“Si una persona adulta se siente desconectada de la juventud de ahora, ‘Todos los colores’ le va a ayudar”
El próximo día 12 llega a las salas comerciales el primer largometraje de la multifacética directora Beatriz de Silva
Con un reparto liderado por Mafalda Carbonell, Silvia Abril y Eva Moral, Todos los colores se encuentra por fin con el público a partir del próximo 12 de junio. Beatriz de Silva cuenta ya las horas para completar el camino de su primer largometraje tras el destacado recorrido de cortometrajes como Tula. Antes de llegar a las salas comerciales, la directora –entre otras facetas creativas– regresa a la capital alavesa para compartir sus impresiones sobre esta nueva aventura.
¿Cómo tiene el cuerpo a pocos días del estreno?
–Pues... estoy cagada (risas). La verdad es que estoy muy nerviosa, aunque tengo muchas ganas de que llegue el día 12. No estoy pensando en si va a gustar o no. Estoy centrada en que llegue a la gente. Al final, estás compitiendo con muchas otras películas que también se estrenan en junio, eso sin perder de vista otros eventos como el Mundial. Así que, en estos momentos, mis nervios están centrados en si la gente va a ir al cine a ver la película, más que en si va a gustar.
Una película realizada por una persona joven que tiene a jóvenes como protagonistas. ¿Es para todo el público o quiere centrarse en quienes están entre los 15 y los 20 años?
–Es también para la gente que es más mayor, precisamente para entender mejor a los y las jóvenes. Si una persona adulta se siente desconectada de la juventud de ahora, de cómo habla, cómo se relaciona, de sus dinámicas, de... esta película le va a ayudar a poder entrar en sus cabecitas y ver un poco qué les preocupa, cómo se manejan. Tiene esa parte positiva para el público mayor. Y, por supuesto, es una historia para el público joven, incluso más pequeño todavía. En teoría la calificación es para mayores de 16. Pero vamos, yo con 13 años esta peli me la habría comido con patatas. Y con 12 también. En realidad, no se habla de nada que la gente de 11 años no esté ya discutiendo por ahí. Es bueno que vean una peli que, por lo menos, yo sé que es sana, antes de que hablen de estos temas mirando en internet. Creo que está guay que esto levante debate, que los padres lleven a sus hijos a verla al cine para que luego puedan hablar de ciertas cosas y no que los hijos tengan que buscarse la información donde pueden.
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¿Cuántas veces la ha visto ya?
–¡Las tendría que haber contado! (risas). Creo que unas cien.
¿Cansada?
–No, no, no, no. Además, cada vez que la veo es con públicos distintos y voy viendo cómo funcionan las cosas, tanto lo cómico como lo emocional y eso me gusta.
Experiencia
No es su primer trabajo audiovisual, ni mucho menos, pero sí su debut en el largometraje. ¿Cómo está viviendo toda esta experiencia?
–Me he visto comodísima. Me ha encantado y me he dado cuenta de que se me da muy bien y que es lo que quiero hacer. Nadie te prepara para esto. Te lanzan ahí y tienes que sobrevivir. Y yo lo he disfrutado muchísimo.
"Para mí era muy importante que el personaje de Belén fuera duro porque sabía que, visualmente, el espectador, al ver una silla de ruedas, ya iba a perdonarle todo"
¿Lo mejor y lo peor?
–Pues creo que es una misma cosa. Por un lado, es un trabajo exhaustivo, que requiere muchísimo a nivel físico, mental y emocional. Pero, por otro lado, también te da un aprendizaje. Y una manera de vivir el mundo tan profunda y tan intensa que merece la pena.
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Personajes
No es una película de personajes de los que el público se enamora desde el segundo uno. Todos, desde el primero al último, tienes sus contradicciones y su lado puñetero, por ser finos. Empezando por la propia protagonista...
–Para mí era muy importante que el personaje de Belén fuera... no voy a decir odiable, pero duro. Duro porque yo sabía que de entrada, visualmente, el espectador al ver una silla de ruedas, ya iba a tender a la compasión, iba a tener a infantilizarla, incluso a perdonarle todo. Por eso me esforcé mucho en romper eso porque una persona con discapacidad puede ser un amor o un horror. O sea, como cualquier otra persona. Cuando terminas la película ya no ves la silla de ruedas, ves a Belén, ves a un personaje. Pero para romper con esa impresión inicial tenía que ser un personaje que metiera mucha calla.
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Por cierto, ¿entiendo que se tuvo que poner al día con las carreras en silla de ruedas o...?
–Del mundo de la discapacidad tengo mi experiencia porque tengo algunos amigos que tienen discapacidad. Pero lo de introducir el deporte es algo que vino cuando me documenté para la película. Conocí a una atleta que se llama Carmen Jiménez. Con ella, flipé. Y me llevó a estar en contacto con otras deportistas de diferentes disciplinas, como Laura Ugarte. Me pareció interesantísimo.
Claro que si hay un tema que está presente es el de la sexualidad. Se tratan temas muy íntimos para los que documentarse tuvo que ser un proceso, cuando menos, singular. ¿Cómo se pregunta sobre determinadas cosas, a tumba abierta o...?
–Sí, fue curioso. El tema era que la gente estuviera cómoda y que cada persona dijera hasta dónde quería contar. Hubo gente me dijo: esto todavía no lo tengo gestionado y prefiero no... En general la gente, como es algo de lo que no se suele hablar, se piensa que una persona con discapacidad no puede tener sexo. La parte sexual es muy importante que esté en esta película, porque existe y la gente piensa que no.
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¿Fue complicado rodar alguna escena?
–Sí, pero sobre todo porque estamos hablando de chavales muy jóvenes. Si ya es difícil para un adulto, imagínate para alguien que todavía está en la adolescencia con las hormonas a flor de piel, los miedos, las inseguridades...
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Ahora que llega el final del camino, ¿se siente vacía?
–No, no. Emocionalmente estoy todavía con la peli. No termino de soltarla aún. Creo que me queda un tiempo, de hecho. Además, es la primera película y quiero disfrutar hasta el último segundo del proceso. Quiero enterarme de todo y estar presente en lo que pueda para aprender lo máximo posible. Obviamente, sí, estoy escribiendo mis cositas. Estoy ahora con novelas, sobre todo, pero más por placer, para evadirme un poco.
