El Deportivo Alavés consiguió rescatar un valioso punto ante Osasuna en los compases finales del partido de La Liga y gran parte del mérito recayó en Toni Martínez. El delantero murciano exhibió su habitual esfuerzo y aprovechó su excelente momento de forma para resultar determinante en el encuentro.

En un duelo disputado y, por momentos, de juego brusco y reñido, las individualidades escasearon durante la mayor parte del tiempo. Sin embargo, Toni Martínez supo capitalizar las contadas oportunidades que tuvo para ser clave en el empate final del Alavés.

Eso sí, no lo tuvo fácil. El ariete de 28 años, como el resto de sus compañeros, se vio condicionado por las continuas disputas y la intensidad del encuentro, lo que limitó su protagonismo en el inicio de la velada. A pesar de esto, su característica entrega y fuerza fueron una constante incómoda que molestó sin cesar a la defensa rojilla.

Con Osasuna en ventaja en el marcador y el Alavés generando poco peligro, su esfuerzo encontró recompensa en forma de gol justo al borde del descanso.

Tras un gran pase de Antonio Blanco, Toni logró zafarse de la marca de Catena para golpear el balón con el exterior de su pierna derecha e introducirlo en la portería defendida por Sergio Herrera, sumando así su octavo gol en La Liga.

El guardameta de Osasuna, lógicamente, no esperaba un disparo tan certero del delantero, que consiguió un potente golpeo desde el suelo después de su forcejeo con Catena, estableciendo el 1-1 en el luminoso. Un punto crucial en la lucha por la permanencia.

Clave para el punto final

Ya en la segunda mitad, el delantero prosiguió con su constante batalla contra los zagueros del conjunto navarro. En un partido tan reñido y con tan pocas ocasiones para los albiazules, parecía por momentos que todo el peligro babazorro se lograba a través de él y su esfuerzo.

Cuando el Alavés volvió a encontrarse por detrás en el marcador, Toni Martínez emergió de nuevo como figura clave. En una jugada que parecía un saque de portería para Herrera, el punta murciano consiguió llegar muy forzado y finalizar con un disparo a puerta.

El remate fue defectuoso, como cabía esperar dada la posición, y se marchó desviado. No obstante, Catena –el mismo con el que había peleado en el primer gol– llegó tarde a la cobertura y acabó pisándolo con claridad tras el golpeo. Tras la revisión del VAR, Soto Grado no dudó: penalti a favor del Alavés.

No fue Toni quien ejecutó la pena máxima, sino Lucas Boyé, quien, a pesar de estar mermado por una fascitis plantar, logró engañar a Sergio Herrera y anotar desde los once metros para sellar el empate definitivo con el que concluyó el duelo.

En defintiva, Toni Martínez volvió a ser determinante en el juego ofensivo babazorro, tal como lo ha sido en numerosos partidos a lo largo de esta temporada, incluyendo el reciente de la histórica remontada ante el Celta en el que anotó dos goles y otorgo una asistencia.

Si el Alavés finalmente logra la salvación bajo las ordenes de Quique, gran parte del mérito recaerá en el ex del Oporto y su gran campaña, perfectamente ejemplificada en este partido contra Osasuna. 

Hasta el momento, y con los ocho partido que definirán la temporada por disputar, Toni triplica sus goles logrados en su primer curos como albiazul y no parece que vaya a detenerse en estos registros.