El Kosner Baskonia no tuvo opciones en cancha del Panathinaikos, donde se impuso la lógica en el resultado final, aunque se echó en falta una mayor resistencia por parte de los gasteiztarras ante un rival mermado por las bajas. De hecho, no fueron las estrellas locales las que tumbaron a los gasteiztarras, sino sus interiores Faried, Holmes y Samodurov, con una facilidad pasmosa bajo los aros, y la exhibición anotadora del gregario Toliopoulos en la mejor noche de su carrera deportiva.

Con el esperado quinteto titular formado por Forrest, Simmons, Radzevicius, Kurucs y Diop, el Baskonia protagonizó una buena puesta en escena, mostrándose agresivo en el rebote ofensivo para mantener el tipo durante los primeros minutos e intercambiarse golpes con el conjunto griego. Las penetraciones de Grant atacando a Simmons fueron el principal argumento de los griegos ante los alaveses, que con un buen trabajo de Kurucs y Diop bajo los aros llegaron a colocarse con una renta de 8-11.

Con la entrada de la segunda unidad, sin embargo, los hombres de Galbiati se atascaron en ataque y sufrieron enormemente en la defensa interior ante el físico de Holmes, que pasó por encima de Diakite con ocho puntos en el primer cuarto. Faried, siguiendo el ejemplo de su compañero, dio continuidad a la sangría en la zona azulgrana y sumó cuatro puntos más para un parcial de 18-3 con el que el Panathinaikos comenzó a romper el partido sin encontrar respuesta visitante.

De esta manera, se llegó al segundo cuarto con un 26-14 en el electrónico y la necesidad de reaccionar. Forrest y Simmons desatascaron el ataque y redujeron la distancia por debajo de los diez puntos, pero Sloukas se encargó de ponerle freno inmediatamente con ocho puntos seguidos para el 34-18. Sin el acierto exterior y la fluidez de balón de fechas anteriores y con las penetraciones de Forrest y Simmons como únicos recursos ofensivos, el Baskonia no sólo tuvo dificultades para anotar con continuidad, sino que puso la alfombra roja a los interiores locales.

Bajo la batuta de un Sloukas encendido, Holmes, Faried e incluso Samodurov castigaron una y otra vez la tibieza defensiva de Diop y Diakite, que además se cargaron rápido de faltas y obligaron a Kurucs y a Omoruyi a disputar algunos minutos como pívots de circunstancias, dejando en evidencia la escasez de recursos del equipo en el cinco. De esta manera, se llegó al descanso con un significativo 48-31 en el electrónico.

Sin respuestas

Por si la misión de remontar 17 puntos a uno de los equipos más poderosos de Europa en su cancha ya era de por sí muy difícil de abordar para el Baskonia, quedó claro que no iba a ser el día de los alaveses cuando, tras el paso por vestuarios, un actor secundario como Toliopoulos se convirtió por unos minutos en el ausente Kendrick Nunn.

El exterior griego, con un papel anecdótico en la Euroliga con sólo 13 minutos disputados y 3 puntos en toda la campaña, se llenó de confianza tras haber sido importante en la primera parte y empezó a encadenar canastas como quien bebe agua. Cuatro triples y 16 puntos en los siete primeros minutos de la segunda parte para llevar el delirio a la grada y terminar de enterrar las escasas opciones azulgranas.

La distancia, con esa irrupción que sorprendió a propios y extraños, llegó a ser de 67-43 y cayó hasta el 73-54 al cierre del tercer cuarto después de que el Panathinaikos aflojara el pie del acelerador y Galbiati diera paso en la rotación a Villar y a Frisch, sin apenas protagonismo hasta entonces.

También tuvo la oportunidad de saltar al parqué Joksimovic en un último cuarto en el que el Baskonia mejoró ligeramente, pero en ningún momento dio la sensación de tener capacidad para poner en aprietos a un Panathinaikos que gestionó sin dificultades su ventaja. A los verdes no les tembló el pulso cuando el Baskonia se colocó a 15 puntos con un alley oop entre Luwawu-Cabarrot y Kurucs. De hecho, otro hombre del fondo del banquillo como Samodurov logró, al igual que Toliopoulos, alcanzar su récord personal de anotación en la Euroliga.

Una noche para olvidar, en definitiva, para los vitorianos, que no fueron capaces de aprovechar las bajas y la mala dinámica de su rival. Toca olvidar rápido y recomponerse para la visita el viernes a otro de los peces gordos de Europa como es el Feberbahce.