Pese a que ha habido excepciones durante la temporada, como el reciente triunfo en casa del Espanyol, el Deportivo Alavés se está mostrando como un equipo al que le cuesta reaccionar cuando recibe un golpe. Así se ha visto, por ejemplo, en los dos últimos partidos, con los babazorros viniéndose abajo tras el primer gol del Getafe o después de que Toni Martínez fallara el penalti para el 3-1 ante la Real.

Entre las distintas razones con las que se puede explicar esta debilidad del equipo comandado por Eduardo Coudet, cabe destacar el escaso rendimiento de los futbolistas que saltan al césped como revulsivos. Algo en lo que, eso sí, también tiene que ver el propio técnico argentino, cuyas decisiones a la hora de los cambios han sido cuestionadas en más de una ocasión desde que llegó a Vitoria-Gasteiz.

Sea como fuere, por mucho que el Chacho tarde a veces en mirar al banquillo o no acierte con las sustituciones, la segunda unidad necesita exigirse más. No solo para aportar al equipo en las fases avanzadas de los partidos, sino también de cara a que los titulares sientan que su puesto está en peligro y se vean obligados a apretar todavía más. Ahora mismo, salvo contratiempos, el once del Alavés es bastante fijo.

Contra el Getafe, Coudet hizo los cinco cambios, dando entrada inicialmente a Denis Suárez, Abde y Aitor Mañas. Más adelante, ya con el 0-2 en el electrónico, el entrenador albiazul dio unos pocos minutos a Yusi y Ángel Pérez. Ninguno de ellos tuvo incidencia en el encuentro. Tampoco era sencillo. Como se ha comentado, el equipo al completo se derrumbó después del tanto de Luis Vázquez. Sin reacción.

La sustitución que más llamó la atención fue la de Denis. Aunque es de sobra conocida la predilección del Chacho con él, al futbolista gallego le cuesta destacar si no es en un escenario muy particular, y el del domingo no lo era. Siempre que el '4' ha rendido como revulsivo ha sido con el Alavés por delante, con la necesidad de manejar los tiempos y desesperar al rival. También con opción de filtrar pases.

43

En imágenes: Alavés- Getafe Pilar Barco

Con los jugadores del Getafe encimándole constantemente, y no de manera delicada, se antojaba difícil que Denis diera frutos. Ahora bien, teniendo en cuenta la importante apuesta que hizo el club gasteiztarra por él, sí que podría esperarse mayor capacidad para rendir en este tipo de escenarios complicados. No siempre va a tener enfrente a rivales como el Elche, contra quien dejó 20 minutos muy buenos.

Abde, por su parte, sigue con el mismo problema de temporadas anteriores. Lo intenta como el que más, y eso le hace ser incómodo para las defensas rivales, pero su toma de decisiones es muy mejorable. Su habilidad para encarar y superar a su par resulta estéril cuando llega a centrar o busca el remate. Parece difícil que le reste minutos a Carles Aleñá si sigue así, sobre todo con la mejora del catalán.

MANTENER, NO REVOLUCIONAR

Yusi, de momento, está siendo una de las decepciones de la temporada. Pese a que se sabía que necesitaría tiempo para adaptarse a la élite, que no haya sido capaz de hacerse con la titularidad en una posición tan endeble como la de lateral izquierdo, donde ha competido con Moussa Diarra y Víctor Parada, es preocupante. Lo positivo es que se trata de una apuesta a medio-largo plazo. El tiempo dirá.

Esto último también aplica a Ángel Pérez, el único de los fichajes invernales que ha podido debutar. Ahora bien, lo ha hecho sin opción alguna de demostrar lo útil que puede darle o no al equipo. En principio, por características, debería ser de los jugadores del Alavés con mayor capacidad para aportar como revulsivo, pero del Chacho depende que su acople al equipo y la categoría sea el adecuado.

Guridi maneja el balón durante el encuentro copero contra el Rayo Vallecano. Jorge Muñoz

Parada, Ander Guevara, Jon Guridi y Carlos Protesoni son los otros cuatro futbolistas del primer equipo que, actualmente, tienen la etiqueta de suplente. Y, en todos ellos, el problema es que no han demostrado ser capaces de cambiar el rumbo de los partidos. Es el denominador común de todo el banquillo. Pueden aguantar un resultado y mantener el nivel, pero no marcan diferencias como refresco.

Ibrahim Diabate, si logra explotar sus notables condiciones en una liga de primera nivel, sí que podría cambiar esta carencia, igual que el citado Ángel Pérez. Y Mañas, cabe mencionar, también ha dejado buenos minutos siempre que el Chacho ha confiado en él. Habrá que ver si con eso es suficiente para una segunda vuelta en la que, precisamente, se necesita que los suplentes marquen diferencias.