El Kosner Baskonia no tuvo ninguna opción de dar la sorpresa en el Telekom Center Atenas. Todas sus esperanzas se marcharon por el sumidero prácticamente desde el cuarto inicial, momento en que el Panathinaikos ya mandaba por 26-14 tras un parcial de 18-3.

Si hubo un aspecto del juego que condicionó negativamente el resultado de la velada, ese no fue otro que la debilidad del conjunto vitoriano en la cuerda interior. Pese a que el arranque resultó esperanzador con varios rebotes ofensivos que brindaron segundas opciones de tiro, el Panathinaikos exhibió una contundencia arrolladora a la hora de anotar cerca del aro.

Holmes, un pívot bastante discutido en la capital ateniense, y Faried maltrataron una y otra vez el aro azulgrana. Incluso el joven Samodurov supo hurgar en la herida pese a ser un segundo espada de Ataman.

Holmes aprovechó la escasa presencia física de Diakite para sumar infinidad de canastas sin oposición y ahí comenzó a desangrarse paulatinamente un Baskonia incapaz de encontrar una rendija por la que meterse en el partido. El guineano fue uno de los damnificados por la exuberancia física de los fornidos postes norteamericanos de Ataman.

Gracias a sus siete rebotes ofensivos, Diop acarició las dobles figuras ante el Panathinaikos, pero una vez más quedó claro que el juego interior de la escuadra alavesa sigue siendo insuficiente en determinadas refriegas del máximo nivel.

Las debilidades en esta faceta salieron todavía más a flote porque Omoruyi, reservado el pasado domingo ante el Manresa, tampoco exhibió un buen tono físico a la hora de compensar la falta de kilos y músculo.

El factor Toliopoulos

Si en la primera mitad realizó demasiadas concesiones bajo el aro, el Baskonia sufrió en la segunda mitad el veneno del hombre más insospechado en manos de Ataman. Toliopoulos, un auténtico desconocido para muchos amantes del baloncesto, realizó el partido de su vida ante los hombres de Galbiati.

El base-escolta griego, llegado en verano a Atenas procedente del Aris y con cuatro temporadas de bagaje en el Olympiacos, tan solo había disputado 13 minutos en esta edición continental repartidos en dos partidos. Tan solo acumulaba 23 puntos en toda su carrera en la máxima competición, pero ante el Baskonia vio el aro como una piscina.

Triple a triple, algunos bien defendidos por parte de los exteriores azulgranas, se fue hasta los 21 puntos en medio del éxtasis de la afición ateniense, que no dio crédito a lo que vieron sus ojos. Su exhibición fue de tal calibre que Ataman ni siquiera necesitó el concurso del castigado TJ Shorts en algún tramo del choque.

En definitiva, todo salió mal para un Kosner Baskonia lastrado igualmente por la escasa aportación de jugadores básicos de su engranaje. Simmons fue de lo poco salvable en un juego exterior con la mordiente justa y en el que jugadores como Forrest, Spagnolo o Radzevicius dieron la de arena.