Catorce partidos han tenido que pasar para que el Alavés B se encontrara sobre un terreno de juego con el equipo que fuera capaz de derrotarle. Fue el Amorebieta, que casi cuatro meses después de la última vez que alguien venciera al filial babazorro se llevó los tres puntos de Ibaia por el mismo resultado que lo hizo el Náxara en aquel ya lejano 14 de diciembre. Entre uno y otro extremo de la magnífica racha albiazul, los de Molo Casas se elevaron en la tabla hasta un segundo puesto que no ceden pese a este tropiezo, ya que tampoco su inmediato perseguidor, la UD Logroñés, sumó nada en su visita al Eibar B.
La derrota por 1-2 frente al Amorebieta, que se agarró a las opciones de seguir optando a un play-off que tiene a cinco puntos, empezó a labrarse desde muy pronto. En la peor entrada del Miniglorias en un partido esta temporada, los vizcaínos tardaron tan solo 25 segundos en adelantarse por medio de Gonzalo Zorrilla, que batió a un Grego Swiderski tan sorprendido por la premura del gol como todos los presentes en la Ciudad Deportiva José Luis Compañón.
Luchó el Alavés B a partir de entonces por demostrarse a sí mismo que la tempranera desventaja solo había sido un accidente, pero el paso de los minutos fue relevando la importancia del 0-1 en el plan de partido de ambos equipos. Se sintieron cómodos los de Aitor Zulaika, que se mostraron muy sólidos como bloque para mantener bajo control a unos alavesistas a los que tener más el balón no les servía para acercarse con peligro al área.
Un disparo desde la lejanía que Adrián Zango detuvo en dos tiempos fue lo más amenazador para la portería visitante en una primera mitad en la que solo en los últimos minutos pudieron los de Molo Casas poner una marcha más a su juego. La mínima diferencia con la que se llegó al descanso hasta fue un mal menor para los vitorianos, ya que al filo de la media hora un remate de cabeza de Entrecanales que se marchó muy cerca del travesaño pudo doblar la renta de los azules.
YA EN LA SEGUNDA MITAD
Pero el segundo tanto del Amorebieta sí acabó llegando a los seis minutos de la reanudación, cuando otra vez la buena salida de los vizcaínos encontró premio en forma de un penalti señalado por el árbitro asturiano Eduardo Rodríguez García. Fausto Tienza lo transformó desde los once metros y estableció un 0-2 que obligó ya al Alavés B a buscar la épica. Intentó cambiar Molo Casas el perfil de su equipo con un triple cambio que puso en el campo de una tacada a Izei Hernández, Aimar González de Heredia y Pablo Goitia, y ya en el umbral del último cuarto de hora agitó más el árbol con las incorporaciones de Carlo Viso y Andoni Arzak.
Sirvió todo ello para que el Alavés B tuviera frescura para aumentar la intensidad en la recta final, pero no bastó para desarbolar el orden de un Amorebieta que tuvo incluso cerca una diferencia mayor en un disparo de Mikel Arzalluz que se marchó ligeramente desviado. Con el 0-2 y la resignación de asumir que la buena racha tocaba a su fin se entró en el añadido, seis minutos de los que el filial alavesista sacó el rédito ofensivo que se le había negado hasta entonces. Un derribo en el área supuso el segundo penalti de la matinal y Andoni Arzak lo convirtió en el 1-2. Sirvió para apurar opciones a la desesperada en los tres minutos restantes, pero llegó demasiado tarde para hacer peligrar seriamente el triunfo del conjunto vizcaíno.
Consumado lo que tarde o temprano tenía que llegar, el Miniglorias pone ya el foco en el siguiente compromiso, la visita a un Deportivo Aragón ante el que los alavesistas tendrán el reto de levantarse de inmediato tras un tropiezo que les obligará a no bajar la guardia en las cuatro jornadas restantes.