Las lecciones de Eneko Mata en Rumanía
El vitoriano ejerce esta temporada como técnico ayudante del CSM Galati, modesto equipo de la Divizia A
Eneko Mata Esquisabel lleva más de media vida ligado al baloncesto. Una trayectoria que comenzó de manera precoz en los banquillos base, continuó más tarde en proyectos de cantera y categorías FEB, y que esta temporada le ha llevado a dar el salto al extranjero. Rumanía es hoy en día el hogar de un entrenador que ha construido su carrera lejos del foco, pero siempre desde el conocimiento del juego.
Este vitoriano de 48 años ejerce esta temporada como técnico ayudante del CSM Galati, un modesto equipo que compite en la élite del baloncesto rumano –Divizia A– y donde es la mano derecha de Catalin Stefanescu. En concreto, ha seguido los pasos de otros entrenadores españoles con experiencia en esta competición como Arturo Álvarez, Miguel Ángel Hoyo o incluso Roger Grimau.
“Hay un mercado que los entrenadores españoles nos estamos teniendo que ir fuera para poder seguir trabajando al más alto nivel. He dado este paso y estoy muy contento. He perdido el miedo a salir por primera vez de casa y el mercado se abre mucho más a cualquier sitio. Puede ser Japón, Arabia Saudí, Polonia, Finlandia...”, reconoce a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.
La trayectoria de Mata en el deporte de la canasta no responde a un ascenso meteórico ni a un salto repentino a la élite. Es una historia de fondo, de aprendizaje constante y de decisiones tomadas con paciencia.
"Hay un mercado que los técnicos españoles nos estamos teniendo que ir fuera para seguir trabajando al más alto nivel. He dado este paso y estoy muy contento. He perdido el miedo a salir por primera vez de casa y el mercado se abre más a cualquier sitio"
Desde muy joven tuvo claro que quería entrenar. Mientras aún competía como jugador en categorías inferiores, ya hacía sus pinitos en los banquillos al frente de equipos de minibasket en el colegio San Prudencio. Aquella experiencia marcaría su forma de entender el baloncesto y su vocación por la formación.
Con solo 21 años obtuvo el título nacional de entrenador, convirtiéndose junto a David Gil –posteriormente miembro del staff del Baskonia– en uno de los técnicos más jóvenes de España en lograrlo.
Proyecto pionero
Desde esos primeros pasos, Mata orientó su carrera hacia la formación y el desarrollo de jugadores. Canarias fue el escenario donde ese perfil terminó de consolidarse. Allí participó en proyectos de cantera avanzados para su época, como el de Arona Basket Sur, club al que llegó gracias a la inestimable ayuda de Iñaki Iriarte –que en su día había entrenado en Santa Cruz de Tenerife y con buenos contactos en la zona–, y trabajó durante años en el ámbito del baloncesto base y la coordinación deportiva. Fue también en las Islas donde comenzó a cultivar a jóvenes talentos internacionales cuando todavía no era una práctica habitual.
El nómada del basket alavés
Durante su etapa en Canarias, Eneko coincidió con jugadores que acabarían alcanzando la élite, como Ilimane Diop y su hermano Mamadou Diop, ambos vinculados posteriormente al Baskonia, además de otros perfiles que terminaron compitiendo en la ACB, en ligas europeas e incluso en la NBA como Cheikh Samb.
Mata llegó a formar parte del cuerpo técnico de la selección cadete masculina de Canarias, con la que se proclamó campeón de España. “Es gratificante ver cómo jugadores con los que has trabajado de jóvenes llegan tan lejos”, confiesa Mata, quien tiene un agradecimiento especial para Juanki Rivero, miembro del staff técnico del Tenerife. “Me ayudó muchísimo para mi experiencia de técnico ayudante”, desvela.
Ese recorrido le permitió regresar a Euskadi con una base sólida de experiencia. En la campaña 2016-17 se incorporó al Araberri como entrenador ayudante en LEB Oro, formando parte del cuerpo técnico liderado por Arturo Álvarez.
Aquella etapa supuso su inmersión definitiva en el baloncesto profesional desde dentro, compartiendo vestuario y banquillo con jugadores y técnicos de alto nivel.
Después llegaría Mondragón, una de las etapas más largas y significativas de su carrera. En el Ointxe y en Mondragon Unibertsitatea permaneció varias temporadas, combinando funciones como técnico y entrenador ayudante en Liga EBA, Primera Nacional y Liga Vasca, además de responsabilidades como coordinador de la sección masculina de las escuelas de baloncesto del club.
Durante esos años dirigió equipos júnior, cadete, infantil y sénior, logró ascensos a Liga Vasca y disputó fases de ascenso a LEB Plata, además de una medalla de plata en el Campeonato de Euskadi cadete femenino y la participación en un Campeonato de España celebrado en L' Alquería de Valencia.
