Producción ecológica en Álava

La pandemia aviva el sello ecológico

Álava cultiva 4.046 hectáreas de ecológico, más suelo que nunca y la tendencia va al alza. Tras el 'boom' desatado por la crisis de 2008, ahora es el covid el que acelera el mercado y crece la demanda de alimentos de calidad y proximidad.

18.04.2021 | 00:45
Koldo Rey, de Bionekazaritza, es un ávido defensor del sello ecológico. Foto: Jorge Muñoz

Álava es el territorio vasco con más superficie de agricultura ecológica cultivada, en concreto, 4.046 hectáreas de terreno. Nada fuera de lo normal si se tiene en cuenta que es la provincia más rural de Euskadi. Mayor significado adquiere esta cifra si se tiene en cuenta que en el año cero, el primero del que se tienen estadísticas, la superficie era sólo de 696 hectáreas de suelo destinado a producir alimentos ecológicos. Cabe puntualizar que, del total de la superficie, 831 hectáreas corresponden a fincas convertidas, es decir, que antes se explotaban con métodos agrícolas convencionales y se han transformado en ecológicas, según los datos de Ekolurra, el consejo de agricultura y alimentación ecológica de Euskadi correspondientes a 2020.

Por cultivos ecológicos, las diferencias también son grandes con Bizkaia y Gipuzkoa, aunque en los tres territorios sobresale la superficie destinada a pastos, pradera, forrajes y proteaginosas, que en Álava alcanzan las 2.317 hectáreas de suelo, el 57%. Destacan también la vid (944 hectáreas), lo que viene a ser el 23% del total; los cereales en grano (366 hectáreas) y las legumbres en grano (122 hectáreas). En menor medida se producen hortalizas (73 ha.), tubérculos (42 ha.), frutales (41 ha.), olivos (23 ha.) y frutos secos (10 ha.).

Otras características de la producción ecológica en el campo alavés son la escasa presencia de actividad industrial, salvo la bodeguera, así como de explotaciones ganaderas, excepto vacuno y ovino de carne.

Así, la actividad industrial de los 187 operadores que en Álava se dedican a la agricultura ecológica se centra básicamente en bodegas y embotelladoras de vino, con 36 operadores. A conservas, semiconservas y zumos se dedican cuatro y a panificación y pastas, cinco.

El resto de empresas inscritas corresponden a trujales de aceite (2), elaboración de especias, café, te, condimentos y plantas aromáticas y medicinales (3), preparados alimenticios (3) y bebidas que nada tienen que ver con el vino (3). Llama la atención que, por ejemplo, sólo hay inscrita una industria elaboradora de cereales, legumbres y tubérculos cuando estos productos gozan de una destacable superficie cultivada.

En cuanto a las explotaciones ganaderas ecológicas, qué decir tiene que su presencia es mayor en Bizkaia y Gipuzkoa que en Álava, con 28 las ganaderías que cuentan con este sello, trece de ellas dedicadas a vacuno de carne, cinco a ovino de carne y seis a equino. A partir de ahí, su presencia es testimonial: cunicultura, o lo que es lo mismo, cría de conejos (1); apicultura, cría de avejas (1); y avicultura (2), una de carne y otra de huevos.

Koldo Rey es agrónomo y ávido defensor del sello ecológico desde hace años. El portavoz de Bionekazaritza piensa que la producción ecológica en Álava está aumentando y aún tiene margen para crecer. "Álava tiene potencial para estar a la vanguardia de Europa.

A pesar de que hemos perdido unos cuantos años durante los que no se ha apostado lo suficiente, hay que ir transformando los cultivos porque estamos siendo muy agresivos con el suelo y necesitamos un suelo sano y vivo; hay que recuperarlo", explica. "Mi sueño es que todo Araba fuera un territorio ecológico o mucho más sostenible, pero todavía falta un rato, reconoce. "El vinícola es uno de los sectores que más está cambiando por cuestión de calidad y de demanda del consumidor", afirma. "Quieren una producción ecológica y vino de calidad, lo van teniendo claro", considera.

La asociación que defiende un modelo de producción agroecológico ayuda, precisamente, a eso, a fomentar la marca ayudando al sector primario, poniendo en contacto a emprendedores con productores experimentados que les cuentan su experiencia, les explican los pasos a seguir y los obstáculos que se van a encontrar en el camino. "Es muy complicado empezar porque hay mucha burocracia; por eso, es necesario echarles una mano, realizar ese acompañamiento y hacerlo de campesino a campesino".

