenarios en los que, asaltando el Carlos Tartiere, el Glorioso aseguraría la permanencia en la máxima categoría. En este caso, sin embargo, sí que dependería del hacer de los rivales directos, que no son pocos este curso. Hasta la Real Sociedad, octava clasificada, sigue metida en la lucha.
Con 43 puntos en el casillero babazorro, las cuentas saldrían en caso de que el Elche, sin Eder Sarabia por sanción, cayera en su duelo contra el Getafe en el Martínez Valero. Además de este batacazo de los ilicitanos, haría falta un triunfo del Levante o el Mallorca en su duelo directo en Orriols, sin importar el lado hacia el que se inclinara la balanza. Así, el Alavés certificaría matemáticamente su continuidad en Primera.
EL GIRONA PUEDE ABRIR OTRA VÍA
Una segunda vía para la permanencia babazorra en la penúltima jornada la podría abrir el Girona esta noche. Si los de Míchel caen en Montilivi contra la Real Sociedad, entrarían en las mismas cuentas de 39 créditos que el Elche, Mallorca y Levante. Si dos de esos cuatro rivales se quedan en esa cifra de puntos al acabar la 37ª jornada, el Alavés se mantendrá en la élite si gana en el Tartiere. Los catalanes, por cierto, visitan el Metropolitano.
Lo que no aseguraría matemáticamente la salvación sería una diferencia de tres puntos, con dos o más escuadras en los 40. Cayendo en la última fecha contra el Rayo Vallecano, hay escenarios de cuádruples y quíntuples empates en los que el Glorioso desciende, por lo que no se podría celebrar en tierras asturianas. Por ejemplo, los albiazules salen perjudicados en caso de emparejarse con Levante, Elche, Mallorca y Girona; u Osasuna, Levante y Mallorca.