En continuo crecimiento y movimiento

La cantera no para de crecer. Tanto que no es fácil atender tanta demanda. Desde Álava, pero también desde Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra llegan las 226 personas que este curso forman parte del Conservatorio de Danza José Uruñuela

16.10.2021 | 00:49
Estudiantes en el patio del conservatorio, cuya sede se encuentra en la plaza de las Provincias Vascongadas. Foto: Alex Larretxi

El bullicio entre las paredes del Conservatorio Municipal de Danza José Uruñuela es constante cada jornada. Desde el 7 de septiembre, un nuevo curso está en marcha, uno diferente como todo lo que viene pasando desde la aparición de la pandemia, aunque con la esperanza de que a lo largo de los próximos meses, las medidas adoptadas en torno al covid vayan cambiando en el ámbito educativo. Será una de la mejores señales sobre la evolución de la situación sanitaria.

De momento, eso sí, se mantiene el estricto y amplio protocolo que se aplicó hace justo un año, salvo algún detalle relacionado con la toma de temperatura. Por eso, sigue chocando ver cómo quien hace del movimiento su actividad diaria tiene que seguir llevando mascarilla en las aulas mientras se ejercita. Pero más allá de esto, el centro afronta un tiempo en continuo crecimiento, con más matrículas, más actividades y la ilusión por recuperar la agenda de cara al público que el coronavirus no ha dejado desarrollar al completo hasta ahora.

Beñat Andueza, Celia Dávila, Aiara Iturrioz, Jorge Moro, Patricia Nájera, Oier López de Luzuriaga, Jone Amezaga, Zuriñe Benavente, Igor Goyena, Laura Pérez son solo algunos de los nombres que en los últimos años han salido del espacio dependiente del Ayuntamiento de Vitoria para desarrollar sus trayectorias profesionales tanto en la península como en otros países. Son punta de lanza de un trabajo educativo y cultural que va más allá. Cabe recordar que es el único centro oficial de Euskadi que proporciona enseñanzas regladas con las que puede obtenerse una titulación oficial reconocida.

Este curso 2021-2022 se ha iniciado con muy buenas noticias dentro del proceso de matriculación. Las sensaciones son muy positivas ya que "se ha notado que las familias tienen ganas de que los niños y niñas vuelvan un poco a la normalidad", apunta Ainhoa Arenaza, directora de un conservatorio en el que se pueden realizar Enseñanzas Profesionales, Enseñanzas Elementales (para edades comprendidas entre 8 y 13 años), Curso de Predanza (parar niños y niñas de 7 años) y Curso de Contacto (5 y 6 años).

Es en la parte de enseñanza no reglada donde el centro ha notado esta vez una subida más que destacada, justo en esos cursos que suponen la base, la cantera, de todo lo que sucederá en el futuro. El crecimiento ha sido tal que, por primera vez, ha sido necesario generar listas de espera, lo cual es más que significativo en el contexto de la pandemia. Habla del interés y de la necesidad por compartir una formación artística de calidad.

"Lo bueno es que la base de la pirámide cada vez se hace más grande y eso luego repercutirá en el resto de cursos", describe Arenaza, quien pone como ejemplo de este aumento lo sucedido también este curso con el alumnado más joven. Son tres los grupos de contacto para seis años que existen en el centro. "Es una edad muy buena para hacer danza", aunque hasta el momento también había un grupo para 5 años. Sin embargo, la alta demanda en esta categoría ha obligado a generar otro. Y los dos no solo están llenos, es que tienen unas listas de espera también repletas. "Hay muchísimo interés por parte de las familias". La idea es poder seguir creciendo en este sentido, aunque, de momento, los recursos existentes permiten dar los pasos que se han llevado a cabo hasta ahora, no mucho más.

Así las cosas, son 226 las matrículas que se han podido formalizar en esta ocasión –entre el nuevo alumnado hay personas procedentes de Álava pero también de Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra-, frente a las 205 plazas que se cubrieron el curso anterior, una temporada que supuso la vuelta a las clases presenciales más allá de todos los condicionantes derivados de la pandemia. De hecho, el conservatorio no pudo llevar a cabo la agenda de actuaciones que debería haberse producido en un año normal, más allá de que sí se pudieron llevar a cabo, aunque con aforos limitados y restricciones, los conciertos pedagógicos en el Principal. Y cabe destacar el paso por KaldeArte, donde se presentaron dos piezas de nueva creación –Exit y Reminiscence- en una plaza de la Provincia que tuvo todos los pases previstos sin huecos tras volar las invitaciones en un tiempo récord. Además, se pudieron llevar adelante las colaboraciones con la sala Baratza, Dantzaz y la Red Municipal de Teatros de Gasteiz, o se mantuvieron encuentros y clases magistrales paralelas, como la ofrecida por Aritz López (Proyecto Larrua). Todo, por supuesto, adaptado a las circunstancias.

