Así es KAI, el robot chino con piel 'humana' que ya limpia, ordena y cocina en casa
Mide 1,73 metros, pesa 70 kilos, tiene 18.000 sensores táctiles a lo largo del cuerpo, manos muy precisas y capacidad para aprender observando a las personas
¿Quién no ha fantaseado alguna vez con la idea de tener un robot que hiciera por él las tareas del hogar? Pues bien, gracias a los avances de la tecnología, eso que hace unos años era solo un sueño, ahora ya es una realidad; otra cuestión distinta es, si está al alcance de cualquier bolsillo, tener uno de ellos en casa.
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En esta imparable carrera para conseguir el robot doméstico más humano, China no quiere quedarse atrás. La firma de investigación en inteligencia artificial (IA) Kinetix AI, con sede en Shenzhen, acaba de presentar a KAI, su androide fabricado con piel humana y 18.000 sensores táctiles, capaz de moverse, tocar y reaccionar de una forma cada vez más parecida a la de una persona.
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Cómo es KAI
KAI mide 1,73 metros y pesa 70 kilos, pero lo que más ha llamado la atención en el sector son sus 115 grados de libertad repartidos por todo su cuerpo para hacer movimientos como si fuera una persona. Sus manos tienen 36 grados de libertad cada una y cuenta con un sistema híbrido con 22 articulaciones activas, que le otorgan un control preciso, y 14 articulaciones pasivas, para que cada mano se adapte a la forma de los objetos.
Todo esto hace que KAI pueda mover sus articulaciones y sus extremidades con una flexibilidad muy superior a la de muchos de los robots que ya existen, lo que le permite realizar tareas tan delicadas como sujetar una copa, doblar ropa, llenar el lavavajillas o incluso enhebrar una aguja sin destrozarla en el intento.
Piel sintética
Sin embargo, si algo distingue realmente a KAI de los demás humanoides es su piel sintética. Este robot está cubierto por una superficie táctil equipada con 18.000 puntos de detección capaces de registrar fuerzas mínimas. Gracias a ello, puede ajustar el agarre en tiempo real y detectar cuándo está tocando algo frágil o cuándo se acerca demasiado a una persona.
La intención de Kinetix AI es llevar los robots humanoides fuera de las fábricas y acercarlos a hogares, hoteles, tiendas y espacios de atención al cliente. Eso sí, dar ese salto a la vida real sigue siendo un gran desafío porque una cosa es que un robot funcione en una demostración perfectamente preparada y otra muy distinta que sobreviva al caos cotidiano de cualquier casa. Objetos tirados por el suelo, espacios estrechos, mascotas cruzándose por el pasillo o tareas imprevistas son todavía un auténtico reto para la robótica doméstica.
'Cerebro' de IA y aprendizaje
Kinetix AI asegura que el cerebro del sistema de KAI se basa en un modelo de inteligencia artificial llamado World Model, capaz de procesar datos del entorno, planificar movimientos y evaluar si una acción es segura antes de ejecutarla.
Además, para acelerar su aprendizaje, han desarrollado un dispositivo llamado KAI Halo que registra movimientos humanos reales mientras las personas realizan tareas cotidianas. La idea es que el robot aprenda observando cómo se mueven las personas en el mundo real y no solo mediante simulaciones.
KAI incorpora, además, una batería de 1,7 kWh que le proporciona cuatro horas de autonomía, tiempo suficiente para realizar varias tareas domésticas, aunque todavía lejos de la resistencia de cualquier persona en plena jornada de limpieza general.
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A partir de 30.000 euros
Kinetix AI calcula que los modelos básicos de KAI costarán menos de 37.000 euros y distintas estimaciones sitúan su valor por encima de los 30.000 euros. En cualquier caso, sigue siendo una cantidad importante, y prohibitiva, para la mayoría de hogares, al menos por ahora.
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Así, KAI de momento es un lujo para unos pocos, un robot que impresiona sobre el papel y que representa uno de los avances más ambiciosos en robótica humanoide de los últimos años. Sin embargo, todavía queda por demostrar si estos androides serán realmente útiles en entornos imprevisibles o si seguirán siendo, de momento, una espectacular promesa tecnológica.
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