A veces, los sueños más sencillos son los que más emocionan. Un joven vitoriano, apasionado del baloncesto, vivió la pasada semana una noche inolvidable en el Buesa Arena después de que su petición navideña —un balón nuevo para poder seguir entrenando— cobrara vida gracias a la campaña solidaria ‘El Árbol de los Sueños’, impulsada por CaixaBank, y a la complicidad del Baskonia.
El menor, participante en esta iniciativa que busca garantizar que niños y niñas en situación de vulnerabilidad reciban por Navidad el regalo que realmente desean, explicó en su carta que entrenaba diariamente pero que su balón “tenía un bulto” que le impedía practicar con normalidad.
El mensaje llegó a manos del equipo de CaixaBank en Euskadi, que decidió compartirlo con el club azulgrana. A partir de ahí, comenzó la magia.
El joven fue invitado al Baskonia–Armani Milán disputado el viernes 5 de diciembre en el Buesa Arena. Antes del encuentro, pudo acceder a la pista, conocer a varios jugadores y participar en la rueda de calentamiento, lanzando a canasta junto al equipo profesional.
El momento culminante llegó cuando Tadas Sedekerskis, uno de los referentes del vestuario, le entregó personalmente un balón oficial, cumpliendo así el deseo que había escrito semanas antes.
Derecho al regalo deseado
La emoción del menor —que no se separó del balón en toda la velada— simboliza el espíritu de ‘El Árbol de los Sueños’, una campaña que en Euskadi ha reunido este año a más de 900 niños y niñas a través de entidades sociales locales.
El proyecto apuesta por ir más allá de las tradicionales recogidas de juguetes y reivindica que todos los menores, independientemente de su situación económica, tienen derecho a pedir y recibir el regalo que realmente desean.
Las entidades colaboradoras ayudan a los menores a redactar sus cartas, que posteriormente se cuelgan en los árboles instalados en oficinas de CaixaBank.
Clientes y empleados eligen una de ellas, adquieren el regalo solicitado y lo entregan en la oficina, desde donde las entidades sociales lo hacen llegar a las familias para que los pequeños lo encuentren en casa el día de Olentzero o Reyes.
El caso del joven vitoriano, convertido por una noche en un junior más del Baskonia, ejemplifica cómo un gesto sencillo puede transformar la Navidad de quienes más lo necesitan.