De cara a los próximos meses, y sin perder de vista al covid, la agenda prevista cuenta con no pocos alicientes para el público. Así, de cara ya a 2022, el 15 y el 16 de febrero se realizarán en el Principal los habituales conciertos pedagógicos. Además, de cara al 8 de mayo, se está diseñando los actos de celebración del Día Internacional de la Danza, que aunque se produce el 29 de abril, en Vitoria siempre se atrasa al coincidir con San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz. También en el centenario teatro se producirá el 5 de junio el festival especial que cada dos años hace el José Uruñuela, aunque en 2020, cuando tocaba, no fue posible. También se volverá a colaborar con Vital por Álava (9 y 10 de junio) y se esperan cerrar otras propuestas.

Desde invitadas ilustres hasta 'fitting' de puntas

El arranque del nuevo curso en el Conservatorio Municipal de Danza José Uruñuela se está traduciendo en una ajetreada agenda de actividades paralelas más allá de las clases diarias. Cursos, charlas especiales y otras propuestas pensadas tanto para el alumnado como para sus familias y el profesorado del centro dependiente del Ayuntamiento de Gasteiz se están sucediendo entre septiembre y octubre.

Así por ejemplo, aunque las aulas no se llenaron de estudiantes hasta el 7 de septiembre, las tres primeras jornadas de ese mes la sede del centro ya se puso en marcha. Una quincena de profesores y pianistas acompañantes tomaron parte en una formación específica impartida por Marta Amatriain. La bailarina y profesora del Institut del Teatre acudió a la capital alavesa para ofrecer un curso destinado a obtener herramientas para trabajar con los niños y niñas de más corta edad.

El José Uruñuela está creciendo mucho en esa base de la pirámide, en esos primeros años que conforman la cantera del conservatorio y "el personal del centro venía reclamando desde hacía tiempo formación específica", explica la directora del centro, Ainhoa Arenaza. Amatriain, mediante la práctica, trasladó a las personas asistentes los diferentes juegos que pueden utilizar en torno al movimiento y la danza con los niños y niñas más jóvenes, en torno a 5 años. La intención es que este primer encuentro con la experta tenga continuidad en el futuro.

También en septiembre, el alumnado de Enseñanzas Profesionales tuvo la oportunidad de compartir conversación y experiencias con la bailarina vitoriana Celia Dávila, quien en la actualidad desarrolla su actividad profesional en la Compañía Nacional de Danza. Lo cierto es que los ex estudiantes del José Uruñuela siempre encuentran momentos para volver, de una forma u otra, al conservatorio municipal, como quedó patente, por ejemplo, durante el confinamiento.

En el caso de Dávila, aunque no con todas a la vez puesto que la pandemia obliga a mantener unos ratios, la bailarina habló de sus años de formación, de su paso al mundo profesional y de su rutina actual, una charla llena de preguntas por parte del alumnado. "Para las chicas encontrarse con alguien que estuvo donde ahora están ellas sabiendo dónde ha llegado es muy importante; Celia es un referente y que les pudiera trasladar sus vivencias y contestar a sus inquietudes fue algo muy provechoso".

Ahí, eso sí, no ha quedado la agenda de este inicio de curso. El AMPA del conservatorio ha renovado su estructura y la asociación quiere impulsar nuevas propuestas, como la que ya ha tenido lugar con padres y madres del alumnado. Ellos y ellas pudieron asistir el mes pasado a clases de peinados, sobre todo pensando en las estudiantes más jóvenes. Se pudieron ver y practicar diferentes modalidades, todo ello gracias a la colaboración de las bailarinas en formación que hicieron de modelos y a varias madres con ya experiencia en estos menesteres.

También en septiembre, el José Uruñuela ha acogido un fitting de puntas ofrecido por una empresa de Bilbao, que acudió para mostrar y hablar sobre distintos y numerosos modelos de puntas, y dar una charla sobre qué es lo más adecuado para los diferentes tipos de pie. Al encuentro asistieron tanto estudiantes como familiares. "Es un tema muy importante porque no elegir bien puede generar en lesiones", comenta Arenaza. La idea es poder hacer más encuentros de este tipo, también con empresas de Madrid, en torno a otros materiales como mallas o calentadores, por ejemplo. Hay que tener en cuenta que en Vitoria ya no existe ninguna tienda o firma que pueda facilitar estos productos.

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