El proyecto sigue sus pasos ahora en la capital alavesa. Todavía quedan etapas por desarrollar antes de que el resultado final sea una realidad: un libro artístico que tomará como referente la figura de la esclava Ma Carlota, una mujer de origen nigeriano que fue obligada a trabajar al servicio de Julián de Zulueta y Amondo, marqués de Álava, vizconde de Casa-Blanca, alcalde de La Habana, empresario y esclavista. No fue, eso sí, una más. Fue forzada a ser la nodriza del hijo del de Anúcita. Su figura es clave para Burdinezko ohea/La cama de hierro, la propuesta que Irati Antia está construyendo tanto a este como al otro lado del Atlántico.
De hecho, hasta hace bien poco, la artista alavesa ha estado trabajando en Cuba, llevando a cabo una residencia artística de la mano de Arthaus Art Residency. Han sido semanas fructíferas para seguir moldeando una idea que quiere hablar de la maternidad forzada, de la esclavitud, de la muerte de los hijos, de… Para ello se van a replicar en Vitoria los talleres realizados en la isla, abriendo más diálogos en torno a estas cuestiones. Se está construyendo así un “proyecto colaborativo” que, si todo va bien, cristalizará el próximo otoño.
El origen
La figura de Julián de Zulueta ya centró un anterior proyecto creativo de Antia, Azukre beltza, que terminó concretándose en una instalación audiovisual y una página web. Pero tirando de aquel hilo apareció Ma Carlota y La cama de hierro, que consiguió una ayuda de Haziak para empezar a desarrollarse. Cuando fue a Cuba en la anterior ocasión conoció a Eneida Villegas Zulueta, que tiene en Colón un museo en torno a la esclavitud. “Guarda nombres de quienes eran esclavos, tiene documentadas expresiones que utilizaban, las recetas que cocinaban, los grilletes con los que les ataban… Cuenta con mucho material tanto físico como documental”.
En aquella visita por el anterior proyecto de Antia, la artista alavesa tuvo constancia por primera vez de la existencia de Ma Carlota, de la que Eneida Villegas Zulueta es descendiente. “En la biografía de Julián de Zulueta siempre se nombra a una esclava que amamantó a su hijo, una mujer que después perdió al suyo propio, tras lo cual Julián de Zulueta le regaló una cama y unas hectáreas. Pero no se comenta nada más”. El resto de detalles sobre la vida de la esclava, que estuvo viviendo en Vitoria unos ocho años, se conocen por la transmisión oral y las investigaciones realizadas por Eneida Villegas Zulueta.
La estancia
Desde este punto de partida, Antia ha regresado a Cuba este año tras presentarse a la convocatoria de residencias artísticas de Arthaus Art Residency, un apoyo que le ha servido para poder desarrollar diferentes iniciativas en torno a la figura de Ma Carlota. Esto se ha traducido, por ejemplo, en la realización de varios talleres colaborativos que van a tener su continuación aquí. Tomando como referencias tanto Azukre beltza como la historia de la esclava nigeriana, a quienes han tomado parte se les ha pedido “una colaboración artística” inspirada en este pasado común. Poemas, dibujos, escritos… han ido entretejiendo ese aporte individual a una conversación colectiva en la que se ha hablado “sobre la esclavitud, la negritud, la maternidad…”.
Antia subraya que estos encuentros han propiciado “conversaciones muy, muy interesantes y enriquecedoras que me han aportado muchísimo”. Con estos talleres, otras acciones y las investigaciones propias de la creadora alavesa se ha ido construyendo una agenda que ha pasado por las instalaciones de Arthaus, la Fábrica de Arte Cubano, el Corral Falso 259 y la Academia de Bellas Artes San Alejandro, sin perder de vista el Museo de Eneida-Tras las huellas de nuestros ancestros. En ese ir y venir, la artista ha constatado que aunque haya una conciencia sobre la esclavitud, nombres como el de Julián de Zulueta no son tan conocidos. “Sí, hay una calle Zulueta en La Habana que todo el mundo conoce, pero igual no saben a quién se refiere”. Vamos, igual que aquí, donde mucha gente desconoce por completo la historia del esclavista.
Como en todo viaje, en este también se han producido anécdotas. En la Fábrica de Arte Cubano, cuando Antia presentó el proyecto que está desarrollando, estuvo presente el cónsul adjunto de España en La Habana, Andrés de Zulueta de la Riva, descendiente del alavés. “Me dijo que él sabía un poco de la historia de Julián de Zulueta, pero que no tanto y que tenía ganas de saber más. Fue una experiencia muy enriquecedora, a pesar de que creo que, al principio, los dos estábamos un poco incómodos”. Al fin y al cabo, como pone en una taza que le ha regalado Eneida Villegas a la autora alavesa, “estamos unidas por la historia”, tanto ellas como Ma Carlota, como todas las personas que han tomado parte y toman en este proyecto.
En una Cuba hostigada
A la espera de completar el proyecto aquí, lo cierto es que también la estancia de Antia en Cuba ha coincidido con los momentos tan complicados que está viviendo la isla por la acción de Estados Unidos y las decisiones del presidente Donald Trump. “Hasta el último momento, antes de ir, estuvimos pendientes del avión porque no sabíamos si se iba a mantener”, Fue el primer aviso de que el viaje iba a tener sus peculiaridades esta vez. “La verdad es que todo nos ha salido muy bien. Es verdad que íbamos pensando que todo estaba muy mal, que no había comida, que no había... pero la verdad es que, con más o menos dificultades, la vida sigue”.
Asumiendo que “no es lo mismo estar 15 días que vivir allí” y que hay carencias con el combustible, una de las cuestiones que más recuerda Antia son los apagones. “La situación es frustrante, la gente está ya cansada de este tema. En La Habana, la luz se iba un par de veces al día como mínimo. No sabes cuándo se va, no sabes cuándo va a volver y es un poco difícil organizarte para el día a día. Es frustrante para la gente de allí”, más allá de que no quede otra que amoldarse e intentar seguir adelante. “También para nosotros ha sido un aprendizaje sobre cómo afrontar los problemas. Aquí, se nos va la luz una tarde y nos volvemos locos. Allí han aprendido a vivir con ello. Esto no quita para que la situación tenga que mejorar, por supuesto, porque claramente es muy difícil vivir así”.
En lo que respecta a su trabajo específico, lo cierto es que esta situación general en Cuba no ha sido un impedimento insalvable para poder desarrollar los planes de la artista alavesa. “Nos amoldamos y ya está. Pensé: sabiendo que hay dificultades, si no sale ni la mitad de las cosas que tenía pensadas, pues tampoco pasa nada. Pero la realidad es que todo lo que tenía planeado se ha podido llevar a cabo. Así que estoy muy contenta, sobre todo porque la gente se ha acercado y ha mostrado interés” por Ma Carlota y su historia.