El Baskonia se prepara para vivir un nuevo verano agitado en lo que al mercado respecta. Pero no es una novedad: la entidad azulgrana lleva muchos años enfrentándose al mismo escenario cuando llega el calor, el de ver cómo algunos de sus mejores jugadores despiertan el interés de otros clubes y obligan a tomar decisiones complicadas.
Esta temporada, con varios contratos importantes llegando a su fin, el escenario se repite. La ACB publicará a principios de julio la lista de jugadores sujetos al derecho de tanteo, y en ella se espera que figuren nombres muy relevantes de la plantilla que acaba de completar el curso, la que ha sido capaz de levantar un nuevo título.
Para que un jugador quede sujeto a este derecho, el club que lo posee debe presentarle una oferta de renovación equivalente al 100 % de su salario en el último año de contrato. A partir de ese momento, si el componente decide marcharse y un equipo de la ACB quiere ficharlo, ese club debe comunicárselo al Baskonia, abriendo distintos caminos en la negociación.
Ahí, los azulgranas se pueden hacer fuertes e igualar la oferta del rival que se quiere llevar a su jugador, obligando a este a quedarse en el Buesa Arena o al otro equipo a negociar una compensación para llevárselo, o simplemente dejarlo marchar, como ha ocurrido en los últimos años, en las pugnas con el Valencia Basket. Es, en definitiva, un mecanismo que preferencia al club de origen, pero que no garantiza nada ante ofertas inalcanzables.
NOMBRES PROPIOS
Uno de esos nombres, de sobra conocidos, es el de Trent Forrest. El base norteamericano ha firmado su mejor temporada en Europa en su segunda campaña con el Baskonia: comandante general del equipo, letal en sus penetraciones a canasta y MVP de la Copa del Rey, ha dado un salto de calidad que ya tiene destinatario.
Confirmada el sábado su salida, firmará por el Fenerbahce y, en ese caso, lo que el club azulgrana querría asegurarse es que, si algún día vuelve a sonar para la ACB, la primera palabra la tengan en el Buesa Arena. Puede que no regrese nunca, como ocurrirá con Mike James, tras la negativa del Barça, pero ese derecho estará ahí.
El caso de Luwawu-Cabarrot puede traer más cola. El alero francés ha sido el líder ofensivo del equipo durante todo el curso, máximo anotador de la ACB y cuarto de la Euroliga, con una regularidad pasmosa y un peso creciente dentro del vestuario. Y el Baskonia ha negociado por su renovación, pero la mayoría lo dan por perdido.
En ese horizonte, además de varios equipos extranjeros, aparecen el Barça, dispuesto a escribir un capítulo más de esa rivalidad que nunca descansa, y en las últimas horas el Real Madrid. En el caso de culés y merengues, al contrario que con Forrest, la última palabra sí la tendría el Baskonia si inscribe a TLC en el derecho de tanteo, tal y como se espera. El Barcelona, cabe recordar, ha mirado mucho a Vitoria-Gasteiz en las últimas semanas, con su interés, por ejemplo, por Xevi Pujol y Paolo Galbiati.
Más en el aire queda Eugene Omoruyi. No se le ha ofrecido continuar, al menos en primera instancia, pero tampoco puede descartarse que el Baskonia le incluya en el derecho de tanteo. El nigeriano llegó como sustituto temporal y terminó siendo pieza fundamental: físico imponente, versatilidad para jugar en varias posiciones y, sorprendentemente, una lectura del juego y una calidad como pasador que pocos esperaban.
ÚLTIMOS CASOS
El Baskonia sabe lo que cuesta no poder responder en el tanteo en la historia reciente. Le ocurrió con Matt Costello, que acabó contrato con el club y recibió una oferta del Valencia Basket tan elevada que los azulgranas optaron por no igualarla. Y le ocurrió también con Darius Thompson: el base, que había pasado por el Efes, volvía a la ACB y los gasteiztarras tenían preferencia sobre él, pero los taronjas volvieron a mover ficha con un contrato que en el Buesa Arena no estaban en condiciones de igualar.