Mariposas y Avispas

Cuatro Y Medio Jokin Altuna da una exhibición ante un inerme Joseba Ezkurdia en el Ogueta de Gasteiz y será el rival de Unai Laso el 14 de noviembre en su sexta final consecutiva

01.11.2021 | 00:56
Ezkurdia celebra un tanto.

Altuna III22

Ezkurdia10

Duración: 45:12 minutos de juego.

Saques: 2 de Altuna III (tantos 7 y 12).

Faltas de saque: Ninguna.

Pasas del Cuatro y Medio: 1 de Ezkurdia.

Pelotazos: 238 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 17 de Altuna III y 9 de Ezkurdia.

Errores: 1 de Altuna III y 2 de Ezkurdia.

Marcador: 0-1, 1-1, 1-2, 2-2, 2-3, 3-3, 9-3, 9-4, 13-4, 13-5, 14-5, 14-6, 20-6, 20-8, 21-8, 21-10 y 22-10.

Botilleros: Ejercieron de botilleros Gorka Altuna (con su primo Jokin) y Rubén Ayarra (con Ezkurdia).

Apuestas: Se cantaron posturas de salida a la par, con ligera tendencia a favor de Altuna III.

Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio de la LEP.M disputado en el frontón Ogueta de Gasteiz. Buena entrada. En el primer partido, Agirre-Larunbe ganaron a Larrazabal-Elizegi (18-11). En el tercero, Olaizola II-Mariezkurrena II vencieron a Jaka-Aranguren (22-20). Fue la despedida del goizuetarra de Gasteiz, que le despidió en pie y con mariachis.

gasteiz – Si Jokin Altuna está sobre la cancha, no hay favoritismo que valga, ni inercia que marque. Es un manista sin memoria. Mira hacia delante. "En los momentos en los que no estás tan bien hay mantener la calma y seguir trabajando. Sabía que podía llegar mi momento", esgrimió el de Amezketa. ¡Eureka! Es peligroso. Vuela como una mariposa. Pica como una avispa. Muhammad Ali: "Golpea, mi amigo, golpea". ¡Pum! No hay muro que detenga al guipuzcoano: es voraz, un joven veterano con la leyenda en las yemas de los dedos.

A Joseba Ezkurdia se le podía haber dado como favorito antes de la semifinal de ayer en el Ogueta de Gasteiz por las sensaciones emitidas durante sus tres partidos de la liguilla de cuartos de final, en los que demostró encontrarse en un estado de forma excepcional. Si el Cuatro y Medio hubiera finalizado hace una semana y se hubiera valorado el nivel mostrado hasta ese instante, Ezkurdia sería el campeón. Pero no. Esto no va así. Jokin se jugó a vida o muerte estar en las semifinales ante Oinatz Bengoetxea y encontró su mejor versión. Creció. Y el guion cambió. Mucho. Se rompe. ¡Ris ras! Amnesia para los instantes de incertidumbre. No existen las matemáticas. La pelota es redonda. Jokin dejó su mejor versión para el final, incluyendo una semifinal que pintaba como el partido más atractivo del acotado al poseer todos los ingredientes posibles: los últimos dos campeones y los primeros espadas de Aspe. Sin embargo, no hay favoritismo ante Altuna III.

El amezketarra destrozó la eliminatoria del acotado con un monólogo. Lo hizo todo bien: el ataque, la defensa; el cerebro, las piernas; los pulmones, la imaginación. La pared en largo fue su aliada. Altuna III acabó de forma apoteósica su tránsito en un escenario que favorece al pelotari que ataca. Jokin desarmó a Ezkurdia, romo, dos veces campeón del Cuatro y Medio (2018 y 2019), y se mete en su sexta final de la modalidad de forma consecutiva –dos txapelas (2017 y 2020)–. Además, lleva dos finales del Manomanista seguidas –tres en cuatro campañas y dos txapelas (2018 y 2021)–, así como cuatro del Cuatro y Medio de San Fermín –ganó en 2019 y 2021–. Tiene 25 años. Increíble. Se encontrará con Unai Laso el 14 de noviembre en el frontón Bizkaia de Bilbao en una cita que amenaza con convertise en un clásico moderno.

El descorche fue de pantalón largo, debatido a gran ritmo, a la altura de dos competidores que reinan en la distancia y se han repartido los últimos cuatro cetros del Cuatro y Medio. La emoción duró hasta el 3-3. Ezkurdia no fue capaz de sacar rédito a su saque y tuvo problemas en el resto. Y Jokin se elevó hasta el Olimpo. Los números están ahí: 17 tantos en juego, dos saques y un solo error. La perfección. O casi. Se escapó 9-3, 13-4 y 20-6. Zanjó con un 22-10. El de Sakana maquilló el resultado con un catálogo de remates. Lo demás fue un puro delirio de Altuna: movió al arbizuarra, ganó el centro de la cancha, remató, restó, sacó bien, cogió altura, defendió y castigó el riñón con pelotazos por la pared. Pica como una avispa. Vuela como una mariposa. ¡Golpea! La leyenda se mide en aleteos.

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