El Kosner Baskonia se reencontrará este miércoles a la noche con un viejo conocido como Codi Miller-McIntyre, que en solo una temporada en Vitoria-Gasteiz, en el curso 2023-24, dejó un grato recuerdo en el Fernando Buesa Arena.
El director de juego norteamericano con pasaporte búlgaro relanzó su carrera dicha campaña con un rendimiento por encima de todas las expectativas de la mano de Dusko Ivanovic y se hizo un nombre en la Euroliga, algo que ha aprovechado para asentarse entre los grandes nombres del torneo.
Su debut en la máxima competición europea llegó tarde, con 29 años, pero sacó todo el partido posible a la oportunidad y se ganó su fichaje por el Estrella Roja en el verano de 2024 tras abonar los alrededor de 400.000 euros de su cláusula de rescisión.
El movimiento, acompañado de un importante aumento su sueldo y un contrato por dos temporadas, ya fue un éxito para un jugador al que le había faltado estabilidad durante toda su carrera. Sin embargo, en estos dos años en Belgrado su cotización no ha hecho más que aumentar y apunta a hacer saltar la banca este verano.
El base estadounidense no ha renovado contrato por ahora con el conjunto serbio y sería un fichaje de lujo para cualquier equipo con músculo financiero y ambiciones altas, por lo que no serán pocos los clubes que pujen por hacerse con sus servicios. El gran beneficiado, evidentemente, será el jugador, que estará en disposición de pedir más dinero al Estrella Roja o firmar un contrato más lucrativo en otro lugar.
Cada euro que gane, desde luego, será más que merecido, ya que si su primer año en Belgrado fue bueno, en el segundo a las órdenes de Sasa Obradovic está llevando su baloncesto a otro nivel y confirmándose como uno de los mejores bases del continente.
Infatigable, poco propenso a las lesiones y con un físico imponente, siempre ha destacado por ser un buen defensor y tiene capacidad para emparejarse con jugadores más altos que él, característica muy valorada en el baloncesto actual.
Solo por eso ya es un jugador a tener en cuenta, pero si se le suman los 12,2 puntos, 7,2 asistencias –es el máximo asistente de la Euroliga esta temporada–, 4,5 rebotes y 1 robo por encuentro, se convierte en una auténtica estrella en ambos lados de la cancha.
Es el principal generador del Estrella Roja, creando espacios para sus compañeros a partir de sus imparables penetraciones, y maneja el ritmo de los partidos a su antojo, acelerándolo o pausándolo según la necesidad.
Al igual que en Vitoria, su único punto débil es el triple con un 31,9%, pero lo compensa con un buen tiro de media distancia y su capacidad para asumir responsabilidad en los momentos calientes y anotar canastas ganadoras. En definitiva, mejor tenerlo en el equipo propio que en el contrario.