Las quejas registradas en el buzón ciudadano por conductas incívicas en las piscinas municipales de Gamarra y Mendizorroza han aumentado en las últimas semanas.
Las mismas instalaciones en las que los vitorianos han tratado de aliviar las temperaturas provocadas por la ola de calor son también escenario de conflictos relacionados con el incumplimiento de las normas de uso.
Entre las protestas más frecuentes destacan las referidas a la indumentaria con la que algunas personas acceden a los vasos.
En una de las quejas, un usuario señala que le llamó la atención que cinco chicas se encontraran dentro de la piscina olímpica “con mallas, pareos y turbantes, cosa que me parece totalmente antihigiénico”.
El usuario pregunta a quién corresponde vigilar el acceso con ropa y añade que no entiende de religiones, pero que considera que existe ropa deportiva adecuada para ello. “Si empezamos a meternos con mallas, si yo lo hago, tampoco me llamarán la atención, ¿verdad? No estoy diciendo que no se haga, sino que lo hagan con la vestimenta adecuada, igual que el resto de bañistas”, escribe.
En su queja también censura que los socorristas no intervinieran en ningún momento, aunque sí prohíban los saltos al agua.
Respuesta del Ayuntamiento
Ante este tipo de denuncias, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz recuerda que las piscinas municipales cuentan con una normativa sanitaria de obligado cumplimiento. En concreto, el artículo 34 del Decreto 32/2003 prohíbe la entrada a la zona de baño con ropa o calzado de calle.
La institución precisa que corresponde al personal socorrista valorar si la indumentaria de cada usuario se ajusta a la consideración de ropa de baño o de calle, y actuar en consecuencia para garantizar las medidas sanitarias vigentes. Asimismo, recuerda que el uso del gorro es obligatorio en todas las instalaciones deportivas municipales.
Otra queja recogida en el buzón ciudadano relata una experiencia similar en Mendizorroza. Un usuario explica que acudió a nadar al exterior, pero que no pudo hacerlo debido a que varios chicos llevaban ropa interior –calzoncillos– debajo del bañador, práctica expresamente prohibida por motivos higiénicos.
Según su testimonio, comunicó el problema durante dos días consecutivos sin que los responsables de la instalación tomaran medida alguna. “No entiendo cómo se puede garantizar la higiene y el correcto uso de la instalación cuando se permite un tipo de ropa no conforme”, concluye, y reclama controles más rigurosos y la aplicación efectiva de las normas.
En Gamarra, una madre denunció en el buzón que los baños públicos de la piscina se encontraban ocupados porque varias personas los utilizaban como vestuarios en lugar de acceder a las instalaciones habilitadas para ese fin.
Según relata, pese a que se les indicó que los baños no estaban destinados a ese uso, hicieron caso omiso. La mujer, que iba acompañada de su hija de dos años, afirma que tuvo que esperar más de veinte minutos sin poder acceder a los aseos. “Indignante”, concluye su queja.