Síguenos en redes sociales:

LeporaGrupo de música

“Sin garitos pequeños no hay festivales grandes; por eso hay que cuidarlos”

El cuarteto alavés Lepora será el encargado de abrir la última jornada del Azkena Rock Festival, poniendo en marcha el cartel del sábado en Mendizabala

“Sin garitos pequeños no hay festivales grandes; por eso hay que cuidarlos”Jorge Muñoz

Antes de formar Lepora, Txus Villalabeitia, Ibon Salterain, Gorka Lazkano y Txusta Salcedo ya venían desarrollando diferentes proyectos bien conocidos en la escena. Pero en este cuarteto han encontrado un lugar común más que interesante para cada uno de ellos y para el público. Y eso que la banda no tuvo nada fácil sus inicios. Justo cuando tenían su primer disco –homónimo– entre las manos e iban a iniciar sus actuaciones, apareció la pandemia. Aún así, la apuesta alavesa salió adelante. Aquel concierto en julio de 2020 en la sala Baratza fue una de las primeras actuaciones que hubo en Álava tras el confinamiento. Tres años después llegó su segundo álbum, Zulotik. Ahora, mientras en el horizonte cercano empieza a aparecer un tercer paso por el estudio, Lepora se cita este sábado con el Azkena Rock Festival. Algunos de sus componentes ya han actuado en el certamen con otras propuestas. Los cuatro han sido y son público de un evento en el que tocarán el sábado a las 17.30 horas en el escenario principal (God) del recinto de Mendizabala.

¿Cómo va a ser el concierto? 

–Como cualquier otro, pero en un escenario mucho más grande. Pero va a estar preparado de la misma manera y con las mismas ganas y energía que el que dimos hace un par de semanas en Tolosa o hace unos días en Mutriku.

Lepora

En Mendizabala

Estas actuaciones en el ARF siempre son algo más cortas, en torno a los 45 minutos, pero en su caso, la verdad es que sus conciertos suelen andar por esa duración. 

–Procuramos hacer conciertos cortos. Creemos que nuestra música, más de 45 minutos, podría ser indigesta. Así que intentamos siempre ser breves e ir al grano. De hecho, vamos a hacer el mismo set que el concierto de hace unos días en un bar de Mutriku. No tenemos nada especial y nada diferente. Vamos a hacer lo que sabemos, lo que tenemos y al lío.

Tal vez la diferencia esté en que puede haber público que nunca haya escuchado a la banda y sea la oportunidad de engancharlo. 

–Siempre se agradece que gente de fuera venga a vernos, no solo colegas. Si esto nos da opción también para que otras personas nos conozca, pues oye, bienvenido sea. Nosotros encantados.

Es tocar en un gran festival... 

–Y está muy bien, pero no hay que perder de vista la importancia de cuidar los espacios pequeños tanto en Gasteiz como en el resto de Euskadi. Sin garitos pequeños no hay festivales grandes. Para que los festivales se mantengan tiene que haber una base. Todos los grupos del ARF han empezado en bares, gaztetxes y salas pequeñas, es algo que no hay que olvidar.

Por cierto, de esta edición les apetece ver... 

–Hay cosas que a cada uno nos gustaría ver como Circle Jerks, The Hives, Social Distortion, Tropical Fuck Storm, Sugar... hay un poco de todo. Siempre decimos que en el Azkena, el cartel, sin que suene peyorativo, de medio pelo suele ser el más interesante y donde más sorpresas te encuentras.

El paso por el festival le pilla a la banda...

–Nos pilla preparando, en cierta manera, canciones nuevas. Estamos pensando en la grabación de un nuevo disco y eso está ahí, en el horizonte. Es verdad que no somos un grupo que diga: paramos para hacer otro disco. Bueno, ahora hemos tocado una serie de conciertos y después de verano creemos que alguno más va a salir. Así que iremos compaginando un poco todo. Pero sí que es cierto que la mente ya está un poco centrada en hacer canciones nuevas. Sí, desde luego.

El camino recorrido

Cuando se juntó Lepora se unieron cuatro personas con ya una trayectoria en la música y perfiles bien marcados, algo que no siempre es fácil de casar. Además, el inicio del grupo no fue nada fácil con la pandemia. ¿Dónde han encontrado el punto medio para conseguir que todo funcione?

–Es que estamos a gusto los cuatro. Y nos preocupa lo que hacemos, el ritmo que llevamos. Venimos de otros proyectos en los que igual la exigencia era mayor o la autoxigencia era mayor. Giras y demás. Y ahora el ritmo es el que nosotros marcamos, más allá de que somos muy constantes. Además, es que nos lo pasamos muy bien en el local. De ahí salen cosas, canciones que luego dan pie a grabar o a tocar fuera. Y no tiene pinta de que vayamos a terminar. No vemos motivo por el cual: oye, hacemos esto y paramos. Somos un grupo de digestión lenta. 

Es que, además, el arranque del proyecto no pudo ser en peores condiciones...

–Nos pilló el primer disco nuevo en 2020 y... ¿Pero, qué íbamos a hacer? ¿Quedarnos en casa? Tocamos lo que nos dejaron. Para nosotros no tenía sentido, como hicieron otros grupos más potentes, retrasar la salida del álbum y el hecho de dar conciertos. Lo sacamos pensando en nosotros, más allá de que, sin pandemia, tampoco sabemos si hubiera llegado a más gente. Igual nosotros vivimos en una pandemia constante.

