El Deportivo Alavés logró una heroica victoria ante el FC Barcelona (1-0) en el último partido liguero que saca del descenso al conjunto albiazul y le hace depender de sí mismo para mantener la categoría en las últimas dos jornadas.
Pese a la resaca de los blaugranas tras proclamarse campeones de Liga en la jornada anterior, no iba a ser una tarea fácil para los de Quique Sánchez Flores sacar algo positivo ante el todopoderoso Barça. Aún menos lo iba a ser teniendo en cuenta la constante sangría defensiva de los últimos meses y que enfrente iba a estar el equipo más goleador del campeonato: 91 tantos en 35 jornadas.
De hecho, el conjunto de Hansi Flick aterrizaba en Mendizorroza habiendo marcado en todas las jornadas del presente campeonato. La racha que empezó el 16 de agosto del 2025 con el 0-3 en Mallorca, terminaría este miércoles en Vitoria.
En la previa, con el fin de realizar algún ajuste en la línea defensiva, el técnico madrileño dio la sorpresa al alinear por primera vez como titular a Ville Koski. Desde su llegada en los últimos días del mercado invernal, el central cedido por el NK Istra tan solo llevaba 20 minutos disputados: 17 ante el Villarreal y tres frente al Celta.
La sorprendente y a la vez arriesgada decisión de partir con Koski desde el inicio, al fin con un central natural después de tanto tiempo, relegó a Jonny Otto al banquillo. El resultado no pudo ser mejor y el Alavés logró echar el candado en su portería después de 21 jornadas consecutivas encajando gol. La visita de la Real Sociedad a Vitoria el 6 de diciembre (1-0) marcaba hasta ayer el último día en el que Sivera no tuvo que recoger ningún balón del fondo de su portería.
Seguridad defensiva
Al zaguero finlandés se le vio muy seguro desde un principio. Algo a destacar teniendo en cuenta la tensión e importancia del partido y el tiempo que llevaba sin participar de inicio. No salía en un once titular desde diciembre, cuando aún jugaba en Croacia.
En los primeros minutos, sofocó una carrera de Marcus Rashford por la izquierda. El inglés trató de superarle con varios recortes, pero el zaguero albiazul se rehízo y consiguió quitarle el balón al borde del área.
Tal y como era de esperar, el Barça se hizo rápidamente con el control del partido. Los blaugranas tocaban el balón y llegaban a rematar en algunas jugadas con facilidad. Aún así, el Alavés, con un grandísimo Abde y un sólido Koski siguió bien plantado en defensa.
En el minuto 17, Dani Olmo filtró un gran pase a Casadó que logró rematar a portería pero Koski leyó bien la jugada y envió a saque de esquina. Poco después, el zaguero nórdico tuvo su único error en el partido al dificultar la salida de balón con un mal pase a Guridi. Sin embargo, Lewandowski no pudo resolver y la jugada de peligro acabó en nada.
Imperial por arriba
Sin ser la salida de balón la mayor virtud del finlandés, logró aprobar con nota en ese apartado. Eso sí, donde más destacó fue en las acciones aéreas. Ville Koski realizó un esfuerzo inmaculado por arriba y lo despejó prácticamente todo.
Primero, despejó bien de cabeza un centro de Koundé que buscaba la testa de Lewandowski. Por abajo, también realizó algún corte de gran merito desbaratando las jugadas peligrosas del Barcelona.
Entre todas las acciones, sin duda, la que más destacó y se llevó una postal para el recuerdo con los aplausos de Mendizorroza fue en los minutos finales, cuando, de forma acrobática, despejó un gran centro de Pedri que Ferran Torres ya estaba a punto de mandar a la red. Jugada valor-gol para echar el candado a la meta albiazul después de cinco meses.