“La gente piensa que los hosteleros ya estamos bien, pero no”

Mariano Marco, gerente del Gallofa y Manduca, dos gastrobares en el mercado de Abastos, explica su situación

11.07.2021 | 00:09

Vitoria – En estos momentos en la plaza de Abastos de Vitoria están abiertos El Bosque, el Txiki y el Manduca. El gerente de este último, Mariano Marco, lleva también las riendas del Gallofa especializado en las 3 'C': comida, cerveza y copas, que lleva sin poder abrir desde mediados de marzo de 2020, "porque con las restricciones actuales de aforo y de no poder consumir en barra ni de pie, no tiene ningún sentido abrir y menos cuando alcanzamos el tope de ocupación, tanto en interior como en terraza. La situación es un poco delicada", describe.

Y con el Manduca, que sí que está operativo, "no se está trabajando mal. Ahora llevo mes y medio desde que rescaté a casi todo el personal del ERTE, pero seguimos con la limitación de aforo y al final la facturación del Manduca rondará un 60% de lo que hacíamos antes".

Horario de cierre Opina que no tiene mucho sentado que entre semana les dejen cerrar tarde, "porque a las 22.00 horas estamos prácticamente solos. Ha cambiado la forma de alternar la gente. "Nos hemos acostumbrado a que en casa había que estar prontito. Y el fin de semana, a partir de las 22.30 horas-23.00 horas baja muchísimo el público", insiste el hostelero.

A la pregunta de si estar dentro de una plaza como la de Abastos beneficia a locales hosteleros en esta era del coronavirus, responde que "dentro del sector, por estar aquí, somos un poco privilegiados porque la gente ha seguido yendo a comprar al mercado y al supermercado y eso nos trae gente".

Pero la mayoría de clientes todavía prefieren tomar la consumición fuera, "si el día acompaña", como matiza. Aparte, le "ha desaparecido" el cliente poteador, "porque le gusta tomarlo de pie o en barra. Creo que el público, en general, piensa que los hosteleros estamos ya más tranquilos, pero bien no estamos", puntualiza. De ahí que proponga para poder reabrir el Gallofa, volver al consumo en barra y de pie.

Entre las claves, para que el Manduca haya sobrevivido este año y medio, están sus jornadas maratonianas "de matarnos a trabajar, con 15 horas diarias de lunes a sábado, al estar menos empleados".

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