¿No les parece que de aquellos primeros pasos han transcurrido dos o tres siglos?

–Se nos ha olvidado ya que hubo una pandemia (risas).

Su último concierto en casa, en Gasteiz, fue a principios del pasado mes de noviembre, junto a NaizPresidente. Ahora vuelven a su ciudad, aunque en realidad Lepora siempre ha sido un grupo selectivo con su agenda, sin tampoco querer sobrecargarla. 

–Por diferentes circunstancias, nos tomamos el tema de los conciertos con mucha calma. No hemos puesto nunca un extra en cuanto a buscar y tocar por tocar. Y actuamos en sitios que nos apetecen. Tenemos la suerte de que los conciertos que damos son siempre en sitios muy guays. Y esa es un poco nuestra filosofía, la de tocar cuando nos apetezca, en sitios que nos apetezcan. Eso hace que disfrutemos tanto de la preparación como de los conciertos en sí. Que haya un concierto en el horizonte, siempre es algo gratificante.

Al final, todo esto se hace por ese contacto con el público, más allá de que un concierto de Lepora no es precisamente algo sencillo y fácil, de consumo rápido.

–No lo ponemos fácil, está claro. No es una música para todos los públicos. Es una serie de bofetones en la cara. Pero bueno, es lo que nos sale, ¿no? No nos pide hacer otra cosa. Y por ahí van los tiros de los temas nuevos, cada vez más ásperos.

‘Zulotik’ ya fue una evolución en ese sentido.

–Sí, desde luego. Fue una evolución importante. Es que en el primer disco apenas nos conocíamos. Fue un poco, un trabajo de toma de contacto entre nosotros. En el segundo, ya estábamos más ubicados, sabíamos mejor por dónde tirar en cada momento.... Teníamos claro qué queríamos y qué no. Por eso salieron unas canciones con algo más concreto, más duro. Era lo que todos queríamos.

Próximos pasos

Y el tercer álbum, como dicen, va a ir un poco más allá.

–Tiene toda la pinta de que va a ser más infumable (risas).

Tampoco será así...

–Lo decimos en el buen sentido (risas).

Pero antes de volver a grabar, volverán al escenario.

–Es la idea. Tenemos en mente hacer algunos conciertos en otoño, tampoco muchos. La mente está puesta en hacer algunos temas nuevos más y, quizás y con suerte, entrar a grabar en el primer trimestre de 2027

Nada es fácil en un grupo de música que no se dedica profesionalmente a ella. Hay que saber encontrar el equilibrio entre muchas cosas: familia, trabajo, la banda... ¿Cómo se hace?

–Al final todos tenemos nuestra vida. El objetivo del grupo, desde el principio, siempre ha sido divertirse, pasárselo bien, hacer canciones –que es lo que nos ha gustado a todos siempre– y luego compartirlas con el público, que es también otra gran parte de lo que nos gusta, hacer esos directos. Ya se habló en su momento de que iba a haber poca presión a nivel de tiempos y de plazos porque todos tenemos nuestra vida y nuestros y otros quehaceres. En ese sentido, nos damos todos bastante espacio, los unos a los otros, no nos metemos mucha prisa, vamos haciendo las cosas al ritmo que marca cada momento y nos está yendo muy bien. Quizás podíamos haber hecho más material si nos hubiéramos metido más presión. Pero no estamos en esas. La verdad es que estamos muy a gusto porque no discutimos. Vamos al ritmo que podemos en cada momento.

A Lepora, los cuatro vinieron de otros proyectos, sumando sus experiencias y trayectorias. Pero después de estos años de camino juntos, ¿qué le ha aportado Lepora a cada uno?

–Ibon: A mí personalmente, el trabajar con ellos me aporta algo distinto, pues cada uno tiene su estilo de tocar. Eso me ha servido para coger de cada uno lo que me parece más interesante para hacer algo conjunto entre los cuatro. Siempre que tocas con alguien diferente y encima hace un estilo o cosas que a ti te gustan, tú las coges, las cazas para ti y eso es lo que hace que luego crezca un grupo.

–Gorka: Aparte del plan que supone venir aquí al local, que es un planazo, tocar con estos, que son gente que me ha gustado siempre como ha tocado en otros grupos, supone también probarme a mí mismo. Además, está la manera en la que componemos. Es empezar a tocar y a lo que salga. Me gusta como tocan, es un placer

–Txus: A mí relax. Venir aquí, al local de ensayos, me relaja, a pesar de que la música es la que es. Yo salgo mucho mejor de lo que he entrado, mucho más tranquilo y a gusto.

–Txusta: Es un poco terapia. A mí también me viene bien echar unos gritos a la semana. De hecho, si pasa mucho tiempo que no ensayo, estoy que me subo por las paredes (risas). Hay gente que tiene el deporte, hay gente que tiene... lo que sea, y yo tengo esto. Y luego, aparte, también me ha aportado otras cosas. Yo estaba muy metido en la música más anglosajona y el hecho de tener una convivencia con gente que tiene otros intereses musicales, te da la oportunidad de ir a conciertos a los que no hubieras ido de otra manera o de conocer bandas a las que igual no hubieras echo tanto caso. Estar con estos me ha llevado a acercarme a más grupos de aquí, a conocerlos y a tener la oportunidad de verlos más veces.