“Fue un sitio donde me sentí muy valorado, tanto profesional como personalmente”, cuenta con cariño sobre su etapa en Mondragón, donde además recuperó el uso habitual del euskera y estableció amistades que hoy se mantienen.
Con el paso de los años, Mata fue acercándose de forma natural al baloncesto profesional. Etapas como la vivida en el Aridane de La Palma, con fases de ascenso y proyectos ambiciosos, terminaron de darle visibilidad en categorías FEB.
"Me voy agradecido al baloncesto y especialmente al Baskonia"
Un paso adelante
Sin embargo, el peculiar contexto del baloncesto español –con mucha demanda y poca oferta– empezó a marcar su camino. “En España hay un nivel altísimo de entrenadores. Cada vez es más complicado encontrar estabilidad”, recuerda Eneko. Esa realidad ha empujado a muchos entrenadores españoles a mirar al extranjero como una vía de crecimiento profesional. En su caso, la oportunidad llegó a finales de verano, cuando apareció la opción de emigrar al extranjero a una liga con poco seguimiento mediático.
El CSM Galati compite en la primera división del baloncesto rumano y representa un proyecto humilde pero con ganas de crecer. Ubicado en Galai, una ciudad universitaria del Este del país con temperaturas muy gélidas, el club apuesta por una plantilla joven, con una clara presencia de jugadores nacionales, algo reforzado por la normativa de la liga que obliga a que siempre haya dos rumanos en pista.
"Somos un equipo humilde de presupuesto más bajo que los otros equipos pero que intentamos crecer y mejorar cada día para acercarnos a ellos lo más posible; sabía que no era un club grande, pero sí un sitio donde se podía aprender y aportar"
“Somos un equipo humilde de presupuesto más bajo que los otros equipos pero que intentamos crecer y mejorar cada día para acercarnos a ellos lo más posible”, resalta Mata.
El CSM Galati está dirigido por Catalin Stefanescu, de quien Mata destaca su capacidad para enseñar y su conocimiento del juego. El técnico vitoriano agradece la confianza recibida por parte de Alex Stanciu, director deportivo, y Marian Savastru, figura clave para que su incorporación al club fuera posible.
“Sabía que no era un club grande, pero sí un sitio donde se podía aprender y aportar”, evoca. Mata ha comprobado que el nivel del baloncesto rumano es superior a la percepción que existe desde fuera.
“Hay equipos que podrían competir sin problemas en una ACB de mitad de tabla”, afirma Mata, a la vez que cita proyectos con experiencia europea como el Cluj-Napoca, capaz de medirse a rivales como el Valencia Basket en Eurocup. Otros conjuntos se sitúan en un nivel similar a la Primera FEB, lo que convierte la liga en un entorno muy competitivo.
Ambición de ser primer técnico
En el día a día, su rol dentro del cuerpo técnico es clave. Se encarga del trabajo individual con los jugadores jóvenes, del análisis de rivales y del scouting. “Paso muchas horas viendo partidos y preparando informes. Es un trabajo que no se ve, pero es fundamental”, desvela.
Las jornadas largas, de diez o doce horas dedicadas casi en exclusiva al baloncesto forman parte de su rutina. Aunque actualmente ejerce como entrenador ayudante, Mata no esconde su ambición por capitanear algún proyecto en el futuro.
"Espero que me queden 25 o 30 años más como entrenador. Estoy intentando hacerme un hueco en el baloncesto profesional como otros vitorianos. Están Pablo Laso, Ibon Navarro, David Gil, Made Urieta, Iñaki Merino y yo, lo que habla bien del nivel en Vitoria"
“La figura del entrenador ayudante me parece que es súper importante dentro de un equipo, pero a mí siempre me ha gustado dirigir y llevar las riendas del equipo. Por supuesto que me gustaría”, admite sin tapujos. Esta misma temporada ya ha dirigido un partido oficial, una experiencia que describe como “intensa y muy ilusionante”.
Con paciencia, Eneko Mata continúa construyendo su carrera lejos del foco. Esta vez desde Rumanía, pero con la sensación de haber dado un paso que puede marcar su futuro profesional. “Todavía espero que me queden 25 o 30 años más como entrenador. Estoy intentando hacerme un hueco en el baloncesto profesional como otros vitorianos. Están Pablo Laso, Ibon Navarro, David Gil, Made Urieta, Iñaki Merino y yo, algo que habla muy bien de los entrenadores de la ciudad”, recalca Mata.
Este nómada de la canasta, que vivió una efímera experiencia en Uruguay con 22 años junto a otro técnico vitoriano ahora en Málaga como Jorge Pérez, justifica su decisión de irse a Rumanía por el hecho de que “se paga mejor fuera que en España en estas categorías, digamos, de nivel no tan superior como la ACB o como la 1ª FEB, y buscamos un mercado donde poder desarrollarnos”.