Como es bien sabido, la vitamina C es un antioxidante muy importante para cuidar la piel y el organismo, porque ayuda a estimular la producción de colágeno, darle luz al cutis y proteger contra el daño que causan los radicales libres y la contaminación, entre otros beneficios.
Según la dermatóloga Ana Molina, hay muchas personas que la usan mal: aconseja aplicarla por la mañana y mantener la vitamina C alejada del calor y luz. Y, a ser posible, combinarla con protector solar que ayude a prevenir manchas y el envejecimiento de la piel.
Usando correctamente la vitamina C
Así lo explica la dermatóloga en un reciente vídeo de sus redes sociales: “¿Te aplicas vitamina C todas las mañanas pero sientes que no te hace absolutamente nada? Lo que suele fallar en estos casos no es el ingrediente en sí, sino la forma en la que lo estás utilizando”.
Aplicar la vitamina C como es debido
Tal y como explica Ana Molina, hay muchas personas que se aplican vitamina C pero que no notan nada, porque no usan la correcta. “La vitamina C es el ‘best seller de la luminosidad’ y también es un escudo frente al estrés oxidativo”, argumenta.
“Por eso en primavera, con más sol y más vida al aire libre, puede ser una gran aliada. Entonces, ¿por qué no notas ese famoso efecto glow? Porque te han vendido una película que la vitamina C te cambia la piel en tres días. Y la realidad es que sí puede ayudarte, pero no de golpe”, explica la dermatóloga.
Consejos prácticos
En sus palabras, mucha gente busca más potencia, cuando lo que en el fondo necesita es más constancia. “Así que te dejo mis tips para usar la vitamina C como una pro”, sigue la dermatóloga.
El primer consejo es mezclar la vitamina C y protector solar, ya que es un dúo ganador. “Úsala por la mañana como primer paso con la piel limpia y luego aplica el fotoprotector”, apunta.
Asimismo, el color es importante. “Si tu serum era transparente o naranja y ahora está color calabaza o marrón, se ha oxidado y ya no va a funcionar igual. Así que a la basura”, señala.
Ana Molina también recomienda guardar la vitamina C “como si fuera un vampiro. La vitamina C odia la luz y el aire. Compra envases opacos y cierra el bote en cuanto la uses”, dice.
Finalmente, aconseja no mezclarla con retinol o glicólico en la misma rutina si la piel se irrita con facilidad. “Deja la vitamina C para la mañana y el resto para la noche”.
Algunas curiosidades sobre la vitamina C
A pesar de que normalmente la vitamina C se asocia con frutas como la naranja, lo cierto es que hay alimentos como el kiwi o el pimiento rojo que también contienen cantidades de este elemento.
Dado que el cuerpo no puede producirla o almacenarla por mucho tiempo, se recomienda consumirla con regularidad, gracias a sus beneficios, pues aporta luz y colágeno.
Otra curiosidad es que no todas las formas de vitamina C son iguales: existen versiones derivadas más estables y menos irritantes en las pieles sensibles. Por lo tanto, conviene conocer el cuerpo de cada uno para saber cuál es la mejor solución.