Desde hace años venimos escuchamos que un día robots humanoides y personas convivirán en su día a día, compartiendo espacio en fábricas, almacenes e incluso en los hogares. Si a finales del pasado año, la empresa noruega 1X Tech sacó al mercado a NEO, el primer robot humanoide preparado para realizar tareas domésticas, ahora es Xiaomi quien ha puesto a trabajar a una de sus creaciones en una fábrica real.
La compañía china, que cuenta con tres factorías hiperautomatizadas en las que los operarios humanos se limitan a supervisar procesos que realizan casi en exclusiva las máquinas, ha dado ahora un paso más al introducir a su robot humanoide en una línea real de producción.
El anuncio lo hizo Lei Jun, fundador, presidente y consejero delegado del grupo, a través de su cuenta oficial en WeChat. Allí explicó que un robot humanoide desarrollado por la empresa ha comenzado a "hacer prácticas" en una de sus fábricas de automóviles. Se trata de una prueba concreta realizada en un puesto específico del proceso de fabricación.
Trabajo en la cadena
La función del robot, destinado al taller de fundición a presión, es colocar tuercas autorroscantes en componentes del suelo del vehículo. Debe recoger con precisión las tuercas desde un sistema automático de suministro, colocarlas en los dispositivos de posicionamiento y proceder al atornillado automatizado. Puede parecer una operación sencilla, pero exige una perfecta coordinación con las cintas transportadoras y con los sistemas de ajuste tensado en un entorno en el que cada segundo cuenta.
La propia compañía detalla los puntos críticos de este proceso. Uno de los principales retos es la alineación precisa entre la tuerca y el pasador de posicionamiento. Si el encaje no es exacto, puede producirse un bloqueo y el ensamblaje queda incompleto. A ello se suman la estructura estriada del interior de la tuerca, la postura de agarre variable, la fuerza magnética del pasador o las interferencias del entorno, factores que, en conjunto, aumentan notablemente la complejidad de la operación.
Datos concluyentes
Los datos de la prueba ayudan a entender el alcance del experimento. El robot funcionó durante tres horas consecutivas de forma autónoma. Durante ese tiempo alcanzó una tasa de éxito del 90,2% en la colocación simultánea de las tuercas en ambos lados de la pieza; es decir, completó correctamente nueve de cada diez intentos. Además, logró ajustarse a un ciclo de producción de hasta 76 segundos, un requisito clave en cualquier línea de producción industrial, donde una sola operación fuera de tiempo puede romper el ritmo de toda la cadena.
Tecnología punta
Detrás del rendimiento de este robot está el modelo Xiaomi-Robotics-0, descrito por la empresa como un sistema VLA, el cual integra visión, lenguaje y acción. Con 4.700 millones de parámetros, este modelo permite que el robot interprete la tarea, perciba su entorno y ejecute los movimientos necesarios.
El enfoque es de control basado en datos de extremo a extremo y se complementa con aprendizaje por refuerzo, entrenado mediante cientos de millones de perturbaciones aleatorias simuladas en entornos virtuales para garantizar estabilidad y capacidad de respuesta en tiempo real.
Antecedentes
Para entender el simbolismo del paso que ha dado ahora Xiaomi, hay que mirar atrás. En el año 2022, la compañía china presentó a CyberOne, un robot humanoide de 1,77 metros de altura y 52 kilos de peso, capaz de caminar en equilibrio bípedo, con 21 grados de libertad y una velocidad de respuesta de 0,5 milisegundos por articulación. Aquel prototipo mostrado en un evento en Pekín era sobre todo una plataforma de investigación. Un año antes, en 2021, Xiaomi ya había sorprendido con CyberDog, su cuadrúpedo robótico.
Ahora, el robot humanoide creado por Xiaomi ya no se limita a desfilar entre focos y aplausos, sino que ya trabaja duro en su factoría Xiaomi EV. Además, la compañía ya está estudiando para él nuevas funciones, como la recogida de contenedores o la instalación de insignias frontales. También prevé que en los próximos cinco años un gran número de robots humanoides formen parte activa de sus líneas de producción, un hecho que podría transformar lo que ahora es todavía una imagen de ciencia ficción en simple rutina.