Además, uno de los problemas de este modelo de producción es que "en ecológico, hay productos muy diferentes bajo el mismo sello", apunta. Bionekazaritza cuenta con 85 socios, la mitad operadores y la otra mitad consumidores. "Lo que más hay son horticultores, ya que sobre todo hubo un boom a partir de la crisis económica de 2008 cuando muchos ciudadanos decidieron dar el salto al campo", recuerda.

INFLUENCIA DEL COVID 


En Euskadi, el número global de operadores que trabajan en producción ecológica es de 658, una cifra que va en aumento y que el último año ha crecido un 5%. Por su parte, la tasa de crecimiento anual de superficie útil ecológica ha sido del 20%, destaca Ekolurra. A día de hoy, la superficie inscrita en el País Vasco alcanza las 6.789 hectáreas. Destacan los cultivos de pastos, pradera, forrajes y proteaginosas (4.502 hectáreas), vid (984 hectáreas), frutales (375 hectáreas), cereales de grano (368 hectáreas), hortalizas (231 hectáreas) y legumbres de grano (122 hectáreas).

En cuanto a la demanda, el consumo de productos ecológicos ha subido en el último año un 17%, según el informe Nielsen y, presumiblemente, lo seguirá haciendo, dado que el consumidor se inclina, cada vez, más por alimentos saludables y de proximidad, "una tendencia acelerada también por la pandemia del coronavirus", opina Koldo Rey.

Datos

Ekolurra. El consejo de agricultura y alimentación ecológica de Euskadi es el organismo encargado del control, certificación y promoción de los alimentos ecológicos en Euskadi. Se trata de una producción regulada por una normativa europea, que establece las reglas de producción y etiquetado, así como el control de los alimentos a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la producción hasta el consumo.

Certificado. El certificado de conformidad de Ekolurra reconoce la correcta gestión de la producción ecológica en todo lo que implica la gestión de rotaciones y de la fertilización, la gestión de plagas y enfermedades de los cultivos, el manejo de los cultivos para una menor incidencia de adventicias (o malas hierbas), así como un buen manejo de la conservación de los productos.

FOPE Plan de Fomento de la Producción Ecológica, liderado por el Departamento Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco.

'De la granja a la mesa'. Estrategia de la UE, que fomenta la agricultura ecológica como práctica respetuosa con el medio ambiente y persigue para 2030 que el 25% de todas las tierras agrícolas de la Unión se dediquen a este tipo de cultivo.

Producción ecológica

187

Son los operadores que existen en la actualidad en Álava, que realizan su trabajo en 4.046 hectáreas. Hay 65 actividades industriales y 28 explotaciones ganaderas.

OBSTÁCULOS

GANADEROS QUE 'SE COMEN' LA MALA IMAGEN DE LA CARNE

Baja el consumo.
A pesar de que la tendencia pinta al alza, la agricultura y ganadería ecológicas se topan todavía con obstáculos. Uno de ellos es la mala imagen que lastra alimentos como la carne. "Los ganaderos que sacan sus reses al monte, a los prados a pastar, las pequeñas explotaciones que son, precisamente, las que lo hacen bien, se están comiendo parte de la mala imagen de la ganadería a nivel industrial, mala imagen que ha provocado un descenso del consumo", explica Koldo Rey, de Bionekazaritza. Sin embargo, "son estos ganaderos los que más ayudan y contribuyen a paliar el daño que causan otras explotaciones de animales no tan sostenibles", defiende. Y ejemplifica alguna incongruencia que otra. "Hay personas que deciden dejar de comer carne porque consideran que no es sana y sustituyen este alimento por soja, por ejemplo. Lo que no saben es que esa soja igual viene de un país que ha talado la mitad de su superficie, precisamente para producir soja", argumenta.

Es más caro. Es el sambenito que le cuelga al producto ecológico. Koldo Rey explica que no tiene por qué ser así si se cambian los hábitos de compra y se consumen alimentos de temporada. Cita el ejemplo de los tomates. "Nos empeñamos en comer tomates todo el año y nos gastamos más consumiendo peor calidad que si adquirimos tomate ecológico, aunque sea más caro", sostiene. "Lo que ocurre es que ya hemos perdido la noción de lo que es de temporada y lo que no", lamenta.

"La agricultura ecológica tiene más futuro que la agricultura convencional"

koldo rey

Portavoz de Bionekazaritza

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