Un fumador compulsivo. Un experto en máquinas tragaperras. Una madre ladrona de bancos... Son algunos de los protagonistas que transitan por las páginas del nuevo libro de Jesús Mediavilla Arandigoyen. Me sabe a humo (Círculo Rojo) es ya una realidad palpable, un segundo encuentro con el público tras el exitoso debut literario que supuso 13 relatos sin piedad. “Es que tengo muchas horas libres y como me gusta escribir, se me acumula mucho material”, dice con media sonrisa el multifacético escritor y hostelero, esta vez sentado a este lado de la barra.

La poesía también pide paso entre las páginas de esta nueva publicación, que llega tras el éxito de su primer libro, ‘13 relatos sin piedad’

“Me gustaría que la gente ría pero también que las historias dejen su huella, que estés con ellas en la cabeza un tiempo”, describe el autor, que, como en la ocasión anterior, recurre a la sátira y a la ironía para, a través de estos personajes más reales de lo que pudiera parecer, asomarse a la sociedad actual y lo que acontece en su hacer diario. “Soy feliz si lees un relato y te pasa como con esas películas que ves y se te quedan 20 días en la cabeza”.

Los primeros lectores ya se están asomando a las historias que se contienen en un libro que, en breve, tendrá su presentación oficial en la capital alavesa. Habrá que ver cuáles son sus reacciones, tras la buena acogida que tuvo su debut, del que se agotaron todos los ejemplares disponibles. “No paraba de firmar, aunque no tengo claro que todo el mundo se lo leyese”, ríe.

Los profesionales, Isidoro y Zoilo son algunos de los relatos que componen este Me sabe a humo, título también de una de las historias, en la que se habla de los intentos por dejar el vicio por parte de su protagonista, unas medidas, cuando menos, sorprendentes.

Un viaje, una poesía

Son seis los relatos que, como tal, se encuentran en una creación que también, a modo de un diario un tanto singular, también se asoma a un viaje a Costa Rica. “Fuimos a dar la vuelta al país entero con un todoterreno. Y bueno, el 80% del cuento es el viaje, pero contando un poco satíricamente, como escribo yo. Y el final lo novelo un tanto y le doy un giro. Es que es mi manera de escribir”.

Jesús Mediavilla Arandigoye Alex Larretxi

Además, también pide paso en esta obra la poesía. Ahí está Página en blanco, que habla, precisamente, de un escritor ante ese papel impoluto que espera ser llenado de contenido... o no. “Si se quiere ver así, es un capricho que me he dado” y eso que el autor tenía pensado que este escrito fuera el que abriese el libro. Al final, lo cierra.

“Me gustaría que la gente ría pero también que las historias dejen su huella, que estés con ellas en la cabeza un tiempo”

Antes de llegar a él, ante el público van apareciendo una serie de personajes que nacen de la propia vida diaria del escritor, más allá de que luego él, a través de la ficción y la sátira, los lleve a supuestos escenarios imposibles. Es el caso de ese policía de La Rioja que... o de aquel vecino de Vitoria que colecciona pájaros de manera compulsiva...

No se pueden dar más detalles. Las historias las tienen que descubrir quienes las lean, como el propio Mediavilla Arandigoyen, que se define como un lector voraz. “Es como aprendo, leyendo a Alan Poe, a Cervantes, a... No puedo parar de leer”. Y de escribir, claro.