La épica victoria del Deportivo Alavés ante el campeón tuvo muchos nombres propios como Tenaglia, Koski, Blanco, el goleador Diabate... Eso sí, quizá ninguno como Abde Rebbach. El argelino completó su noche más gloriosa desde que viste la elástica albiazul.
El futbolista del que se dudaba incluso que tuviera nivel para competir al más alto nivel tras tener que bajar un escalón en su día con su cesión al Granada de Segunda División se agigantó frente al Barcelona con una actuación descomunal tanto en ataque como en defensa.
Y es que el despliegue físico de Abde resultó, a todas luces, conmovedor. Ubicado un día más como carrilero izquierdo, la novedosa demarcación en la que se ha reciclado desde la llegada de Quique Sánchez Flores al Glorioso, el argelino fue un torbellino durante los 90 minutos.
Una pesadilla para Bardghji y Rashford
En un puesto que exige un superlativo desgaste por tener que subir y bajar la banda de forma constante, Abde respondió de forma magistral. Si en la ofensiva dio profundidad al equipo mediante notables conducciones de balón e incluso rozó el gol gracias a un disparo lejano que se marchó cerca de la portería de Szczesny, defensivamente se comportó como un auténtico jabato.
Si en la primera mitad salió airoso del duelo ante Bardghji, tras el descanso también cumplió con creces cuando tuvo que verse las caras un extremo de más nivel que el sueco como Rashford. El británico, que venía de marcar un golazo al Real Madrid en el clásico, tendrá pesadillas con él durante los próximos días.
No en vano, le ganó varios duelos por velocidad y, pese a que se ganó una amarilla en la recta final del choque por la reiteración de faltas, Abde no dudó en seguir mordiendo y ser una pieza básica del engranaje defensivo del Alavés. Tan fogoso se mostró en todo momento que en una acción innecesaria se jugó el penalti por un empujón que, por fortuna, Sánchez Martínez no señaló.
En definitiva, una noche grandiosa para un futbolista que, desde la humildad y en silencio, se ha convertido en una de las mejores bazas del Alavés para tratar de sellar la permanencia. El carril izquierdo, desde luego, tiene ya un dueño indiscutible.