Todavía se mantiene alguna actividad mínima, pero la realidad es que desde la clausura en marzo de la temporada de los Martes Musicales, Vital Fundazioa Kulturunea, espacio que durante décadas ha sido referente desde su localización en Dendaraba, tiene cerradas las puertas al público. La apertura por parte de Fundación Vital de Arkabia –con unas instalaciones mucho mejores y preparadas para las necesidades actuales de la entidad– y la imposibilidad, en estos momentos, de poder llevar a cabo una reforma en condiciones de estas instalaciones de la capital alavesa, son las dos razones principales que han llevado a una decisión lógica que, eso sí, no debe significar que se olvide todo lo que este lugar ha acogido y propuesto a lo largo de los años.

Carmelo Ortiz de Elguea protagonizó la primera exposición y la Orquesta de Cámara Húngara el primer concierto

Exposiciones, conciertos, conferencias, proyecciones cinematográficas, recitales poéticos, espectáculos de magia, galas, actos institucionales, de empresas y asociaciones... es incalculable el número de actividades que se han dado en este espacio con el paso del tiempo. Un lugar que, en realidad, empezó a dar sus primeros pasos a principios de los años 60 del siglo pasado. De la mano de la Caja Provincial de Ahorros de Álava se creó allí en el 63 un aula de cultura a la que se accedía por la calle Fueros, 15.

El arranque

De todas formas, fue a finales de los años 80, con el centro comercial Dendaraba dando sus primeros pasos, cuando de verdad el espacio empezó a configurarse tal y como la ciudadanía alavesa lo ha conocido en estas últimas décadas. Se proyectó crear un auditorio y una sala de exposiciones, la bautizada como Sala Araba. De hecho, fue este último recurso el que tuvo actividad en primer lugar. Lo hizo con una exposición del pintor alavés Carmelo Ortiz de Elguea, fallecido en enero del año pasado

En el caso del auditorio, hubo que esperar a 1990 para subir su simbólico telón. Es más, aquel año la noticia fue doble. Nacía el ciclo de los Martes Musicales y lo hacía en este escenario. El primer concierto fue ofrecido por la Orquesta de Cámara Húngara. A partir de aquí, por estas tablas han pasado infinidad de formaciones y artistas como Ara Malikian y Carlos Mena, sin perder de vista, por ejemplo, a triunfadores del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O’Shea, y a otros grupos e intérpretes de reconocido prestigio internacional. “Hemos tenido músicos de primer nivel”, reconocen desde Fundación Vital.

Recital de Poesía de Otoño con Javier Herreo y Marina Pérez, como rapsodas, celebrado el 23 de noviembre de 2003. Cedida por Fundación Vital

También en plena pandemia, en 2020, el auditorio fue el primero en Álava en acoger una serie de conciertos en streaming, con la participación, entre otros, de Belako, Mikel Erentxun, The Soulbreaker Company y Mikel Urdangarin. La iniciativa se repitió al año siguiente con proyectos como los de Olatz Salvador y Dupla. Todo con la idea de que tanto los profesionales de la cultura como el público pudieran ir más allá de las restricciones sanitarias del momento. Fueron momentos difíciles porque sus 268 butacas estaban vacías, pero no porque así se necesitase –por ejemplo, aquí se han grabado varios discos de jazz convirtiendo el teatro en un estudio al uso–, sino porque las circunstancias no dejaban posibilidad de otra cosa.

No solo música

Aunque en el caso del auditorio, la música ha sido eje fundamental de su actividad, no hay que perder de vista otras propuestas desarrolladas aquí, desde conciertos de coros infantiles hasta los recitales de primavera y otoño que conducía Javier Herrero pasando por espectáculos de magia y un largo etcétera.

La experiencia acumulada con el paso de los años en este lugar ha servido también para poder diseñar el nuevo Arkabia

Eso sí, el audiovisual ha sido otro punto de apoyo importante con la celebración aquí de estrenos, pases especiales y sesiones de festivales como el desaparecido Cortada. Claro que en esa agenda ha destacado de manera fundamental la veterana Semana del Cine Vasco y su propuesta paralela, enfocada en el documental. A eso hay que añadir las primeras ediciones del iCOFF-Gasteiz, que hace nada se trasladó ya a Arkabia.

Con todo, en los primeros años llevar a cabo proyecciones en este espacio –denominado entonces Aula Araba y luego conocido como Aula Fundación Caja Vital Kutza Fundazioa– tenía su aquel. La cabina con la maquinaria existente en ese momento estaba en la parte de arriba y era necesario tanto hacer correcciones como no sacar a la venta varias butacas para que todo se pudiera ver en unas condiciones de calidad. 

Exposición Grupo de Arte 2002. Cedida por Fundación Vital

Últimas obras

Más allá de estas y otras circunstancias, el complejo ubicado en Dendaraba vivió un cambio importante a finales de la pasada década. Se acometió una obra que generó una sala de conferencias donde antes estaba la de exposiciones –cuya actividad se trasladó a las instalaciones anteriores a Arkabia– y se hicieron las actuaciones pertinentes para mejorar todo lo que pasó a denominarse, desde 2019 y ya de manera definitiva, Vital Fundazioa Kulturunea. Con unos nombres u otros, lo cierto es que ha habido años en los que el auditorio ha llegado a acoger 200 actividades, situándose la media en unas 160, y la de conferencias unas 130. Hay que tener en cuenta, además, que en ese balance hay iniciativas propias de Vital pero también de terceros, ya que en el ánimo de la entidad siempre ha estado que este lugar fuera un recurso para que los agentes culturales sociales tuvieran un escenario en el que desarrollar proyectos.

Pproyección por parte de Caja Vital Kutxa de varias obras realizadas en 3D en la Sala Araba. Del 2 al 9 de enero de 1994. Cedida por Fundación Vital

A día de hoy, eso sí, se sigue manteniendo el complejo en perfecto estado de revista. Si fuera necesario en estos momentos desarrollar cualquier tipo de actividad, se podría hacer sin problemas. Pero es cierto que Arkabia nace, entre otras cosas, por encontrarse Fundación Vital con un espacio mejor en todos los sentidos para poder desarrollar la actividad cultural que quiere. En realidad, en la nueva apuesta se ha volcado la experiencia anterior para, por un lado, mantener todo lo ya existente y, por otro, poder llevar a cabo otras iniciativas y propuestas.

Con todo, Fundación Vital todavía está analizando lo que está suponiendo el arranque de Arkabia, que desde su puesta en marcha a mediados del pasado diciembre casi no ha parado, además vendiendo todas las entradas de casi la totalidad de actividades que se desarrollan en su nueva sala escénica y audiovisual. Al fin y al cabo, la experiencia de estos meses tiene que servir para asentar el presente y futuro de las instalaciones de la plaza de los Fueros. Por de pronto, las reacciones de las personas que han acudido al emplazamiento están siendo muy buenas. No hay nostalgia o un sentimiento de pérdida ante el cierre de Vital Fundazioa Kulturunea. Sí un reconocimiento a todo lo que pasó allí, que es también patrimonio de Gasteiz y Araba.