Buen año hidrológico, pero con nivel bajo en el caso de Ullibarri

La CHE hace balance del agua en la zona del Ebro y sus afluentes y destaca la bajada de nivel en el embalse

02.10.2020 | 01:09
Ullibarri. Foto: P.B.

Vitoria – La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha cerrado el balance del año hidrológico 2019-20 destacando que algunos sistemas no alcanzan en este final de año hidrológico la media, como el Sistema del Zadorra (Álava), Bárdenas (Navarra/Zaragoza), o el Sistema de Aragón y Cataluña-Ésera (Huesca) tras una primavera y verano secos que ha aumentado las demandas. En general, la situación general de la cuenca del Ebro al cierre del año hidrológico 2019-2020 (del 1 de octubre al 30 de septiembre) es de normalidad, según los índices de sequía de la demarcación del Ebro, en la práctica totalidad de la cuenca, incluida la margen derecha de la cuenca, lo que se puede calificar de poco habitual.

De esta manera, los embalses se encuentran a este cierre de año a un 62%, por encima de la media de los últimos cinco años (54%) y un 13% superior al arranque el 1 de octubre de 2019. Gracias a ello, en general, todos los usos han estado garantizados, incluida la campaña de riego que está a punto de finalizar en los distintos sistemas que integran la cuenca del Ebro.

Sin embargo, según la CHE, existen algunas zonas, en la margen izquierda de la cuenca, que, aunque están cerrando sus campañas con normalidad, presentan datos de caudales circulantes y de reservas a final de año por debajo de esta media, debido a una temprana fusión de la nieve, y una primavera y verano secos, lo que provocó un incremento de las demandas de agua embalsada. En esta situación se encuentran cuencas como el Ega, el Arga o el Aragón y de sistemas como el del Zadorra (embalses Ullibarri-Urrunaga) o Bárdenas (embalse de Yesa).

La abundancia de precipitaciones en forma de lluvia o de nieve durante los cuatro primeros meses del año marcaron el año hidrológico. La precipitación caída de octubre a enero ha sido una de las más altas de los últimos 20 años, normalizándose después durante el resto del año. Las precipitaciones de los primeros meses del año llevaron las reservas al 80%, 18 puntos por encima de la media de esa fecha y con toda la cuenca en estado de "normalidad".

A partir de ese momento la campaña de riegos ha podido realizarse con total normalidad en todos los sistemas y las reservas totales, al final del año son de 4.714 hm3, un 62% del total, 8 puntos porcentuales por encima de la media de los últimos cinco años y 13 puntos por encima del inicio del año. Además, durante la primera mitad del año ha habido importantes episodios de avenida registrados en la cuenca del Ebro.